Sábado 22 de diciembre 2001


Comentario de la semana
Un mejor El Salvador
EDUARDO TORRES*
eduardoelsalvador.com

Un repunte de nuestra economía a partir de 2002, vaticinó ayer -ante las cámaras de la televisión- el presidente de la República, Francisco Flores. Además, anunció el fin oficial de la posguerra, en este próximo aniversario de la firma de los acuerdos de paz y reflexionó, a mitad de su período presidencial, sobre la responsabilidad que conlleva el portar la banda presidencial.

Vamos por partes.

La aprobación, este pasado miércoles, del Presupuesto General de la Nación, le permitirá al país duplicar el tradicional nivel de inversión pública en un año plazo. Ello significa que se inyectarán unos ochocientos millones de dólares en forma directa a la economía nacional, y mejor aún, hacia los lugares donde la necesidad es más grande.

De cumplirse la regla de oro de los expertos, de que por cada dólar invertido por el sector público puede potencialmente haber una inversión de cinco por parte del sector privado, pues habrá un enorme efecto multiplicador y, por lo tanto, una gran movilidad económica en 2002.

Como de lo que al final se trata en países como el nuestro, es de mejorar el nivel de vida de la gente, entiendo que bajo el plan maestro diseñado para el próximo año, tanto Encarnación López, de Chalchuapa, como su primo Loncho Pérez, de Berlín, podrán optar por conseguir trabajo en sus respectivas comunidades, tanto en los trabajos de construcción y/o reconstrucción de carreteras, escuelas, unidades de salud, caminos rurales sostenibles, como en las labores de mitigación de riesgo.

Pero ello no es todo.

Ciertamente, un manejo estratégico y ético del Presupuesto General de la Nación es la variable más importante que, en este momento, tenemos para redinamizar nuestra economía, pero sería insuficiente por sí solo. Cuando, con dolor, presenciamos situaciones como la que vive Argentina en la actualidad, se vuelve aún más importante dar el mérito que corresponde: ¡Qué tesoro tenemos en nuestra solidez macroeconómica, y qué positiva que ha sido la dolarización!

Llegarán más temprano que tarde los anhelados tratados de libre comercio, y -de cumplirse los pronósticos- cederá la recesión económica global. El punto confirmado ayer por el Presidente es que ha pasado ya lo peor de la tormenta. De lo que ahora se trata es de acelerar nuestro trabajo interno para hacer de El Salvador una especial plataforma de negocios, en el propio corazón de América.

La visión del país

Un país más próspero, con mayores oportunidades, más solidario y con una mayor dignidad y autoestima, es como desea dejar a El Salvador en 2004 el Presidente de la República. Lo dijo así, claro y fácil, durante la evaluación de la mitad de su período presidencial realizada ayer ante las cámaras.

Hasta lógico resultaría que quien no haya visto al Presidente se preguntará si no es demasiado prematuro pensar, a estas alturas del juego -fin del primer tiempo del partido, podríamos decir- en el legado histórico de la administración Flores. Además de buscar a Francisco Flores como ser humano, porque para cualquier presidente el asunto del legado llega hasta la médula, lo que la pregunta buscaba era escuchar la visión de país del presidente Flores.

Y vaya que hizo revelaciones, al contarle a la teleaudiencia el peso de la Presidencia, en esos momentos difíciles en los cuales la decisión final le corresponde a él.

Discernimiento para saber cuál es el rumbo, corazón para ser sensible a las necesidades de la gente, valentía para afrontar los retos por delante y energía para poder realizarlos, es lo que le pide a Dios el Presidente, para esta segunda parte de su mandato.

En cuanto al anuncio del fin oficial de la posguerra, en este décimo aniversario de la firma de los acuerdos de paz, siendo mi concepción personal la de que fueron estos uno de los hechos más importantes en la historia del país, que nos permitió &emdash;a pesar de errores e injusticias cometidas&emdash; virar el rumbo hacia el despeñadero que llevábamos, concuerdo con que es momento de declarar oficialmente por terminada la transición del país.

No existiendo en el mundo proceso de paz más ejemplar que el nuestro, debemos clausurarlo ya, por exitoso, y tomarlo aún más de asidero para proyectar al mejor El Salvador, que precisamente como producto del referido proceso, ahora tenemos.

¡Feliz Navidad para todos!

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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