Lunes 17 de diciembre 2001


A la espalda de la justicia

En segundos, el destino juega una mala pasada. Un agrónomo de 56 años fue involucrado con el narcotráfico y sometido a nueve meses de detención. Hoy, libre de cargos, exige al Estado se le indemnice

Rosemarie Mixo/ El Diario de Hoy

Arnulfo Cano Díaz es un agrónomo y psicólogo de 56 años. El 2 de septiembre de 1998, su vida giró 180 grados. El destino le tendió una trampa. Fue presentado a los medios de comunicación como el responsable de una transacción de droga que frustró la División Antinarcótico de la Policía, en Ahuachapán. El técnico extensionista del Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria esperaba un bus.

Tres años después, el ciudadano -libre de toda culpa- exige al Estado de El Salvador una indemnización por los daños morales, psicológicos y emocionales que sufrió.

La demanda fue interpuesta ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), el 22 de noviembre de 2001. El ofendido reclama al menos dos millones y medio de colones.

El hecho

Eran las 3:30 de la tarde cuando Arnulfo regresaba de una jornada de trabajo, en la comunidad Río Frío de la cabecera ahuachapaneca. La mala suerte le hizo tomar una ruta alterna a la acostumbrada. La calle estaba cerrada. Con preocupación tomó el camino que atraviesa una zona con alta circulación de droga.

Pocos metros antes de llegar a la carretera internacional hacia Las Chinamas, dos hombres que conversaban le hicieron parada. El agrónomo viajaba en una moto propiedad del CENTA que debía entregar a las 4:00 en punto. Uno de los sujetos le pidió un aventón hasta la pavimentada. Media por lo menos 1.80 metros de alto y portaba un paquete sospechoso.

"Accedí y subió a la moto", recuerda. Unas cuadras antes de llegar a la carretera, el desconocido le afirmó que el paquete lo metería en la mochila que Arnulfo tenía. El agrónomo se negó a tal exigencia y provocó que el hombre sacara un arma de fuego y concretizara su deseo.

Dentro del bolsón, también metió un celular, una chumpa y otras pertenencias de Arnulfo. Al llegar a la carretera, frente a la oficina de extensión del CENTA, el agrónomo tomó valor, paró la marcha y bajó de la moto. "No sé cómo, pero le dije que hasta allí llegaría". El hombre quería llegar hasta un restorante ubicado a pocos metros del CENTA.

Al final, el agresor bajó de la moto no sin antes arrebatarle la mochilla a Arnulfo y forcejear con él por el bolsón.

El ofendido entró al CENTA, entregó la moto, habló por teléfono con su jefe y le informó del asalto que sufrió. Luego, salió a la calle a esperar el bus y alcanzó a ver al hombre con la mochila llegando al restorán.

En segundos, un carro rojo apareció bruscamente y se estacionó cerca de donde estaba Arnulfo. De dentro, salieron tres hombres con gorros pasamontañas que iniciaron una balacera que duró varios minutos. Luego, lo tiraron al suelo y le gritaron: "Rafael, Rafael,...por fin caíste".

Arnulfo Díaz Cano fue presentado a los medios de comunicación como el conductor del carro azul, donde se transportaba droga. Allí estaba su mochila. El desconocido que la robó huyó.


Un proceso accidentado

El demandante fue trasladado hacia la DAN, en San Salvador, junto a otros cuatro. A los cinco, se les procesó por almacenamiento, tráfico y comercio de droga


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