Palabras
Bozo, presidente
Carlos
Balaguer
Bozo, famoso payaso, anunció su
legítima lanzada a la candidatura para la
presidencia de 1984 con el slogan: "Pongamos al
verdadero Bozo en la Casa Blanca".
Pienso si el mundo en el fondo no
estará dominado por Bozos.
Bozos con máscara de maquillaje dulce,
títeres de poderes económicos,
algunos lindando con la dictadura. De pronto, el
mundo se vuelve una irrealidad, como el debut de
Bozo en el proscenio del futuro...
Después de una catástrofe
nuclear las ratas heredarían el
día mejor, de una especie que
podría sucumbir como los grandes reptiles
que dominaron el planeta en la prehistoria.
Mientras tanto, Bozo -el célebre
payaso que quería ser presidente-,
estará allá, en una imaginaria
nación, encendiendo estrellas en la noche
irreal de su debut.
Día a
Día
El segundo oficio más viejo del mundo,
después del que todos conocemos, es
controlar precios, como pretenden varios
diputados respecto al pasaje de los buses.
Controladores de precios los hubo en la vieja
Sumeria, hace cinco mil años; en Roma,
bajo Diocleciano; en la Edad Media; en los
Estados Unidos, durante la II Guerra Mundial, y
con Carter. También los hubo en El
Salvador de los duartistas.
Nunca, sin embargo, los intentos tuvieron
éxito, pues de haber sido así,
ahorita todo estaría controlado.
Más bien los controles de precios, o los
"congelamientos", han sido el preludio de una
general ruina. Volviendo a Diocleciano, Roma se
derrumbó por culpa de los controles de
precios, abriendo el camino a los cristianos y
al oscurantismo de nueve siglos.
Aquí hubo controles de precios a los
pasajes (disfrazados como subsidio al diesel)
con el consiguiente desastre: buses
desvencijados, contaminando la ciudad y
ofreciendo pésimos servicios; flotillas
de minibuseros generadores del caos vial; la
plaga de la microempresa de transporte; el
descontento generalizado.