Domingo 23 de diciembre 2001


Orientando
Las quemaduras oscurecen la Navidad
Nadia Fonseca E.*
fonsecanadia@saludymedicina.com  

Época de amor, familias unidas, regalos a los niños y sobre todo paz con Dios. Eso es lo que siempre esperamos en este último mes del año, pero en algunas familias todo esto se opaca por algún accidente con pólvora.

La pólvora es una costumbre en nuestros pueblos, tal vez tan arraigada como el pavo de Navidad, pero esto no quiere decir que es obligatorio cada año comprarles a los niños los cohetes más ruidosos que existen en el mercado o más grandes que los del vecinito de enfrente.

Recientemente se publicó en El Diario de Hoy que más de la mitad de las fábricas de pólvoras en el país no está adecuadamente autorizada, es decir que el control de calidad "brilla por su ausencia", por lo que no se extrañe si el mortero le estalla en la mano, antes de poder tirarlo lejos.

Aunque las quemaduras en niños están presentes durante todo el año por líquidos calientes, fuego o electricidad, en esta época, los accidentes por cohetes son dignos de una película de terror. Niños con los dedos "colgando de un hilo", pérdida de ojos por las simples estrellitas o los fulminantes. Y de lo más grave que se presenta son los casos de genitales quemados, principalmente en los niños que guardan los silbadores y fulminantes en la bolsa del pantalón, y estos con el calor explotan, causando quemaduras de segundo y tercer grado, es decir, pérdida total de la piel.

Por otra parte el manejo del niño quemado es largo, doloroso y por lo tanto traumatizante a largo plazo. Se necesitan curaciones diarias, medicamentos para el dolor, pues cuando van cicatrizando los tejidos hay sensación de picazón; antibióticos endovenosos, y la rehabilitación, muy importante para que el paciente vuelva a su vida normal. Esto sin contar cuando la quemadura ha sido muy profunda y es necesario un injerto de piel de la misma persona, lo cual prolonga el tiempo intra hospitalario, aumenta costos y retrasa la reincorporación a sus actividades diarias.

Tal vez no vamos a lograr erradicar la pólvora totalmente, pero si se lograra disminuir las quemaduras a la mitad por lo menos, sería un gran paso.

• Si compra cohetes a sus niños, asegúrese de que son de calidad controlada, puede ser que sean más caros pero a la larga sale mucho más barato, que varias semanas en el hospital.

• No deje a los niños quemar pólvora sin la vigilancia de una persona adulta.

• En caso de quemadura, inmediatamente ponga el área bajo agua fría del chorro y cúbrala con mantas limpias, hasta llegar a una unidad de salud u hospital más cercano.

• No coloque ninguna crema o "emplasto", que enmascare la verdadera gravedad de la quemadura.

• Puede darle un medicamento para disminuir el dolor como acetaminofén; recordemos que las quemaduras son de los padecimientos más dolorosos que existen.

• Y si decide no comprar pólvora, felicidades.

• ¡Les deseo una sana y feliz Navidad!

* Cirujana plástica


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