Martes 18 de diciembre 2001


San Miguel
"El homicida puede esperar"

Los vecinos presenciaron el homicidio y avisaron a la PNC. Al llegar, la Policía se abstuvo de arrestar al culpable

Rosa Fuentes
El Diario de Hoy

La familia Ramírez Martínez quiere justicia. La noche del 12 de diciembre el jefe del hogar fue asesinado por uno de los vecinos. La compañera de vida y la hija mayor fueron lesionadas por el homicida. Nueve menores quedan en la orfandad.

El crimen fue presenciado por varios residentes de la colonia Altos de la Cueva. Tras dar aviso a la Policía, los testigos identificaron al responsable. Sin embargo, los agentes que acudieron al llamado se abstuvieron de arrestar al responsable, pese a que éste no huyó.

La familia y la comunidad están indignadas con tal actitud y lamentan que ese tipo de omisiones alimenten la desconfianza en la institución policial.

El procedimiento que esa noche se ejecutó, concluyó con el traslado de las tres víctimas hacia el Hospital Nacional San Juan de Dios, donde murió Adán Ramírez.

Las lesionadas fueron identificadas como Rosa Martínez (compañera de vida del fallecido) y su hija Lilian Dinora. Ambas resultaron con heridas en sus brazos, en el intento por evitar el homicidio de su pariente.

Una vecina que presenció el hecho fue citada para declarar a las 9:00 de la mañana de ayer, en la Policía Nacional Civil de San Miguel. Ella cumplió; la Policía, no.

A la señora no se le tomó su versión de los hechos, porque el agente que la atendería estaba fuera de la delegación. Se le pidió que regresara por la tarde.

"Aunque uno colabore para que los crímenes no queden impunes, la Policía no valora el esfuerzo que uno hace", lamentó María Guevara.

Se trató de obtener la versión oficial en la PNC, pero se notificó que los agentes autorizados estaban en reunión. Sobre las 6:00 de la tarde, el comisionado Oscar Chávez Valiente aseguró que se investigará a los involucrados.

Los hechos

La noche del 12 de diciembre, José Gilberto Avalos ó José Guillermo Flores salió de su casa y arremetió contra los hijos de la familia Ramírez Martínez.

Adán Ramírez se encontraba con los cuatro menores de sus ocho hijos en una casa que cuidaba. A los gritos, respondió doña Rosa Martínez que se encontraba en la casa con sus hijos mayores.

El origen de la cólera fue una piedra que cayó sobre el tejado de la casa del agresor. Este afirmaba que un niño de la familia Ramírez la había lanzado. Al escuchar los gritos del homicida y doña Rosa, Adán salió de la vivienda y pidió explicaciones a José Gilberto. Este encolerizó aún más y persiguió con un machete a Adán, quién no logró huir y fue gravemente herido. Doña Rosa y su hija mayor trataron de ayudar a la víctima y fueron lesionadas. El agresor volvió a su casa


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