Viernes 21 de diciembre 2001



























Un premio bien merecido

La Junta Directiva de Jóvenes en Vías de Desarrollo contra la Delincuencia, dirigida por el profesor Carlos Carías, se agenció el Premio Nacional del Medio Ambiente 2001 en la categoría de Asociación de Desarrollo Comunal por sus proyectos ambientalistas en Chalchuapa, Santa Ana.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
FOTOS EDH/CÉSAR AVILÉS

En 1987, el profesor Carlos Humberto Carías decidió tomarse la difícil y ardua tarea de rescatar a jóvenes de las pandillas y de las drogas.

Contando sólo con su entusiasmo y con la ayuda de algunas instituciones realiza ese año el primer torneo de baloncesto entre miembros de maras.

El objetivo de la actividad deportiva fue acercar a jóvenes de diferentes pandillas y así mantenerlos ocupados en actividades productivas.

Poco tiempo después, el profesor Carías se convierte en el precursor de los llamados "Pactos entre maras", que se realizaron en diferentes pueblos y ciudades, como Apopa, San Martín, Atiquizaya, Guazapa, Ahuachapán y Santa Ana. También promovió la apertura de fuentes de trabajo para jóvenes pandilleros.

Hoy en día, el incansable trabajo del profesor Carías sigue adelante con paso firme, trabajando junto a jóvenes pandilleros, drogadictos y alcohólicos. Ellos han formado la Junta Directiva de Jóvenes en Vías de Desarrollo contra la Delincuencia, que ejecuta diversos proyectos en pro del medio ambiente.

Dos kilómetros de jardín

Uno de estos proyectos es la siembra y el mantenimiento de árboles y plantas ornamentales en un tramo de unos dos kilómetros de la carretera que de Chalchuapa conduce a Santa Ana.

En un arriate, ubicado en medio de la vía, han sembrado unos 12 mil árboles, como laureles de la india, caobas, cedros, conacastes, ceibas y amates.

Día y noche se puede ver en ese sector de la carretera a jóvenes pandilleros dándole mantenimiento al amplio y público jardín, y cuidando que personas indiscriminadas no se roben o maltraten lo que ellos con mucho esfuerzo han sembrado.

Durante el verano se observa a orillas del arriate una pipa con agua, con la que los muchachos riegan las plantas. Ellos también realizan obras de desyerbado y aplicación de abono orgánico.

"Algunos llegamos al proyecto a las 6:00 a.m. y nos vamos hasta las 8:00 p.m. Este trabajo me ha ayudado bastante, pues me ha mantenido alejado de las drogas. Con esto mantengo a mis hijos", expresa Manuel de Jesús Henríquez, de 20 años, ex miembro de la mara "M.S".

Todas las tareas son dirigidas por el profesor Carías, quien a pesar de poseer el título de maestro sólo se dedica a promover el desarrollo en contra de la delincuencia y a realizar actividades de prevención y rehabilitación de jóvenes pandilleros y drogadictos.

"Mi trabajo es ad honorem. No obtengo ganancias por lo que hacemos. Los jóvenes están conmigo porque sienten el deseo de trabajar", manifiesta.

Según él, este proyecto se realiza desde hace un año gracias a la ayuda económica de la empresa privada. A los muchachos que trabajan en esta obra se les paga ¢35 por día. En total son 27 jóvenes miembros de maras y siete alcohólicos los que trabajan con él.

Un merecido premio

Pero el trabajo ambientalista del señor Carlos Carías y sus muchachos no sólo se limita en esos dos kilómetros de jardín; ellos han arborizado algunos sectores de otros 16 kilómetros, y han protegido los ríos Amulunga y Paz.

En total han sido 28,000 árboles los sembrados por esta directiva juvenil, desde la entrada del Portezuelo, en Santa Ana, hasta el puente Escalante, en Ahuachapán.

Hasta el momento se han invertido 683,000 colones en las obras de reforestación. De esta cantidad, 323,000 colones se han utilizado en los dos kilómetros de jardín.

"Estamos haciendo dos grandes obras: protegiendo la flora y la fauna, y convirtiendo a estos muchachos en personas productivas", comenta el dirigente.

Según el profesor Carías, él trabaja con ese tipo de personas porque necesitan amor, comprensión y oportunidades de trabajo.

El esfuerzo, la dedicación y la entrega el profesor Carías y sus muchachos fueron recompesados con el Premio Nacional del Medio Ambiente 2001, en la categoría de Asociación de Desarrollo Comunal.

Este galardón consistió en una estatuilla y diez mil colones, dinero que será invertido en el proyecto ambientalista.

"Es un orgullo haber ganado este premio. Fue nuestro esfuerzo y nuestro trabajo lo que nos hizo obtenerlo. Este premio se lo dedico a Dios, a los jóvenes y a Chalchuapa", expresa don Carlos.

Desde 1987 han participado 9,855 pandilleros en los programas promovidos por el señor Carías.

Este hombre trabajador, con su gran espíritu de servicio, su dedicación y entrega, seguirá adelante realizando su trabajo junto a esos jóvenes que muchas veces son rechazados por la sociedad.





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