El
concierto
Fito
Páez
La silueta se cuela entre la oscuridad y
una carga de energía golpea el escenario
sin compasión. Los ebrios empiezan a
vomitar las letras urbanas del músico
argentino.
- Erick
Lemus/Lorena Baires
- El Diario
de Hoy
Dos
botellas de vodka y una de whisky adentro son
suficiente potencia para sacudir la cabezas de
sus admiradores que bailan al compás de
"El diablo en tu corazón" sobre el
anfiteatro de la Feria Internacional.
Atrás queda la molestia de beber ron,
tequila y whisky a cambio de dos dólares
por un pachón de plástico. A falta
de un músico telonero, la espera
sólo es posible gracias a los brebajes
que ofrecen un dispensador
estratégico.
Por eso es que el público se
sintonizó a la perfección con Fito
desde la primera rola. Ambos sufrían una
resaca inolvidable.
Según el staff del músico,
éste prefirió confinarse en el
hotel. Junto a su sonidista ordenó tres
botellas de vodka y una de whisky el viernes en
la noche. Las botanas se paladearon hasta las
once... de la mañana del
sábado.
La hora y media de espera era un vano
detalle. Nadie estaba preocupado por nada. La
sintonía era inequívoca y fue
posible gracias a un contingente de admiradores
guatemaltecos que lloraron, rabiaron y
escupieron cada una de las canciones.
"Oí, oí, vos... ¡Ciudad de
pobres corazones!". Una chica cae postrada ante
la barda que impide el paso a la tarima. Llora
desconsolada, gime y no lo puede creer. rente a
ella esta ¡Fiiito!!!
Un seguridad le dice que se retire, que se va
a lastimar, que se calme, que deje de beber...
¡Ni mier... él es Fi...! y se vuelve
a ahogar mientras aquel ni se percata y reza "Yo
vengo a ofrecer mi corazón".
Entre amigos
"Hoy tenemos un gran hombre, un artista, un
filósofo y un amigo de las causas
nobles", así presentaron a Fito, ese
maestro que en su música habla de los
amigos, de la política, de las relaciones
entre personas y de esas pequeñas cosas
que hacen la vida.
Un día antes, más que una
conferencia informativa, el encuentro con Fito
Páez fue una amena plática entre
viejos "cheros" que le han seguido la pista por
años, y que hoy vieron la oportunidad de
compartir su trayectoria.
Se habló de tantos temas, que
sería tedioso y aburrido contarlos uno a
uno; pero lo más destacado es que Fito es
una de esas personas tan honestas y sencillas
que al preguntarle por sus raíces y
memoria de su vida contesta: "Yo quiero tener mi
derecho a la memoria y yo quiero tener mi
derecho al olvido también, yo quiero
tener mi derecho a las raíces y mi
derecho a no tenerlas... eso me hace más
libre".
Además, Fito Páez afirma que su
éxito, su vida y su trayectoria musical
no sería igual si no hubiera conocido a
Charly García: "Yo no estaría
sentado aquí si no fuera por él".
Aunque Páez afirma que "yo siempre trato
de pensar que la mejor canción no la hice
todavía", es innegable que sus grandes
éxitos son esas mejores canciones que la
gente recuerda de él.
El organizador OEF perdió cerca de 10
mil dólares por la baja venta en la
taquilla. Pero sus admiradores no se
percataron.
El pelo en la sopa fue la organización
que canceló entrevistas a la
sección Escenarios de El Diario de Hoy y
al Canal 33 con el artista.
Mas eso jamás le restó calidad
al espectáculo. El músico
argentino demostró que un buen whisky
entona su voz.