No fue
un partido...
Fue una
ejecución
Águila entregó anoche la
corona del fútbol nacional, pero el
segundo tiempo de su partido en casa de Firpo se
pareció más a la Revolución
Francesa que a un espectáculo deportivo,
con el juez de línea Vladimir
Fernández Alfaro en el papel del
verdugo.
- Orestes
Membreño
Larrosa
quiere abofetear a Vladimir Fernández
Alfaro. El juez de línea recibe la
protección de los policías,
mientras los jugadores de Águila guiados
por su capitán, Mario Meza Mayén,
contienen al volante uruguayo, no sin
dificultad.
Es el minuto 62, y Águila está
por despedirse del título nacional.
Lamentablemente, el derrocamiento de la
dinastía naranja no se hizo sin
derramamiento de sangre.
Una jugada sencilla en el área chica
(Larrosa despojando limpiamente del balón
al volante de Firpo Santos Cabrera) se
convirtió en batahola y 'pénal'
porque el banderola del costado derecho no
miró lo que seis mil personas, y decenas
de miles en la televisión. O, para ser
justos, él miró lo que todos no
vimos. Vio falta...
Santos lo cobró con maestría.
Luego vendrían otras dos expulsiones
contra Águila, la de Alexander Amaya del
Cid al '77 y la del mismo Meza, al '80, y un
conato de bronca al final del partido.
Águila lo buscó
Águila inició con
ímpetu. Sólo el triunfo le era
bueno. La movilidad de Rodinei Martins y la de
Amaya juntándose con Kílmar
Jiménez crearon sendas oportunidades en
el primer cuarto de hora.
Firpo, dueño de la localía y de
la ventaja estadística porque un empate
le bastaba para clasificar a la final,
lució bien parado, con orden en su
esquema de marca en zona ahí, en su
propia parcela.
El ataque migueleño era pródigo
cuando los balones visitaban a Rodinei por su
genialidad en los espacios libres, ya que Nunes
hacía poco para desprenderse de Dos
Santos.
Con el correr del juego, las acciones eran
comandadas por Águila en momentos por la
misma presión de los migueleños y
por ratos, por la actitud temeraria de Firpo en
cederla la iniciativa al visitante.
Sin embargo, el 'toro' se mostraba peligroso
cuando se armaba en contragolpe, con el
balón pegado al piso. Jugaba al desgaste
de Águila, y casi le funciona al '25,
cuando un disparo de Canjura obligó a
Juan José Gómez al desvío a
tiro de esquina.
Águila había insistido con los
desbordes de Jiménez por derecha, el
sector más débil de la defensa
usuluteca. Al '39, en un acto de justicia
adelantada, Rodinei puso el 1-0 merced a un
desborde de Amaya del Cid, que mandó un
centro atrasado, imposible para el portero
usuluteco y exacto para la llegada del
goleador.
Firpo pagaba caro su atrevimiento de cederle
el balón al Águila y complicaba su
panorama para el tiempo complementario.
La
polémica
En el complemento, Guillermo García
ingresó en Firpo, para jugar de hombre
libre, y mandando al argentino Álvarez
sobre la marca de Rodinei. Asimismo,
Elías Montes se reportó en el
ataque buscando para acompañar a Celio
Rodríguez. En Águila
ingresó Roberto Hernández para dar
más solidez a la última
línea.
El partido había dado vuelta porque
Firpo se adueño de la pelota en muchos
tramos; Águila había bajado el
ritmo para cuidar la ventaja. Así estaban
cuando el 'pénal', que transformó
la cancha en una cantina.
Lo de Darío La Rosa fue terrible,
impropio de un profesional. Además de
buscar al banderola golpeó a los agentes
de la policía que llegaron a proteger al
árbitro. Lógicamente
recibió roja y dejó complicado a
Águila, con el 1-1 cómodo para el
rival.
Ahí salió, durante quince
minutos, la casta del todavía
campeón. Con diez hombres, mantuvo su
nivel del juego con esfuerzo, pero otra roja, la
de Amaya del Cid al '77 luego de una entrada
fuerte sobre Santos Cabrera que le valió,
en lugar de una segunda amarilla, un
cartón carmesí por reclamos fuera
de tono, mató a los migueleños.
En el paroxismo de su infortunio,
Águila quedó con ocho cuando Meza
Mayén sumó segunda
amonestación. De hecho, el árbitro
central, Joel Antonio Chicas, se ahorró
una roja directa contra Rodinei, acaso para no
convertir la ejecución del rey que
agonizaba en un vulgar fusilamiento.