Sábado 15 de diciembre 2001



























San Mateo 11, 2-11
Evangelio para domingo

Una buena nueva para los pobres

Juan, que estaba en la cárcel, oyó hablar de las obras de Cristo, por lo que envió a sus discípulos a preguntarle: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?".

Jesús les contestó: "Vayan y cuéntenle a Juan lo que ustedes están viendo y oyendo: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y una Buena Nueva llega a los pobres. ¡Y dichoso aquel para quien Yo no sea motivo de escándalo!".

Una vez que se fueron los mensajeros, Jesús comenzó a hablar de Juan a la gente: "Cuando ustedes fueron al desierto, ¿qué iban a ver? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué iban ustedes a ver? ¿Un hombre con ropas finas? Los que visten ropas finas viven en palacios. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un profeta? Este es el hombre de quien la escritura dice: Yo voy a enviar mi mensajero delante de ti, para que te preceda abriéndote el camino.

Yo se los digo: de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno más grande que Juan Bautista, y sin embargo el más grande en el Reino de los Cielos es más que él.

Comentario

Juan el profeta; Jesús, el Salvador 

"¿Tenemos que esperar a otro?"

Ante las actuaciones de Jesús y las reacciones de la gente, el mismo Juan Bautista no puede dejar pasar inadvertidos los hechos; manda a unos de sus discípulos para que lo cuestionen directamente y le confirmen lo que se presume de Él.

"Feliz aquel..."

Jesús, muy a su manera, no se detiene a dar grandes explicaciones o discursos, sino que orienta a confirmar su identidad a quienes lo cuestionan, por medio de los hechos que realiza; sólo así no puede dejar lugar a dudas: "Los ciegos ven, los cojos andan...".

 "Juan es más que un profeta..."

Además Jesús, por si fuera poco, da testimonio personal del mismo Juan Bautista, alabándolo y poniéndolo en un lugar de privilegio entre todos aquellos que han sido anunciadores del Mesías. Sin embargo, Él pone en claro que su presencia, como Salvador, y su misma existencia terrena entre la humanidad, hace a cada persona mucho más grandiosa que el mismo Juan: ¡Comprender y asumir esto es tarea del seguidor de Jesús de todos los tiempos!

"Y nosotros"

Hoy también es importante identificar al Mesías, a Jesús, sobre todo a través de los signos que Él realiza, como lo reconocieron los discípulos de Juan Bautista.

Estamos llegando casi al final de un año cargado de cosas sorprendentes e inimaginables; como creyentes y seguidores de Jesús nada nos debe impedir llegar a Él, ojalá que aún en nuestras dudas caminemos hacia Él.

P. Sixto Alfonso Flores, Sdb

NOTA: Estimados lectores, también pueden leer el evangelio y el comentario en el remozado sitio de nuestros hermanos de Escoge en Costa Rica (www.escogecr.com)





[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com