Domingo 23 de diciembre 2001


La Nota del Día
 

No existen precios intrínsecos

"…debido a que el método básico para organizar la producción en una economía de mercado (de competencia) es a través del sistema de precios, la flexibilidad de los precios es crítica. Los precios fluctúan con el fin de equilibrar la oferta y la demanda. …la baja de la demanda generará una correspondiente baja en los precios, como se da lo inverso: mayor demanda empuja los precios hacia arriba, lo que constituye un incentivo para el aumento de la producción y la entrada de nuevos proveedores…"

De una publicación del Banco Mundial

"precio: la cantidad de dinero o de bienes exigidos para entregar un objeto o bien… la cantidad de dinero fijada o entregada a cambio de algo…"

Diccionario Webster del idioma inglés

ingún tratadista serio de cuestiones económicas sostiene, contrario a la tesis de Marx y la noción feudal, que exista un "precio intrínseco" de las cosas, o que éstas tengan un "valor" equivalente a una suma de dinero. Una camisa, una vivienda o una libra de oro, no tiene un "precio" fijo e invariable. El precio se establece en el instante en que se efectúa un intercambio, y es el monto de dinero, o de bienes, que se entrega a cambio de algún bien o servicio. Así lo define el diccionario Webster, una obra de consulta extraordinaria por su precisión lógica y conceptual.

Todo el aparato productivo del mundo contemporáneo se fundamenta en los llamados "precios de mercado", o sea los precios que en un intercambio libre se pagan por bienes y servicios. Y estos precios están en permanente flujo, como lo evidencian las alzas y bajas de las bolsas tanto de acciones, como de materias primas, "futuros", propiedades, joyas, alimentos y conciertos musicales, entre otros. La mejor prueba al respecto son los precios del café y del petróleo: nos consterna que de un año a otro el precio del café "se desplome", como nos regocija que baje el precio del petróleo.

De lo anterior se deduce que las cosas no tienen un "valor en sí". Es decir, aunque un perito ministerial disponga que una casa tiene un valor determinado, tal cifra no encuentra asidero en la realidad, pues igual esa casa se vende por el doble de la suma pericialmente establecida, o por menos de la mitad. Si no, que pregunten a las personas que han tenido que rematar sus casas cuando les instalan un burdel al lado, o si una iglesia establece al frente su templo con todo y estridentes altavoces.

Hay "gangas" y oportunidades estupendas

La existencia de "gangas" es un mentís a la teoría del "valor intrínseco" de las cosas. Un automóvil puede estar en óptimas condiciones y ser un último modelo, pero si a su dueño la empresa con la que trabaja lo traslada al otro lado del mundo, el vehículo se "remata". Eso es lo que ha ocurrido a la mayor parte de propiedades y edificios en el centro de San Salvador: áreas que en una época fueron residenciales y demandaban los más altos precios, ahora están en oferta, más si no cuentan con estacionamientos o deben remodelarse extensamente. Igual sucede con las joyas: nuevas pueden ser muy costosas, pero en el instante en que se venden y salen de la tienda, por lo general su precio se desploma. Y el precio del martes puede ser distinto al del miércoles.


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