Domingo 23 de diciembre 2001


En esta época de Navidad
Dar y recibir
Pedro Roque*

La semana pasada escribí sobre la importancia del verbo "agradecer". Hoy me gustaría referirme a la que tienen, especialmente en Navidad, otros dos verbos activos, "dar" y "recibir". Dar significa "entregar algo a alguien" y recibir "tomar lo que le dan a uno". En los dos casos la conjugación es igual, tanto si se trata para cosas buenas como menos buenas.

Sin embargo, en estas fechas yo creo que todo lo que podamos dar y demos y todo lo que nos pueden dar y recibamos, además de bueno, debiéramos darlo y recibirlo sin más intenciones que demostrarnos mutuamente el cariño que nos une con quienes conforman nuestro entorno familiar, personal, social o profesional.

Para el caso de los regalos entre clientes y proveedores, lo mejor es que sirvan sólo para reforzar la confianza y el espíritu de cooperación y trabajo en equipo, en la consecución de los objetivos de rentabilidad cada uno en su negocio, para continuar creciendo y progresando en el futuro.

Qué va usted a dar y a quienes dará, usted mismo lo decide. Qué y de quiénes recibirá, lo decidirán las personas que le aprecian.

Lo importante en este "proceso de dar y recibir" es el contenido en sentimientos y emociones de quien da y quien recibe y lo bueno de esta acción es que usted ha pensado en alguien y alguien, de la misma forma, también pensó en usted.

Yo siempre me alegro de "todos" los saludos y buenos deseos que recibo, por supuesto también de los regalos. Muy especialmente los que recibo de mi esposa y de mis hijos y también de la gente que quiero y que me quieren, porque forman parte de mi entorno familiar, personal, social o profesional.

Los de mis hijos porque son muestras de cariño y respeto hacia su padre, los de mi esposa porque simbolizan la confirmación del cariño y compromiso a largo plazo. Los de la gente de mi entorno más cercano, porque en el intercambio nos demostramos afecto, respeto, cohesión y en el desempeño laboral y profesional, el espíritu y deseo por continuar trabajando en equipo.

Yo no creo que entre más grande y más caro es el regalo, más grande es el cariño, el respeto o la cohesión profesional. El precio del regalo es la expresión de la capacidad adquisitiva de quien regala y para el caso de quienes confunden el precio del regalo con la intensidad del cariño, lo es de su propia vanidad.

Lo que siento irresponsable es endeudarse para regalar, sobre todo, cuando los compromisos adquiridos sobrepasan la capacidad de pago de quien ostentosamente ofrece regalos por encima de su capacidad de pago.

Un sano consejo es que no dé más de lo que pueda y no quiera competir con otros que pueden más que usted.

Desmitifique la relación entre el precio del regalo y el cariño que quiere demostrar. Si no tiene dinero, mejor diga solamente, pero con sinceridad y con cariño, "Feliz Navidad", en lugar de convertir el regalo en un martirio para usted y su familia, cuando vengan los sufrimientos por los altos intereses de las tarjetas de crédito que utilizó con manga ancha en estas fiestas.

De la misma forma, no concluya que el cariño que le tienen está en relación directa con el precio del regalo que recibe, o que la tarjeta que le mandan, es más bonita que la que le mandó otra persona. Lo más importante en este caso, es que pensaron en usted.

Dar porque le dan o esperar recibir para dar, es la más grande desvirtualización del sentido del regalo en Navidad, lo mismo que averiguar el precio del regalo que le dieron antes de comprar lo que va a dar...

La Navidad es tiempo de reflexión, de paz y celebración sana sin excesos, de juntar a la familia, comer y hablar distendidamente de lo bueno y menos bueno, para concluir los cambios necesarios en el año entrante. El intercambio de regalos, por lo menos en los adultos razonables, debiéramos pasarlo a un segundo plano y valorar mucho más, la presencia cercana y el cariño de la gente que queremos y nos quiere.

Pongamos pues más énfasis en esta Navidad en lo sentimental y bueno de estar y seguir juntos con nuestros seres queridos, amigos y colaboradores, que en la expectativa de los obsequios que nos intercambiaremos.

Muy bueno sería por otra parte, evitar los excesos ligados a estas fiestas, tanto en la comida como en la bebida y si tiene que viajar, salga con suficiente tiempo para evitar cualquier retraso o accidente por las prisas. Quienes están lejos y se esfuerzan en venir, el mejor regalo que pueden ofrecer, es su llegada a tiempo, con salud y sin percances.

Para terminar, quiero insistir que con "agradecer", cerramos el circuito que intencionadamente abrimos, bien con "dar" o bien con "recibir".

Agradecer no es servilismo sino mostrar sentimiento de gratitud y hay que hacerlo siempre con el mismo énfasis y entusiasmo con todas las personas que nos han tenido en cuenta, sin importar el precio del regalo o el tamaño de la tarjeta que nos dieron.

Como ven, es de la conjunción de estos tres verbos y de la sinceridad con que lo hagamos, que los lazos de nuestras relaciones personales, profesionales, sociales y familiares serán más fuertes y mejores, viviremos más en paz con nosotros mismos y con las personas que apreciamos y nos aprecian, con quienes nos dan trabajo y para los que trabajamos y naturalmente, con los seres más queridos de nuestra familia.

Mi recomendación es por lo tanto, que usted "dé" lo que pueda sin endeudarse y sin exageraciones, que "reciba" con cariño lo que le den y que "agradezca" con sinceridad lo recibido, incluso si se trata sólo del saludo de alguien, que al igual que yo sinceramente le desea una "Feliz Navidad".


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