Cierre
de negociaciones podría postergarse
Banca tema decisivo
con Panamá
El cierre de las negociaciones entre El
Salvador y Panamá depende del acuerdo que
logren para el ingreso de la banca
panameña en el mercado local
- Guadalupe
Trigueros
- El Diario
de Hoy
Las
negociaciones para firmar un acuerdo de libre
comercio con Panamá podrían
terminar esta semana, si Panamá acepta la
propuesta de El Salvador respecto a las
condiciones de acceso para la banca de ese
país en el mercado local.
Las conversaciones podrían reiniciar
mañana en la capital panameña y
también el destino de la propuesta de
mercancías presentada por la parte
salvadoreña depende de la reacción
de Panamá a la oferta sobre los bancos,
explicó Rigoberto Monge, negociador del
sector privado de El Salvador.
Ambos países no pudieron concluir las
conversaciones, la semana pasada, debido a que
ninguna de las dos propuestas respectivas
convencieron a los negociadores, ni al sector
privado de cada parte. Los Viceministros de
Economía se comprometieron a continuar
esta semana.
La propuesta
Rigoberto Monge explicó que la
propuesta salvadoreña establece dos
partes principales. En la primera se destaca el
tratamiento que el país da a las personas
naturales, para participar en el mercado
financiero.
La otra parte de la oferta establece que los
bancos que se instalen en ambos lados deben
reunir requisitos de primera línea y,
además, ser calificados por la
Superintendencia del Sistema Financiero (SSF)
del país receptor de la
inversión.
En cuanto a la primera parte de la propuesta,
Monge recordó que las leyes financieras
de El Salvador no restringen las inversiones que
quieran hacer en la rama las personas
jurídicas. Pero, a las personas naturales
sólo se les permite actuar en la banca si
son salvadoreñas o centroamericanas.
Panamá ha pedido ser considerado como
parte del istmo, pese a que no figura en el
sistema de integración centroamericana.
No obstante, Monge dijo que si los negociadores
aceptan tal petición, no habría
problema legal para los panameños, porque
los acuerdos internacionales supeditan las leyes
locales.
Pero, la aceptación de El Salvador
procedería si a cambio Panamá
accede a mantener intacta la propuesta de
mercancías presentada por los
negociadores salvadoreños, es decir, sin
alterar las Reglas de Origen y los plazos de
desgravación considerados favorables para
el país, comentó Monge.
En el listado de la propuesta de
mercancías se ncuentran los productos que
ya se exportan a Panamá, tales como
jabones, aceites, cajas de cartón
corrugado, clavos, muebles metálicos,
entre otros.
En cuanto a textiles y confección, la
industria salvadoreña solicitó
exclusión, aclaró, al referirse a
el segundo mayor generador de divisas del
país.
Monge consideró que dos días
serán suficientes para cerrar las
negociaciones en forma definitiva, debido a que
ya están definidos los productos que El
Salvador y Panamá desean incluir en el
Tratado de Libre Comercio (TLC).
Pero, si no hay acuerdo esta semana, el
sector privado salvadoreño no tiene
inconveniente en postergar la negociación
hasta enero próximo, a nivel ministerial,
según Monge.
Clave
Para Panamá, los servicios financieros
son su parte vital en la negociación del
TLC. La banca se encuentra entre los tres
primeros sectores con posición
significativa en el Producto Interno Bruto (PIB)
del país, en el que figuró con un
12.4%, el año pasado, según datos
de la Oficina de Apoyo al sector Privado
(Odasp), de El Salvador.
Cuando hace una semana la negociación
de la entrada de la banca panameña en el
mercado nacional no logró consenso, los
banqueros consultados (en condición de
anonimato) dijeron que las leyes locales
sólo permiten la entrada de bancos
internacionales de primera línea, es
decir, los dispuestos a ser evaluados por
calificadoras de riesgo y a tener
radicación en el país donde
invierten.
En la negociación de la propuesta
salvadoreña, al respecto, Panamá
dijo estar dispuesta a reunir los requisitos,
pero con evaluaciones de sus propias
superintendencias bancarias. Mientras, El
Salvador prefiere que sea la SSF la encargada de
ello, comentó Monge.
Los banqueros consultados calcularon que en
Panamá hay unas 50 instituciones que no
son de primera línea, ya que son
considerados como banca no radicada.