En esta
época de Navidad
Dar y recibir
Pedro
Roque*
La
semana pasada escribí sobre la
importancia del verbo "agradecer". Hoy me
gustaría referirme a la que tienen,
especialmente en Navidad, otros dos verbos
activos, "dar" y "recibir". Dar significa
"entregar algo a alguien" y recibir "tomar lo
que le dan a uno". En los dos casos la
conjugación es igual, tanto si se trata
para cosas buenas como menos buenas.
Sin embargo, en estas fechas yo creo que todo
lo que podamos dar y demos y todo lo que nos
pueden dar y recibamos, además de bueno,
debiéramos darlo y recibirlo sin
más intenciones que demostrarnos
mutuamente el cariño que nos une con
quienes conforman nuestro entorno familiar,
personal, social o profesional.
Para el caso de los regalos entre clientes y
proveedores, lo mejor es que sirvan sólo
para reforzar la confianza y el espíritu
de cooperación y trabajo en equipo, en la
consecución de los objetivos de
rentabilidad cada uno en su negocio, para
continuar creciendo y progresando en el
futuro.
Qué va usted a dar y a quienes
dará, usted mismo lo decide. Qué y
de quiénes recibirá, lo
decidirán las personas que le
aprecian.
Lo importante en este "proceso de dar y
recibir" es el contenido en sentimientos y
emociones de quien da y quien recibe y lo bueno
de esta acción es que usted ha pensado en
alguien y alguien, de la misma forma,
también pensó en usted.
Yo siempre me alegro de "todos" los saludos y
buenos deseos que recibo, por supuesto
también de los regalos. Muy especialmente
los que recibo de mi esposa y de mis hijos y
también de la gente que quiero y que me
quieren, porque forman parte de mi entorno
familiar, personal, social o profesional.
Los de mis hijos porque son muestras de
cariño y respeto hacia su padre, los de
mi esposa porque simbolizan la
confirmación del cariño y
compromiso a largo plazo. Los de la gente de mi
entorno más cercano, porque en el
intercambio nos demostramos afecto, respeto,
cohesión y en el desempeño laboral
y profesional, el espíritu y deseo por
continuar trabajando en equipo.
Yo no creo que entre más grande y
más caro es el regalo, más grande
es el cariño, el respeto o la
cohesión profesional. El precio del
regalo es la expresión de la capacidad
adquisitiva de quien regala y para el caso de
quienes confunden el precio del regalo con la
intensidad del cariño, lo es de su propia
vanidad.
Lo que siento irresponsable es endeudarse
para regalar, sobre todo, cuando los compromisos
adquiridos sobrepasan la capacidad de pago de
quien ostentosamente ofrece regalos por encima
de su capacidad de pago.
Un sano consejo es que no dé
más de lo que pueda y no quiera competir
con otros que pueden más que usted.
Desmitifique la relación entre el
precio del regalo y el cariño que quiere
demostrar. Si no tiene dinero, mejor diga
solamente, pero con sinceridad y con
cariño, "Feliz Navidad", en lugar de
convertir el regalo en un martirio para usted y
su familia, cuando vengan los sufrimientos por
los altos intereses de las tarjetas de
crédito que utilizó con manga
ancha en estas fiestas.
De la misma forma, no concluya que el
cariño que le tienen está en
relación directa con el precio del regalo
que recibe, o que la tarjeta que le mandan, es
más bonita que la que le mandó
otra persona. Lo más importante en este
caso, es que pensaron en usted.
Dar porque le dan o esperar recibir para dar,
es la más grande desvirtualización
del sentido del regalo en Navidad, lo mismo que
averiguar el precio del regalo que le dieron
antes de comprar lo que va a dar...
La Navidad es tiempo de reflexión, de
paz y celebración sana sin excesos, de
juntar a la familia, comer y hablar
distendidamente de lo bueno y menos bueno, para
concluir los cambios necesarios en el año
entrante. El intercambio de regalos, por lo
menos en los adultos razonables,
debiéramos pasarlo a un segundo plano y
valorar mucho más, la presencia cercana y
el cariño de la gente que queremos y nos
quiere.
Pongamos pues más énfasis en
esta Navidad en lo sentimental y bueno de estar
y seguir juntos con nuestros seres queridos,
amigos y colaboradores, que en la expectativa de
los obsequios que nos intercambiaremos.
Muy bueno sería por otra parte, evitar
los excesos ligados a estas fiestas, tanto en la
comida como en la bebida y si tiene que viajar,
salga con suficiente tiempo para evitar
cualquier retraso o accidente por las prisas.
Quienes están lejos y se esfuerzan en
venir, el mejor regalo que pueden ofrecer, es su
llegada a tiempo, con salud y sin percances.
Para terminar, quiero insistir que con
"agradecer", cerramos el circuito que
intencionadamente abrimos, bien con "dar" o bien
con "recibir".
Agradecer no es servilismo sino mostrar
sentimiento de gratitud y hay que hacerlo
siempre con el mismo énfasis y entusiasmo
con todas las personas que nos han tenido en
cuenta, sin importar el precio del regalo o el
tamaño de la tarjeta que nos dieron.
Como ven, es de la conjunción de estos
tres verbos y de la sinceridad con que lo
hagamos, que los lazos de nuestras relaciones
personales, profesionales, sociales y familiares
serán más fuertes y mejores,
viviremos más en paz con nosotros mismos
y con las personas que apreciamos y nos
aprecian, con quienes nos dan trabajo y para los
que trabajamos y naturalmente, con los seres
más queridos de nuestra familia.
Mi recomendación es por lo tanto, que
usted "dé" lo que pueda sin endeudarse y
sin exageraciones, que "reciba" con
cariño lo que le den y que "agradezca"
con sinceridad lo recibido, incluso si se trata
sólo del saludo de alguien, que al igual
que yo sinceramente le desea una "Feliz
Navidad".