San
Miguel
"El homicida puede
esperar"
Los vecinos presenciaron el homicidio y
avisaron a la PNC. Al llegar, la Policía
se abstuvo de arrestar al culpable
- Rosa
Fuentes
- El Diario
de Hoy
La
familia Ramírez Martínez quiere
justicia. La noche del 12 de diciembre el jefe
del hogar fue asesinado por uno de los vecinos.
La compañera de vida y la hija mayor
fueron lesionadas por el homicida. Nueve menores
quedan en la orfandad.
El crimen fue presenciado por varios
residentes de la colonia Altos de la Cueva. Tras
dar aviso a la Policía, los testigos
identificaron al responsable. Sin embargo, los
agentes que acudieron al llamado se abstuvieron
de arrestar al responsable, pese a que
éste no huyó.
La familia y la comunidad están
indignadas con tal actitud y lamentan que ese
tipo de omisiones alimenten la desconfianza en
la institución policial.
El procedimiento que esa noche se
ejecutó, concluyó con el traslado
de las tres víctimas hacia el Hospital
Nacional San Juan de Dios, donde murió
Adán Ramírez.
Las lesionadas fueron identificadas como Rosa
Martínez (compañera de vida del
fallecido) y su hija Lilian Dinora. Ambas
resultaron con heridas en sus brazos, en el
intento por evitar el homicidio de su
pariente.
Una vecina que presenció el hecho fue
citada para declarar a las 9:00 de la
mañana de ayer, en la Policía
Nacional Civil de San Miguel. Ella
cumplió; la Policía, no.
A la señora no se le tomó su
versión de los hechos, porque el agente
que la atendería estaba fuera de la
delegación. Se le pidió que
regresara por la tarde.
"Aunque uno colabore para que los
crímenes no queden impunes, la
Policía no valora el esfuerzo que uno
hace", lamentó María Guevara.
Se trató de obtener la versión
oficial en la PNC, pero se notificó que
los agentes autorizados estaban en
reunión. Sobre las 6:00 de la tarde, el
comisionado Oscar Chávez Valiente
aseguró que se investigará a los
involucrados.
Los hechos
La noche del 12 de diciembre, José
Gilberto Avalos ó José Guillermo
Flores salió de su casa y
arremetió contra los hijos de la familia
Ramírez Martínez.
Adán Ramírez se encontraba con
los cuatro menores de sus ocho hijos en una
casa que cuidaba. A los gritos,
respondió doña Rosa
Martínez que se encontraba en la casa con
sus hijos mayores.
El origen de la cólera fue una piedra
que cayó sobre el tejado de la casa del
agresor. Este afirmaba que un niño de la
familia Ramírez la había lanzado.
Al escuchar los gritos del homicida y
doña Rosa, Adán salió de la
vivienda y pidió explicaciones a
José Gilberto. Este encolerizó
aún más y persiguió con un
machete a Adán, quién no
logró huir y fue gravemente herido.
Doña Rosa y su hija mayor trataron de
ayudar a la víctima y fueron lesionadas.
El agresor volvió a su casa