Sábado 22 de diciembre 2001



























Evangelio para domingo
San Mateo 1, 18-24
Nació de una Virgen

Este fue el principio de Jesucristo: María, su Madre, estaba comprometida con José; pero antes de que vivieran juntos, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo.

Su esposo, José, pensó despedirla, pero como era un hombre bueno, quiso actuar discretamente para no difamarla.

Mientras lo estaba pensando, el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, descendiente de David, no tengas miedo de llevarte a María, tu esposa, a tu casa; si bien está esperando por obra del Espíritu Santo, tú eres el que pondrás el nombre al Hijo que dará a luz. Y lo llamarás Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta: "La Virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que significa: Dios-con-nosotros".

Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado y tomó consigo a su esposa.

Comentario

¡Jesús llega a iluminar el mundo!
"El nacimiento de Jesucristo..."

En la intención del Evangelio de Mateo está detenerse a detallar de forma cuidadosa los aspectos principales que destacan en el nacimiento de Jesús; pues tanto los miembros de su propia comunidad, como cualquier entendido de la historia sagrada, podría tener en este trozo una fuente de seguridad para ubicar en el tiempo y el espacio, de su vivencia de fe, al Niño que comenzaba a ver la luz y a "revelarse"...

"Es obra del Espíritu Santo..."

Dios muchas veces hace cosas que pueden ser incomprensibles para el creyente. El factor sorpresa que utiliza, en la mayoría de ocasiones es inexplicable.

En cambio, la actitud de José es muy humana y comprensible; pero las razones que le pone Dios, por medio del ángel, son irrenunciables: "Ante la manifestación de la presencia de Dios, lo único que queda es creer en Él".

Para llegar a comprender estas acciones hay que ser personas de fe, cosa que también es "obra del Espíritu Santo".

"Lo llamarán Emmanuel..."

La única afirmación que este trozo del Evangelio utiliza para confirmar la realidad del hecho que se sostiene es destacar un pasaje del Profeta que predice hasta la manera en que sería denominado el Salvador: "Emmanuel", ¡Dios con nosotros! 

"Y nosotros"

Cuando leemos el texto sobre el nacimiento de Jesús nos encontramos con una escena humana, tierna, desafiante e incluso desconcertante... para José es difícil recibir a alguien que es concebido por el Espíritu Santo.

A veces, el estar acostumbrados a tantas cosas ordinarias nos impide aceptar las acciones y los caminos de Dios. Dios actúa a pesar de nuestras dudas, Él nos invita a participar de su plan de salvación...

Hoy también Dios nos habla de la manera más sutil, quizá la más cotidiana: la concepción y el nacimiento de un Hijo, este es un signo de la presencia de Dios entre nosotros.

Una vez más, Dios nos muestra que Jesús nace en cada niño, en cada brote de vida. La vida es signo de la presencia de Dios, sus signos están en relación a la vida. Si Dios sigue manteniendo a su creación y sigue dando vida, es signo de que su poder supera toda adversidad, toda fuerza de destrucción...

¡Qué lindas afirmaciones para disponernos a recibir un nuevo año!

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb





[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com