El hombro de
Rudy
Algunos reparan en su corte de pelo, otros
en su porte frágil. No se equivoquen. La
fortaleza de Rudy Corrales está en su
hombro.
Orestes
Membreño
"La
afición tiene confianza en mí y
eso es muy bonito". Rudy Corrales no es el
alcalde de Santa Rosa de Lima, pero
ningún funcionario regala tantas
alegrías a esta ciudad como el delantero
de Municipal Limeño. La muestra
más reciente vino en los
prolegómenos del juego de ida de las
semifinales, cuando un despiste de los centrales
aliancistas le permitió poner cartones de
1-0.
Aquel partido terminó 2-2, pero sus
moralejas (en Alianza y en Limeño) apenas
comienzan a escribirse hoy, a partir de las 3:00
p.m. Una de ellas, la más predecible, es
que Rudy será uno de los principales
centros de atención de la defensa
capitalina.
"Todas las defensas son difíciles,
aquí nadie regala nada y hablar de la
defensa de Alianza es hablar como la de todas",
opina el delantero, que califica a Mario
Elías Guevara y a Alexander Merino, los
centrales que le marcarán esta tarde,
como "duros que saben su trabajo".
Sale a partírsela
Sin embargo, está agrandado. El
optimismo es notorio, sobre todo después
de recordar que el Limeño de hace siete
días era más bien un medio
Limeño, con muchos lesionados que ahora
regresan a la titular.
"Sacamos un empate valioso el domingo
(anterior) sin contar con gente experimentada
que nos hizo falta", refirió. "Ahora me
motiva que llegamos completos para cumplir con
la responsabilidad de ganar y pasar a la final".
No miente. El negocio de la ida fue tal, que con
un pírrico 1-0 sellan boleto de grande.
"Lejos no está, no es fácil pero
podemos lograrlo", repite.