Lunes 17 de diciembre 2001


La Nota del Día
 

Diciembre 16, 2001
Extraña campaña sobre el DUI

"Hay algo podrido en Dinamarca…"

Shakespeare: Hamlet, I iv 90

El público está siendo víctima de una campaña de desinformación sobre los problemas del Documento Único de Identidad (DUI) en la que, de manera involuntaria, han caído los medios de información. Desde hace ya meses, se incita a creer que las tardanzas, dificultades y molestias que sufre la gente para obtener el documento son culpa de la empresa encargada, cuando las evidencias apuntan en otra dirección.

El DUI, elaborado con tecnología punta muy superior a la utilizada para emitir el Carné Electoral, viene a solucionar una necesidad muy importante: la falta de un documento totalmente confiable, imposible de falsificar y que de una vez por todas llene las exigencias electorales, civiles y legales. El carné físico es superior en calidad a las licencias de conducir estadounidenses y europeas, contiene información clave para identificar a su dueño y encripta datos confidenciales.

En investigaciones realizadas por este periódico, se establece que el concurso de adjudicación fue efectuado en forma transparente. La empresa ganadora, DOCUSAL, cotizó sus servicios más de una decena de millones de dólares por debajo del siguiente ofertante. Además, la tecnología empleada es la usada en Guatemala y México para extender documentos de identidad y licencias de conducir.

Ganada la licitación, la empresa invirtió varios millones de dólares en adquirir los equipos requeridos, que se deben fabricar individualmente de acuerdo con precisas especificaciones. Esta clase de sofisticados sistemas no está a la venta en escaparates, sino que se diseñan y arman para satisfacer necesidades muy específicas.

En tal punto es que comenzó la extraña sucesión de hechos, que retardaron la puesta en marcha de la carnetización, se incrementaron las exigencias a la empresa ganadora y se montó el engaño al público.

¿Quién va a aprovechar ese censo?

Hasta donde hemos podido establecer, los responsables del ente gubernamental encargado del proyecto, el Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN), comenzó a poner toda suerte de obstáculos a DOCUSAL. Por datos obtenidos tanto de empleados de una parte como de la otra, por meses los directivos de RNPN cortaron la comunicación con DOCUSAL y negaron las autorizaciones para echar adelante la tarea. Y cuando se daba permiso para una cosa, se planteaban nuevas demandas. Una de ellas fue forzar a la empresa encargada a bajar sus precios, pese a que las condiciones y los precios fueron establecidos en un contrato resultante de una licitación pública internacional. Este solo hecho empaña gravemente la reputación de El Salvador como un Estado confiable para inversionistas extranjeros, que después de pactar un arreglo, descubren que lo pactado puede ser alterado por una de las partes.

Pero además de los retrasos originados por la obstinada negativa del RNPN a autorizar los movimientos necesarios para que DOCUSAL iniciara operaciones y de obligarlos a aceptar precios menores, se incrementaron las exigencias. Para establecer la identidad son suficientes veinte datos; pero de pronto el RNPN impone un nuevo cuadro de ciento veinte datos, cien más que los originales, que son la principal causa del tiempo adicional e innecesario que pasan los ciudadanos para conseguir su DUI.

De hecho, el RNPN quiere que DOCUSAL le haga un censo gratis, sin que esté claro quién ordenó ese censo, si es legal exigir a las personas tal clase de detalladas informaciones sobre sus vidas, o quién va a aprovecharlas.


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