Creer y
confiar
- Creer en que hay fuerzas superiores
que dominan nuestra existencia y no dejar de
lado la esperanza, parece ser una
fórmula que funciona a maravillas
cuando de ordenar nuestro interior se trata.
Janet
Cienfuegos
Mienten
quienes afirman que no creen en nadie que
esté arriba de ellos. La naturaleza del
ser humano le hace buscar, casi de manera
involuntaria, ese poder superior con quien pueda
comparar fuerzas y medir, sus malas y buenas
acciones.
Es imposible dejar de sentirse miserable de
vez en cuando, sin que para que ello suceda
importe si creemos que somos lo máximo de
la creación.
Al hombre lo vence, por regla casi general,
sus propias fuerzas, las que emanan de su
interior... de allí la importancia de
fortalecer esa parte que, más que la
física, es la que nos hace lo que
esencial y verdaderamente somos.
Personas hay que -de manera casi siempre
inconciente- andan "de mesa en mesa"
contándole a los demás su
historia, utilizando las palabras justas para
describir su interior, casi siempre plagado de
envidias, odios, de ese deseo de sacar siempre
provecho y vivir a expensas de las demás
personas.
"Yo... esto, yo... lo otro... yo le dije a...
yo hice..." son las palabras que como chorros de
mentiras transformadas en sonidos, escuchamos
salir de sus bocas.
Poco habla de sí mismo aquel que se
conoce mejor, porque entre sus aspiraciones
está la de hallar personas que
sencillamente "se identifiquen", que penetren su
fondo y hallen su esencia...
"No me gusta estar solo" es una de las frases
que con mayor frecuencia escuchamos, de
distintas bocas. La conclusión siempre es
la misma: nunca se está solo, siempre se
está con lo que llevamos dentro, si no
nos gusta estar a solas con esa parte nuestra
debe ser porque no hay muchas cosas buenas en
ella, tanto que nos resulte atractivo quedarnos
solo con ella.
En cambio, quien ha logrado superarlo y lucha
en ese día a día para mejorar por
dentro, para ver en el espejo algo más
que un rostro acompañado de un cuerpo,
nunca se atemorizará al quedarse a solas
con su yo. Y aunque en algún momento de
nuestras vidas tomamos conciencia de este hecho,
no todos estamos dispuestos a afrontarlo, lo
cual significa corregir, palabra que no siempre
es bien recibida.
¿Para qué la esperanza?...
ésta sirve especialmente cuando tomamos
la decisión, a veces bastante
difícil, de realizar cambios oportunos en
nuestras vidas, cambios que aunque a veces nos
causan dolor, los realizamos convencidos de que
es por nuestro bien, que a la larga, se
convertirá en bien para muchas personas
que nos rodean...