Orientando
Las quemaduras
oscurecen la Navidad
Nadia
Fonseca E.*
fonsecanadia@saludymedicina.com
Época de amor, familias unidas,
regalos a los niños y sobre todo paz con
Dios. Eso es lo que siempre esperamos en este
último mes del año, pero en
algunas familias todo esto se opaca por
algún accidente con pólvora.
La pólvora es una costumbre en
nuestros pueblos, tal vez tan arraigada como el
pavo de Navidad, pero esto no quiere decir que
es obligatorio cada año comprarles a los
niños los cohetes más ruidosos que
existen en el mercado o más grandes que
los del vecinito de enfrente.
Recientemente se publicó en El Diario
de Hoy que más de la mitad de las
fábricas de pólvoras en el
país no está adecuadamente
autorizada, es decir que el control de calidad
"brilla por su ausencia", por lo que no se
extrañe si el mortero le estalla en la
mano, antes de poder tirarlo lejos.
Aunque las quemaduras en niños
están presentes durante todo el
año por líquidos calientes, fuego
o electricidad, en esta época, los
accidentes por cohetes son dignos de una
película de terror. Niños con los
dedos "colgando de un hilo", pérdida de
ojos por las simples estrellitas o los
fulminantes. Y de lo más grave que se
presenta son los casos de genitales quemados,
principalmente en los niños que guardan
los silbadores y fulminantes en la bolsa del
pantalón, y estos con el calor explotan,
causando quemaduras de segundo y tercer grado,
es decir, pérdida total de la piel.
Por otra parte el manejo del niño
quemado es largo, doloroso y por lo tanto
traumatizante a largo plazo. Se necesitan
curaciones diarias, medicamentos para el dolor,
pues cuando van cicatrizando los tejidos hay
sensación de picazón;
antibióticos endovenosos, y la
rehabilitación, muy importante para que
el paciente vuelva a su vida normal. Esto sin
contar cuando la quemadura ha sido muy profunda
y es necesario un injerto de piel de la misma
persona, lo cual prolonga el tiempo intra
hospitalario, aumenta costos y retrasa la
reincorporación a sus actividades
diarias.
Tal vez no vamos a lograr erradicar la
pólvora totalmente, pero si se lograra
disminuir las quemaduras a la mitad por lo
menos, sería un gran paso.
Si compra cohetes a sus niños,
asegúrese de que son de calidad
controlada, puede ser que sean más caros
pero a la larga sale mucho más barato,
que varias semanas en el hospital.
No deje a los niños quemar
pólvora sin la vigilancia de una persona
adulta.
En caso de quemadura, inmediatamente
ponga el área bajo agua fría del
chorro y cúbrala con mantas limpias,
hasta llegar a una unidad de salud u hospital
más cercano.
No coloque ninguna crema o "emplasto",
que enmascare la verdadera gravedad de la
quemadura.
Puede darle un medicamento para
disminuir el dolor como acetaminofén;
recordemos que las quemaduras son de los
padecimientos más dolorosos que
existen.
Y si decide no comprar pólvora,
felicidades.
¡Les deseo una sana y feliz
Navidad!
* Cirujana
plástica