Renovadores
cambiarán el
escenario político
El presidente de la Asamblea Legislativa,
Walter Araujo, no está dispuesto a que su
partido ARENA y, por ende, el gobierno se siga
desgastando en negociaciones con el sector
ortodoxo del FMLN.
Ana Giralt/El
Diario de Hoy
Walter
Araujo aprovechará al máximo el
exclusión legislativa de seis diputados
renovadores del FMLN.
El presidente de la Asamblea Legislativa dice
estar "optimista" de la crisis que, una vez
más, sacude al partido de izquierda, pues
esto le permite crear acuerdos políticos
sin tomar en cuenta al sector ortodoxo, el cual
predomina en la bancada efemelenista.
Es más, Araujo no descarta que se
construya, en enero, un nuevo escenario que
permita a los renovadores asumir los puestos
vacantes en la Junta Directiva e incluso la
presidencia de la Asamblea.
El Diario de Hoy: Usted ha dicho que
construirá acuerdos con el sector del
FMLN que quiera hacerlo. ¿Cierra la
posibilidad de próximos acercamientos con
los ortodoxos?
Walter Araujo (W.A): Uno nunca en
política debe decir nunca. Lo que se dice
es 'no es posible por estos momentos intentar
buscar, ni siquiera, un leve acuerdo con ellos'.
Fue un penoso estreno del coordinador general
del FMLN, el ortodoxo Salvador Sánchez
Cerén, y de su nuevo flamante jefe de
fracción, el ortodoxo y comunista
más que ninguno, Schafik Handal, el que
no hayan contribuido en el desarrollo del
país (al no votar por el presupuesto).
Ellos tienen un solo objetivo: la
consolidación de su visión
política socialista-revolucionaria, que
es repetir el esquema cubano en El Salvador.
Mientras ese tipo de autoridades y pensamientos
rijan en el FMLN, sería perder el tiempo
hablar con ellos, porque son falsos en la
negociación.
¿Eso sería como desconocer a los
ortodoxos?
W.A.: No, porque hay comisiones en la
Asamblea Legislativa. En lo formal y en el
debate debatiremos con ellos, pero cuando sea la
búsqueda de la solución y se
necesite hablar de fuerza política a
fuerza política, creo que sería
perder el tiempo. No es que los estemos
desconociendo, es que ellos se han
autodesconocido del resto de los parlamentarios.
Se han automarginado de las soluciones.
¿El trabajo que los ortodoxos
realicen en las comisiones sería perder
el tiempo, pues usted dice que las soluciones se
tomarán aparte?
W.A.: Nadie se ha preguntado
cómo va a quedar la composición de
las comisiones. El acuerdo político
partió de decir 31, 29, 14, 5 diputados .
Ahora estamos ante 29, 25, 15, 6 y 5 diputados.
Nadie se ha puesto a pensar que los renovadores
podrían exigir estar en una
comisión en la que no están
presentes; cuando en una Comisión en la
que estén los renovadores el Frente diga
'ellos no nos representan'. Vamos a tener que
construir un nuevo acuerdo político.
Eso le corresponde a la Junta Directiva.
W.A.: Exactamente. Enero será
un mes de muchas sorpresas, de un recambio
posicional en la integración hasta de las
comisiones.
¿Sorpresas de qué
tipo?
W.A.: Cuando digo sorpresas es que va
a ser un mes de mucho esfuerzo, que va a cambiar
el panorama de la Asamblea. No sabemos si los
renovadores intentarán solicitar un
puesto en la Junta Directiva. Tendrían un
legítimo derecho. Por lo tanto, se
tendrá que construir el nuevo acuerdo
político de gobernabilidad y esto puede
permitir que al subir algunos diputados a la
Junta Directiva podamos construir un acuerdo ya
no sólo de 43 votos, sino de 56.
¿Le darían la presidencia a
los renovadores?
W.A.: No estoy hablando de
presidencia, no estoy hablando de cargos. Estoy
hablando de la construcción de un
acuerdo. En la presidencia de la Asamblea, en el
pacto de alternabilidad, dijimos 'el país
votó en tres segmentos: a ARENA le
corresponde el suyo, al FMLN le corresponde el
suyo y al resto le corresponde un espacio y el
representante de los pequeños fue el
PCN'. El Frente dijo 'yo no subo a la
directiva'. En todo caso, a quien le
tocaría es al FMLN, porque son 25
diputados.
Los renovadores dicen que siguen siendo FMLN,
aunque la fracción los desconozca.
W.A.: Aquí estamos hablando de
fracciones no de partidos.
¿Y como renovadores no tienen derecho
a llegar a la presidencia de la
Asamblea?
W.A.: ¡Cómo no, con un
nuevo acuerdo político! Hay que construir
un nuevo acuerdo político. Yo estoy
optimista; yo estoy muy contento con lo que
está pasando, porque veo la posibilidad
no sólo de tener un acuerdo de Junta
Directiva de 49 diputados, sino de 56 diputados
o más. Eso es fomentar la gobernabilidad
para el país.
Ortodoxos fuera
¿Cómo sería el nuevo
acuerdo?
W.A.: Sumemos: 29 ARENA, 15 PCN, 6
renovadores, 5 PDC, 2 del PAN, uno del CDU y uno
del PSD. Si nos ponemos de acuerdo,
haríamos una directiva más
representativa que la actual. ¡Es
fácil!
¿La Junta Directiva puede cambiar en
el 2002?
W.A.: Puede cambiar.
¿Y estarán dispuestos todos
los partidos?
W.A.: Y si nos ponemos de acuerdo 59
diputados.
¿Lo va a buscar?
W.A.: Buscaré los mecanismos
para propiciar mayor gobernabilidad en el
país.
El 2002 es un año difícil.
Está la elección del presidente de
la Corte de Cuentas y del Fiscal General, que es
una de las elecciones más
difíciles.
W.A.: ¡56 votos, hay una nueva
correlación en la Asamblea, gracias a
Dios!
¿Pero siempre es
difícil?
W.A.: Al romperse el candado del "no",
que eran 31 personas diciéndole no a todo
y que hoy, gracias a Dios, sólo son 25,
se potencia la posibilidad con 59 diputados de
cumplir con los términos.
¿Cree que, antes de dejar la
presidencia (en mayo), el país tenga
nuevo Fiscal y Presidente de Corte de
Cuentas?
W.A.: No me atrevo a decir que no,
pero tampoco a decir que sí. Hay que
trabajar en el tema desde ya.
¿Está satisfecho con la
relación que hasta el jueves tuvo con el
FMLN?
W.A.: En la función
administrativa, que me corresponde como
presidente, no tengo ninguna queja. Han sido
respetuosos; han utilizado los canales
institucionales. Por mi parte, he respetado la
institucionalidad que se merecen como
representantes del pueblo.
En la última plenaria del año,
la diputada Ileana Rogel le reclamó
porque usted toma posición en algunos
temas.
W.A.: Las palabras de la diputada
Rogel las provocó un error que nace del
conteo de una votación, pero como a
mí aún no me consta que ella
votó, le pedí disculpas. Yo
también soy diputado, también soy
atacado, señalado y tengo que tener
expresión política y nadie me
puede coartar ese derecho.
¿El que tome parte no hace el trabajo
que usted desempeña como presidente de la
Asamblea un tanto subjetivo?
W.A.: Cuando soy atacado, defiendo una
posición. Administrativamente sí
soy imparcial; nadie puede venir a juzgar mal el
trabajo.