Martes 18 de diciembre 2001


El concierto
Fito Páez

La silueta se cuela entre la oscuridad y una carga de energía golpea el escenario sin compasión. Los ebrios empiezan a vomitar las letras urbanas del músico argentino.

Erick Lemus/Lorena Baires
El Diario de Hoy

Dos botellas de vodka y una de whisky adentro son suficiente potencia para sacudir la cabezas de sus admiradores que bailan al compás de "El diablo en tu corazón" sobre el anfiteatro de la Feria Internacional.

Atrás queda la molestia de beber ron, tequila y whisky a cambio de dos dólares por un pachón de plástico. A falta de un músico telonero, la espera sólo es posible gracias a los brebajes que ofrecen un dispensador estratégico.

Por eso es que el público se sintonizó a la perfección con Fito desde la primera rola. Ambos sufrían una resaca inolvidable.

Según el staff del músico, éste prefirió confinarse en el hotel. Junto a su sonidista ordenó tres botellas de vodka y una de whisky el viernes en la noche. Las botanas se paladearon hasta las once... de la mañana del sábado.

La hora y media de espera era un vano detalle. Nadie estaba preocupado por nada. La sintonía era inequívoca y fue posible gracias a un contingente de admiradores guatemaltecos que lloraron, rabiaron y escupieron cada una de las canciones.

"Oí, oí, vos... ¡Ciudad de pobres corazones!". Una chica cae postrada ante la barda que impide el paso a la tarima. Llora desconsolada, gime y no lo puede creer. rente a ella esta ¡Fiiito!!!

Un seguridad le dice que se retire, que se va a lastimar, que se calme, que deje de beber... ¡Ni mier... él es Fi...! y se vuelve a ahogar mientras aquel ni se percata y reza "Yo vengo a ofrecer mi corazón".

Entre amigos

"Hoy tenemos un gran hombre, un artista, un filósofo y un amigo de las causas nobles", así presentaron a Fito, ese maestro que en su música habla de los amigos, de la política, de las relaciones entre personas y de esas pequeñas cosas que hacen la vida.

Un día antes, más que una conferencia informativa, el encuentro con Fito Páez fue una amena plática entre viejos "cheros" que le han seguido la pista por años, y que hoy vieron la oportunidad de compartir su trayectoria.

Se habló de tantos temas, que sería tedioso y aburrido contarlos uno a uno; pero lo más destacado es que Fito es una de esas personas tan honestas y sencillas que al preguntarle por sus raíces y memoria de su vida contesta: "Yo quiero tener mi derecho a la memoria y yo quiero tener mi derecho al olvido también, yo quiero tener mi derecho a las raíces y mi derecho a no tenerlas... eso me hace más libre".

Además, Fito Páez afirma que su éxito, su vida y su trayectoria musical no sería igual si no hubiera conocido a Charly García: "Yo no estaría sentado aquí si no fuera por él". Aunque Páez afirma que "yo siempre trato de pensar que la mejor canción no la hice todavía", es innegable que sus grandes éxitos son esas mejores canciones que la gente recuerda de él.

El organizador OEF perdió cerca de 10 mil dólares por la baja venta en la taquilla. Pero sus admiradores no se percataron.

El pelo en la sopa fue la organización que canceló entrevistas a la sección Escenarios de El Diario de Hoy y al Canal 33 con el artista.

Mas eso jamás le restó calidad al espectáculo. El músico argentino demostró que un buen whisky entona su voz.


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