Un premio bien
merecido
La Junta Directiva de Jóvenes en
Vías de Desarrollo contra la
Delincuencia, dirigida por el profesor Carlos
Carías, se agenció el Premio
Nacional del Medio Ambiente 2001 en la
categoría de Asociación de
Desarrollo Comunal por sus proyectos
ambientalistas en Chalchuapa, Santa Ana.
- José
Osmín Monge
- El Diario
de Hoy
- FOTOS
EDH/CÉSAR AVILÉS
En
1987, el profesor Carlos Humberto Carías
decidió tomarse la difícil y ardua
tarea de rescatar a jóvenes de las
pandillas y de las drogas.
Contando sólo con su entusiasmo y con
la ayuda de algunas instituciones realiza ese
año el primer torneo de baloncesto entre
miembros de maras.
El objetivo de la actividad deportiva fue
acercar a jóvenes de diferentes pandillas
y así mantenerlos ocupados en actividades
productivas.
Poco tiempo después, el profesor
Carías se convierte en el precursor de
los llamados "Pactos entre maras", que se
realizaron en diferentes pueblos y ciudades,
como Apopa, San Martín, Atiquizaya,
Guazapa, Ahuachapán y Santa Ana.
También promovió la apertura de
fuentes de trabajo para jóvenes
pandilleros.
Hoy en día, el incansable trabajo del
profesor Carías sigue adelante con paso
firme, trabajando junto a jóvenes
pandilleros, drogadictos y alcohólicos.
Ellos han formado la Junta Directiva de
Jóvenes en Vías de Desarrollo
contra la Delincuencia, que ejecuta diversos
proyectos en pro del medio ambiente.
Dos kilómetros de
jardín
Uno de estos proyectos es la siembra y el
mantenimiento de árboles y plantas
ornamentales en un tramo de unos dos
kilómetros de la carretera que de
Chalchuapa conduce a Santa Ana.
En un arriate, ubicado en medio de la
vía, han sembrado unos 12 mil
árboles, como laureles de la india,
caobas, cedros, conacastes, ceibas y amates.
Día y noche se puede ver en ese sector
de la carretera a jóvenes pandilleros
dándole mantenimiento al amplio y
público jardín, y cuidando que
personas indiscriminadas no se roben o maltraten
lo que ellos con mucho esfuerzo han
sembrado.
Durante el verano se observa a orillas del
arriate una pipa con agua, con la que los
muchachos riegan las plantas. Ellos
también realizan obras de desyerbado y
aplicación de abono orgánico.
"Algunos
llegamos al proyecto a las 6:00 a.m. y nos vamos
hasta las 8:00 p.m. Este trabajo me ha ayudado
bastante, pues me ha mantenido alejado de las
drogas. Con esto mantengo a mis hijos", expresa
Manuel de Jesús Henríquez, de 20
años, ex miembro de la mara "M.S".
Todas las tareas son dirigidas por el
profesor Carías, quien a pesar de poseer
el título de maestro sólo se
dedica a promover el desarrollo en contra de la
delincuencia y a realizar actividades de
prevención y rehabilitación de
jóvenes pandilleros y drogadictos.
"Mi trabajo es ad honorem. No obtengo
ganancias por lo que hacemos. Los jóvenes
están conmigo porque sienten el deseo de
trabajar", manifiesta.
Según él, este proyecto se
realiza desde hace un año gracias a la
ayuda económica de la empresa privada. A
los muchachos que trabajan en esta obra se les
paga ¢35 por día. En total son 27
jóvenes miembros de maras y siete
alcohólicos los que trabajan con
él.
Un merecido premio
Pero el trabajo ambientalista del
señor Carlos Carías y sus
muchachos no sólo se limita en esos dos
kilómetros de jardín; ellos han
arborizado algunos sectores de otros 16
kilómetros, y han protegido los
ríos Amulunga y Paz.
En total han sido 28,000 árboles los
sembrados por esta directiva juvenil, desde la
entrada del Portezuelo, en Santa Ana, hasta el
puente Escalante, en Ahuachapán.
Hasta el momento se han invertido 683,000
colones en las obras de reforestación. De
esta cantidad, 323,000 colones se han utilizado
en los dos kilómetros de
jardín.
"Estamos haciendo dos grandes obras:
protegiendo la flora y la fauna, y convirtiendo
a estos muchachos en personas productivas",
comenta el dirigente.
Según el profesor Carías,
él trabaja con ese tipo de personas
porque necesitan amor, comprensión y
oportunidades de trabajo.
El
esfuerzo, la dedicación y la entrega el
profesor Carías y sus muchachos fueron
recompesados con el Premio Nacional del Medio
Ambiente 2001, en la categoría de
Asociación de Desarrollo Comunal.
Este galardón consistió en una
estatuilla y diez mil colones, dinero que
será invertido en el proyecto
ambientalista.
"Es un orgullo haber ganado este premio. Fue
nuestro esfuerzo y nuestro trabajo lo que nos
hizo obtenerlo. Este premio se lo dedico a Dios,
a los jóvenes y a Chalchuapa", expresa
don Carlos.
Desde 1987 han participado 9,855 pandilleros
en los programas promovidos por el señor
Carías.
Este hombre trabajador, con su gran
espíritu de servicio, su
dedicación y entrega, seguirá
adelante realizando su trabajo junto a esos
jóvenes que muchas veces son rechazados
por la sociedad.