La otra cara de los
petardos
Fabricantes de productos
pirotécnicos dicen estar de acuerdo con
las regulaciones a la fabricación, pero
piden también hidrantes
- Enrique
Miranda
- El Diario
de Hoy
Con
paciencia de santo, Julio C. toma varios
morteros y los junta en un rollito amarrado con
cordel.
Hace 32 años que repite la misma
rutina, gracias a un oficio aprendido "por
herencia" y a través de libros,
asegura.
Julio es un hombre de pocas palabras, pero
abnegado en su trabajo. Con su torso desnudo y
marcas grisáceas en sus axilas, no ceja
en su sencilla y peligrosa tarea.
"En China hay coheterías clandestinas
y ha muerto gente", dice, a manera de
comparación con lo que sucede aquí
en el país. A él le molesta que se
generalice el descuido que muchas
coheterías tienen.
Julio opina que se puede llevar adelante el
trabajo en las coheterías siempre y
cuando se vigilen las normas de seguridad.
Muestra su pecho y sus brazos y dice: "tengo 32
años de hacer 'cuetes' y nunca he tenido
un accidente".
Sus reglas son claras: no admite niños
ni ebrios en el taller de
fabricación.
Más hidrantes
El empleado también cree que las
autoridades deberían instalar hidrantes
en las zonas donde existen coheterías;
considera un error que se intente colocar todas
las fábricas de cohetes en un mismo
sitio.
"Vienen a supervisar (la seguridad), pero
¿por qué no instalan hidrantes?", se
pregunta el trabajador.
De acuerdo con su experiencia, el sólo
hecho de manipular pólvora representa un
riesgo, pero también dice que no puede
dejar de un solo su fuente de empleo y la de
muchos trabajadores.
Por eso piensa que se debe, ante todo,
prevenir las desgracias y no poner a personas
inexpertas a manipular la pólvora.
En un recorrido efectuado por varias calles
de Ciudad Delgado se obtienen respuestas
similares: "sí, guardamos las medidas de
seguridad", "Sí, aquí seguido
vienen a inspeccionar", comentan los afanosos
trabajadores, como Antonio C., de 26
años. No obstante, esas medidas de
seguridad deberán estar certificadas de
ahora en adelante.