Lunes 17 de diciembre 2001



La vivienda era ocupada como pequeño almacén de pólvora
Incendio en cohetería deja tres niños muertos

Tres niños murieron carbonizados y un adulto resultó con quemaduras graves, tras incendiarse su humilde vivienda en el cantón San Francisco, de Villa San Cristóbal, Cuscatlán.

El Diario de Hoy

Las víctimas fueron identificadas como Verónica, de 16 meses; Edwin, de 3 años, y José Barahona, de 5.

Adela Barahona, de 42 años, resultó con graves quemaduras.

Ella fue ingresada en el Hospital Rosales con pronóstico reservado.

El hecho se debió a la imprudencia. Según las primeras investigaciones, un candil encendido fue el origen del siniestro.

La casa de la familia Barahona, una vivienda de unos cuatro metros cuadrados y levantada con láminas, era ocupada para finalizar los trabajos de elaboración de silbadores para la cohetería "El Indio", ubicada en Cojutepeque y cuyo propietaria es Marta Gómez, dijo la Policía.

Uno de los sobrevivientes de la tragedia es Wilber Barahona, de 13 años, quien minutos antes del siniestro había salido de la casa, junto con dos sus hermanos de dos y cuatro años. "Desperté a mis hermanitos para que fuéramos a comernos unas naranjas antes de ir con mi hermana Marisol (madre de una de las víctimas) a lavar la ropa; luego los silbadores tomaron fuego y la casa se incendió. Me cubrí con unos pedazos de lámina", relató Wilber, quien milagrosamente está vivo.

Según familiares de las víctimas, en la vivienda habría unas 30 mil unidades de silbadores.

Imprudencia

La señora Barahona, madre soltera, tiene más de 20 años de elaborar productos pirotécnicos, pero nunca recibió ninguna instrucción sobre medidas de seguridad. Su casa era ocupada como vivienda y lugar de trabajo. Una vez le entregaban el "cachinflín" de plástico, papel de china y las mechas, procedía a preparar el almidón para finalizar la construcción de los silbadores. Le pagaban cuatro colones por cada diez cajas de mil unidades.

Marta Gómez, propietaria de la cohetería "El Indio", sostuvo que ese trabajo no es riesgoso, a menos que el material tome contacto con el fuego. "En el cantón hay unas 40 familias que trabajan eventualmente; se les da el material, y ellas lo finalizan sin tiempo establecido".

Sobre la tragedia, la propietaria se comprometió a ayudar en la asistencia medica de la señora Adela.

En Cujutepeque están registradas oficialmente 30 coheterías.

No existían medidas de seguridad

Las familias que trabajan bajo este proceso de elaboración de silbadores:

-Laboran al intemperie o dentro de casa.

-No tienen capacitación.

-La paga es poca.


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