Comentario
de la semana
Un mejor El
Salvador
EDUARDO
TORRES*
eduardoelsalvador.com
Un
repunte de nuestra economía a partir de
2002, vaticinó ayer -ante las
cámaras de la televisión- el
presidente de la República, Francisco
Flores. Además, anunció el fin
oficial de la posguerra, en este próximo
aniversario de la firma de los acuerdos de paz y
reflexionó, a mitad de su período
presidencial, sobre la responsabilidad que
conlleva el portar la banda presidencial.
Vamos por partes.
La aprobación, este pasado
miércoles, del Presupuesto General de la
Nación, le permitirá al
país duplicar el tradicional nivel de
inversión pública en un año
plazo. Ello significa que se inyectarán
unos ochocientos millones de dólares en
forma directa a la economía nacional, y
mejor aún, hacia los lugares donde la
necesidad es más grande.
De cumplirse la regla de oro de los expertos,
de que por cada dólar invertido por el
sector público puede potencialmente haber
una inversión de cinco por parte del
sector privado, pues habrá un enorme
efecto multiplicador y, por lo tanto, una gran
movilidad económica en 2002.
Como de lo que al final se trata en
países como el nuestro, es de mejorar el
nivel de vida de la gente, entiendo que bajo el
plan maestro diseñado para el
próximo año, tanto
Encarnación López, de Chalchuapa,
como su primo Loncho Pérez, de
Berlín, podrán optar por conseguir
trabajo en sus respectivas comunidades, tanto en
los trabajos de construcción y/o
reconstrucción de carreteras, escuelas,
unidades de salud, caminos rurales sostenibles,
como en las labores de mitigación de
riesgo.
Pero ello no es todo.
Ciertamente, un manejo estratégico y
ético del Presupuesto General de la
Nación es la variable más
importante que, en este momento, tenemos para
redinamizar nuestra economía, pero
sería insuficiente por sí solo.
Cuando, con dolor, presenciamos situaciones como
la que vive Argentina en la actualidad, se
vuelve aún más importante dar el
mérito que corresponde: ¡Qué
tesoro tenemos en nuestra solidez
macroeconómica, y qué positiva que
ha sido la dolarización!
Llegarán más temprano que tarde
los anhelados tratados de libre comercio, y -de
cumplirse los pronósticos- cederá
la recesión económica global. El
punto confirmado ayer por el Presidente es que
ha pasado ya lo peor de la tormenta. De lo que
ahora se trata es de acelerar nuestro trabajo
interno para hacer de El Salvador una especial
plataforma de negocios, en el propio
corazón de América.
La visión del país
Un país más próspero,
con mayores oportunidades, más solidario
y con una mayor dignidad y autoestima, es como
desea dejar a El Salvador en 2004 el Presidente
de la República. Lo dijo así,
claro y fácil, durante la
evaluación de la mitad de su
período presidencial realizada ayer ante
las cámaras.
Hasta lógico resultaría que
quien no haya visto al Presidente se
preguntará si no es demasiado prematuro
pensar, a estas alturas del juego -fin del
primer tiempo del partido, podríamos
decir- en el legado histórico de la
administración Flores. Además de
buscar a Francisco Flores como ser humano,
porque para cualquier presidente el asunto del
legado llega hasta la médula, lo que la
pregunta buscaba era escuchar la visión
de país del presidente Flores.
Y vaya que hizo revelaciones, al contarle a
la teleaudiencia el peso de la Presidencia, en
esos momentos difíciles en los cuales la
decisión final le corresponde a
él.
Discernimiento para saber cuál es el
rumbo, corazón para ser sensible a las
necesidades de la gente, valentía para
afrontar los retos por delante y energía
para poder realizarlos, es lo que le pide a Dios
el Presidente, para esta segunda parte de su
mandato.
En cuanto al anuncio del fin oficial de la
posguerra, en este décimo aniversario de
la firma de los acuerdos de paz, siendo mi
concepción personal la de que fueron
estos uno de los hechos más importantes
en la historia del país, que nos
permitió &emdash;a pesar de errores e
injusticias cometidas&emdash; virar el rumbo
hacia el despeñadero que
llevábamos, concuerdo con que es momento
de declarar oficialmente por terminada la
transición del país.
No existiendo en el mundo proceso de paz
más ejemplar que el nuestro, debemos
clausurarlo ya, por exitoso, y tomarlo
aún más de asidero para proyectar
al mejor El Salvador, que precisamente como
producto del referido proceso, ahora
tenemos.
¡Feliz Navidad para todos!
Licenciado en
Ciencias Jurídicas y columnista de EL
DIARIO DE HOY.