Lunes 17 de diciembre 2001


Cierre de negociaciones podría postergarse
Banca tema decisivo con Panamá

El cierre de las negociaciones entre El Salvador y Panamá depende del acuerdo que logren para el ingreso de la banca panameña en el mercado local

Guadalupe Trigueros
El Diario de Hoy

Las negociaciones para firmar un acuerdo de libre comercio con Panamá podrían terminar esta semana, si Panamá acepta la propuesta de El Salvador respecto a las condiciones de acceso para la banca de ese país en el mercado local.

Las conversaciones podrían reiniciar mañana en la capital panameña y también el destino de la propuesta de mercancías presentada por la parte salvadoreña depende de la reacción de Panamá a la oferta sobre los bancos, explicó Rigoberto Monge, negociador del sector privado de El Salvador.

Ambos países no pudieron concluir las conversaciones, la semana pasada, debido a que ninguna de las dos propuestas respectivas convencieron a los negociadores, ni al sector privado de cada parte. Los Viceministros de Economía se comprometieron a continuar esta semana.

La propuesta

Rigoberto Monge explicó que la propuesta salvadoreña establece dos partes principales. En la primera se destaca el tratamiento que el país da a las personas naturales, para participar en el mercado financiero.

La otra parte de la oferta establece que los bancos que se instalen en ambos lados deben reunir requisitos de primera línea y, además, ser calificados por la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF) del país receptor de la inversión.

En cuanto a la primera parte de la propuesta, Monge recordó que las leyes financieras de El Salvador no restringen las inversiones que quieran hacer en la rama las personas jurídicas. Pero, a las personas naturales sólo se les permite actuar en la banca si son salvadoreñas o centroamericanas.

Panamá ha pedido ser considerado como parte del istmo, pese a que no figura en el sistema de integración centroamericana. No obstante, Monge dijo que si los negociadores aceptan tal petición, no habría problema legal para los panameños, porque los acuerdos internacionales supeditan las leyes locales.

Pero, la aceptación de El Salvador procedería si a cambio Panamá accede a mantener intacta la propuesta de mercancías presentada por los negociadores salvadoreños, es decir, sin alterar las Reglas de Origen y los plazos de desgravación considerados favorables para el país, comentó Monge.

En el listado de la propuesta de mercancías se ncuentran los productos que ya se exportan a Panamá, tales como jabones, aceites, cajas de cartón corrugado, clavos, muebles metálicos, entre otros.

En cuanto a textiles y confección, la industria salvadoreña solicitó exclusión, aclaró, al referirse a el segundo mayor generador de divisas del país.

Monge consideró que dos días serán suficientes para cerrar las negociaciones en forma definitiva, debido a que ya están definidos los productos que El Salvador y Panamá desean incluir en el Tratado de Libre Comercio (TLC).

Pero, si no hay acuerdo esta semana, el sector privado salvadoreño no tiene inconveniente en postergar la negociación hasta enero próximo, a nivel ministerial, según Monge.

Clave

Para Panamá, los servicios financieros son su parte vital en la negociación del TLC. La banca se encuentra entre los tres primeros sectores con posición significativa en el Producto Interno Bruto (PIB) del país, en el que figuró con un 12.4%, el año pasado, según datos de la Oficina de Apoyo al sector Privado (Odasp), de El Salvador.

Cuando hace una semana la negociación de la entrada de la banca panameña en el mercado nacional no logró consenso, los banqueros consultados (en condición de anonimato) dijeron que las leyes locales sólo permiten la entrada de bancos internacionales de primera línea, es decir, los dispuestos a ser evaluados por calificadoras de riesgo y a tener radicación en el país donde invierten.

En la negociación de la propuesta salvadoreña, al respecto, Panamá dijo estar dispuesta a reunir los requisitos, pero con evaluaciones de sus propias superintendencias bancarias. Mientras, El Salvador prefiere que sea la SSF la encargada de ello, comentó Monge.

Los banqueros consultados calcularon que en Panamá hay unas 50 instituciones que no son de primera línea, ya que son considerados como banca no radicada.


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