"Niñez,
bendita niñez"
Los padres de familia que no puedan cuidar
a sus hijos cuando trabajan, pueden acercarse a
la Sala Cuna de las Hermanas de la
Caridad
- Jaime
García
- El Diario
de Hoy
A
todo adulto le gustaría volver a ser un
niño cuando la inocencia, el amor y la
paz reinan en los corazones.
Lo más importante en la niñez
es que haya alguien que sirva como guía y
buen ejemplo.
En la Sala Cuna Externa de las Hermanas de la
Caridad, ubicada contiguo a la Alcaldía
de San Salvador, 227 niños son forjados
para ser hombres y mujeres de bien.
Aprender
Los niños son instruidos en
manualidades, reciben educación
didáctica, protección y servicios
de salud mientras sus padres trabajan.
Por una cuota de 38 centavos de colón
diarios, esos niños tienen la oportunidad
de superarse.
La mayoría de los padres de esos
niños trabaja en las calles vendiendo
diversos productos.
Sor Angélica Velásquez
explicó que los niños provienen de
las comunidades llamadas marginales y de
sectores pobres de los municipios
aledaños a la capital.
La muerte trágica del hijo de una
humilde lavandera motivó a un sacerdote
de nombre Leonardo Dayli a construir la actual
Sala Cuna.
Los materiales con los que fue construido el
local fueron traídos desde
Bélgica.
La Sala Cuna se sostiene con fondos de la
Secretaría Nacional de la Familia, en
colaboración con el Instituto
Salvadoreño de Protección al
Menor.
Recientemente, los niños ofrecieron la
exposición de los trabajos manuales
hechos con material desechado