Jueves 20 de diciembre 2001


En sintonía con Dios
Navidad, Dios y Tú
Por el padre Eugenio Hoyos

email: FatherHoyos@ utinet.net

Los cristianos en el mundo entero, desde hacia varias semanas, nos hemos estado preparando para recibir al redentor del mundo, al verdadero Emmanuel: Dios con nosotros y entre nosotros.

Cada Navidad debe ser el acontecimiento de amor, de esperanza, de oración, perdón y caridad. Navidad es el encuentro personal que debemos tener con el ser más extraordinario y sublime de la humanidad: con Cristo Jesús, Dios y Hombre.

Navidad no es sólo la época de los regalos, de los aguinaldos, de las pastorales, novenas al Niño Dios, fiestas, borracheras, gastos. Debe ser el verdadero acercamiento y cambio ofrecidos a Dios.

Es cierto que para la mayoría la Navidad es tiempo de alegría; para otros es tiempo de tristeza, de recordar a los seres que ya no están con nosotros. Pero como sea nuestra situación, este es un tiempo muy especial para abrir nuestros corazones a Jesús, ese Niño Dios que dio la vida por mí, por ti y por todos nosotros.

¿Qué es lo que en este tiempo de Navidad quiero decir? Que Dios está siempre ahí, dispuesto a actuar, dispuesto a hacerse notar en la historia del hombre. Pero también que el hombre se debe esforzar para alcanzarle, pues el único camino que le queda, si quiere saciar su sed de sentirlo, es ir a las fuentes donde mana el agua de la sabiduría y para ello hay que caminar hay que sufrir caídas y levantarse, hay que escalar agrestes montañas. Hay en definitiva que alimentarse con el pan cotidiano y saciar la sed con los pequeños sorbos de los manantiales que medio ocultos lo más de las veces se encuentran en el peregrinaje de la vida.

De ahí que consideramos que sería un vil engaño y una falta de respeto hacia quien nos lee, que dijéramos que el camino del encuentro con el Mesías, es fácil y cómodo. Todo lo contrario, es duro y difícil. Hay que renunciar a muchas cosas para poder seguirle. Diría más: hay que renunciar a todo para poder vivir con El. Nunca olvides, querido hermano (a), que la Navidad es feliz cuando compartes generosamente, porque encuentras a Dios en el hermano necesitado.

La Navidad es feliz cuando perdonas de corazón, porque creces en comprensión y en misericordia. Navidad es hacer real la hermandad entre los hombres a través de la justicia y el respeto a la dignidad humana.

Es feliz Navidad si al amar a Dios te sientes movido a amarte a ti mismo, amar a los demás y amar a la creación. Piensa positivo y busca a Dios en el pesebre de tu corazón... ¡Feliz Navidad!


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