Sábado 15 de diciembre 2001


Comentario de la semana
Emblemático contraste
Eduardo Torres

E-mail: eduardoelsalvador.com

A una de las mayores transacciones en la historia de Centroamérica dio lugar el acuerdo alcanzado entre el grupo Agrícola Industrial Salvadoreño (AGRISAL) y la South African Breweries (SAB) que, con capital salvadoreño y sudafricano, entre otras cosas, producirá y comercializará cerveza y manejará la marca Coca Cola, inicialmente, tanto en El Salvador como en Honduras.

La globalización en su mejor momento, porque el aporte en efectivo de uno de los consorcios cerveceros más grandes del mundo, el SAB, con su respectivo conocimiento y tecnología de punta, serán de inmenso valor para la eficiencia y la expansión de la nueva sociedad, Beverage Company (BevCo), a la caza de oportunidades de mercado.

Los sudafricanos, por su parte, ganan un confiable y estratégico socio en el país de mayor proyección en Centroamérica. Ganar-ganar parece ser el nombre de la apuesta, y las oportunidades para otros grupos centroamericanos permanecen abiertas. Trascendental paso el alcanzado, frente a las demandas de la globalización, por uno de los más sólidos grupos económicos de El Salvador.

El contraste, por la cuasi simultaneidad de los acontecimientos, no podría haber sido mayor.

Mientras en un bufete de abogados de Washington, según el reporte de Lafitte Fernández, se daba una conexión telefónica con tres ciudades diferentes: Londres, Johannesburgo y San Salvador, políticos de oposición salvadoreños eran parte de la concurrencia en Cuba a la enésima edición del "Foro de Sao Paulo".

"Este Hemisferio debe librar una lucha por la supervivencia, por la soberanía, para no ser absorbido &emdash;por el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA)&emdash;", dijo como parte de su discurso de clausura, de cinco horas de duración, el comandante Fidel Castro.

Con su tradicional uniforme verde olivo, acorde con la información provista por la agencia EFE, Castro hizo un llamado a la izquierda latinoamericana y caribeña a mantenerse unida frente a los retos que impone el "modelo neoliberal" y la actual coyuntura internacional, ya que "el mundo transita por una situación muy difícil, mucho más alarmante que la vivida durante y después de la Segunda Guerra Mundial".

En otras palabras, en un mundo irremediablemente insertado en la globalización, el veterano líder comunista le dijo a los 500 y tantos asistentes al evento, que añoraba los dorados tiempos aquellos.

A solventar los problemas

Demostrada la culpabilidad de los ataques terroristas del 11 de septiembre a través de un infame vídeo en el cual Osama Bin Laden se ríe del dolor y del luto ocasionado y se congratula con sus lugartenientes por haber logrado sobrepasar las metas establecidas, ya que él tan sólo esperaba el colapso de unos cuantos pisos de la estructura superior de las Torres Gemelas del World Trade Center, de Nueva York. E independientemente de cuán cercado se encuentre este mesiánico personaje en la región de Tora Bora, células terroristas existen alrededor del mundo y el narcotráfico intenta tomar ventaja de lo que, durante tres meses, fue atención centralizada en Al Qaeda y el oprobioso y desvanecido régimen talibán.

No fue entonces casualidad que declarara ayer el presidente George W. Bush que el combate hacia el narcotráfico volvía al "centro de la agenda nacional", al hacer una comparación con lo que a escala internacional es la guerra contra el terrorismo. Días antes, a manera de ejemplo, el "Post" había informado que los narcos colombianos buscaban reactivar el terrorismo en Perú, mediante la entrega de semillas de heroína para su cultivo, armas y dinero para protección.

El narcotráfico, además de corromper sociedades y del daño que causa entre los consumidores, termina con facilidad por apoyar causas terroristas, para no hablar del narcoterrorismo.

En ese sentido, me parece que por primera vez los Estados Unidos, desde la administración Reagan &emdash;a principios de los años ochenta&emdash;, se enmarca en un esfuerzo nacional para reducir el consumo de drogas. La moraleja para este enmarañado mundo de hoy parecería ser que desaparecen los márgenes de tolerancia y que la solución de los problemas llega hasta su propia raíz.

Inversiones como la de South African Breweries en El Salvador nos confirman que el mundo sigue su marcha, que vamos saliendo adelante y que las perspectivas de mediano y largo plazo para nuestro país resultan bastante halagüeñas.

Licenciado en Ciencias Jurídicas y columnista de EL DIARIO DE HOY.


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