Lunes 17 de diciembre 2001



"Niñez, bendita niñez"

Los padres de familia que no puedan cuidar a sus hijos cuando trabajan, pueden acercarse a la Sala Cuna de las Hermanas de la Caridad

Jaime García
El Diario de Hoy

A todo adulto le gustaría volver a ser un niño cuando la inocencia, el amor y la paz reinan en los corazones.

Lo más importante en la niñez es que haya alguien que sirva como guía y buen ejemplo.

En la Sala Cuna Externa de las Hermanas de la Caridad, ubicada contiguo a la Alcaldía de San Salvador, 227 niños son forjados para ser hombres y mujeres de bien.

Aprender

Los niños son instruidos en manualidades, reciben educación didáctica, protección y servicios de salud mientras sus padres trabajan.

Por una cuota de 38 centavos de colón diarios, esos niños tienen la oportunidad de superarse.

La mayoría de los padres de esos niños trabaja en las calles vendiendo diversos productos.

Sor Angélica Velásquez explicó que los niños provienen de las comunidades llamadas marginales y de sectores pobres de los municipios aledaños a la capital.

La muerte trágica del hijo de una humilde lavandera motivó a un sacerdote de nombre Leonardo Dayli a construir la actual Sala Cuna.

Los materiales con los que fue construido el local fueron traídos desde Bélgica.

La Sala Cuna se sostiene con fondos de la Secretaría Nacional de la Familia, en colaboración con el Instituto Salvadoreño de Protección al Menor.

Recientemente, los niños ofrecieron la exposición de los trabajos manuales hechos con material desechado


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