A la espalda de la
justicia
En segundos, el destino juega una mala
pasada. Un agrónomo de 56 años fue
involucrado con el narcotráfico y
sometido a nueve meses de detención. Hoy,
libre de cargos, exige al Estado se le
indemnice
Rosemarie
Mixo/ El Diario de Hoy
Arnulfo
Cano Díaz es un agrónomo y
psicólogo de 56 años. El 2 de
septiembre de 1998, su vida giró 180
grados. El destino le tendió una trampa.
Fue presentado a los medios de
comunicación como el responsable de una
transacción de droga que frustró
la División Antinarcótico de la
Policía, en Ahuachapán. El
técnico extensionista del Centro Nacional
de Tecnología Agropecuaria esperaba un
bus.
Tres años después, el ciudadano
-libre de toda culpa- exige al Estado de El
Salvador una indemnización por los
daños morales, psicológicos y
emocionales que sufrió.
La demanda fue interpuesta ante la Sala de lo
Constitucional de la Corte Suprema de Justicia
(CSJ), el 22 de noviembre de 2001. El ofendido
reclama al menos dos millones y medio de
colones.
El hecho
Eran las 3:30 de la tarde cuando Arnulfo
regresaba de una jornada de trabajo, en la
comunidad Río Frío de la cabecera
ahuachapaneca. La mala suerte le hizo tomar una
ruta alterna a la acostumbrada. La calle estaba
cerrada. Con preocupación tomó el
camino que atraviesa una zona con alta
circulación de droga.
Pocos metros antes de llegar a la carretera
internacional hacia Las Chinamas, dos hombres
que conversaban le hicieron parada. El
agrónomo viajaba en una moto propiedad
del CENTA que debía entregar a las 4:00
en punto. Uno de los sujetos le pidió un
aventón hasta la pavimentada. Media por
lo menos 1.80 metros de alto y portaba un
paquete sospechoso.
"Accedí y subió a la moto",
recuerda. Unas cuadras antes de llegar a la
carretera, el desconocido le afirmó que
el paquete lo metería en la mochila que
Arnulfo tenía. El agrónomo se
negó a tal exigencia y provocó que
el hombre sacara un arma de fuego y concretizara
su deseo.
Dentro del bolsón, también
metió un celular, una chumpa y otras
pertenencias de Arnulfo. Al llegar a la
carretera, frente a la oficina de
extensión del CENTA, el agrónomo
tomó valor, paró la marcha y
bajó de la moto. "No sé
cómo, pero le dije que hasta allí
llegaría". El hombre quería llegar
hasta un restorante ubicado a pocos metros del
CENTA.
Al final, el agresor bajó de la moto
no sin antes arrebatarle la mochilla a Arnulfo y
forcejear con él por el
bolsón.
El ofendido entró al CENTA,
entregó la moto, habló por
teléfono con su jefe y le informó
del asalto que sufrió. Luego,
salió a la calle a esperar el bus y
alcanzó a ver al hombre con la mochila
llegando al restorán.
En segundos, un carro rojo apareció
bruscamente y se estacionó cerca de donde
estaba Arnulfo. De dentro, salieron tres hombres
con gorros pasamontañas que iniciaron una
balacera que duró varios minutos. Luego,
lo tiraron al suelo y le gritaron: "Rafael,
Rafael,...por fin caíste".
Arnulfo Díaz Cano fue presentado a los
medios de comunicación como el conductor
del carro azul, donde se transportaba droga.
Allí estaba su mochila. El desconocido
que la robó huyó.
Un
proceso accidentado
El demandante
fue trasladado hacia la DAN, en San Salvador,
junto a otros cuatro. A los cinco, se les
procesó por almacenamiento,
tráfico y comercio de droga