En
sintonía con Dios
Navidad, Dios y
Tú
Por
el padre Eugenio Hoyos
email:
FatherHoyos@
utinet.net
Los cristianos en el mundo entero, desde
hacia varias semanas, nos hemos estado
preparando para recibir al redentor del mundo,
al verdadero Emmanuel: Dios con nosotros y entre
nosotros.
Cada Navidad debe ser el acontecimiento de
amor, de esperanza, de oración,
perdón y caridad. Navidad es el encuentro
personal que debemos tener con el ser más
extraordinario y sublime de la humanidad: con
Cristo Jesús, Dios y Hombre.
Navidad no es sólo la época de
los regalos, de los aguinaldos, de las
pastorales, novenas al Niño Dios,
fiestas, borracheras, gastos. Debe ser el
verdadero acercamiento y cambio ofrecidos a
Dios.
Es cierto que para la mayoría la
Navidad es tiempo de alegría; para otros
es tiempo de tristeza, de recordar a los seres
que ya no están con nosotros. Pero como
sea nuestra situación, este es un tiempo
muy especial para abrir nuestros corazones a
Jesús, ese Niño Dios que dio la
vida por mí, por ti y por todos nosotros.
¿Qué es lo que en este tiempo de
Navidad quiero decir? Que Dios está
siempre ahí, dispuesto a actuar,
dispuesto a hacerse notar en la historia del
hombre. Pero también que el hombre se
debe esforzar para alcanzarle, pues el
único camino que le queda, si quiere
saciar su sed de sentirlo, es ir a las fuentes
donde mana el agua de la sabiduría y para
ello hay que caminar hay que sufrir
caídas y levantarse, hay que escalar
agrestes montañas. Hay en definitiva que
alimentarse con el pan cotidiano y saciar la sed
con los pequeños sorbos de los
manantiales que medio ocultos lo más de
las veces se encuentran en el peregrinaje de la
vida.
De ahí que consideramos que
sería un vil engaño y una falta de
respeto hacia quien nos lee, que
dijéramos que el camino del encuentro con
el Mesías, es fácil y
cómodo. Todo lo contrario, es duro y
difícil. Hay que renunciar a muchas cosas
para poder seguirle. Diría más:
hay que renunciar a todo para poder vivir con
El. Nunca olvides, querido hermano (a), que la
Navidad es feliz cuando compartes generosamente,
porque encuentras a Dios en el hermano
necesitado.
La Navidad es feliz cuando perdonas de
corazón, porque creces en
comprensión y en misericordia. Navidad es
hacer real la hermandad entre los hombres a
través de la justicia y el respeto a la
dignidad humana.
Es feliz Navidad si al amar a Dios te sientes
movido a amarte a ti mismo, amar a los
demás y amar a la creación. Piensa
positivo y busca a Dios en el pesebre de tu
corazón... ¡Feliz Navidad!