Comentario
de la semana
Emblemático
contraste
Eduardo
Torres
E-mail:
eduardoelsalvador.com
A
una de las mayores transacciones en la historia
de Centroamérica dio lugar el acuerdo
alcanzado entre el grupo Agrícola
Industrial Salvadoreño (AGRISAL) y la
South African Breweries (SAB) que, con capital
salvadoreño y sudafricano, entre otras
cosas, producirá y comercializará
cerveza y manejará la marca Coca Cola,
inicialmente, tanto en El Salvador como en
Honduras.
La globalización en su mejor momento,
porque el aporte en efectivo de uno de los
consorcios cerveceros más grandes del
mundo, el SAB, con su respectivo conocimiento y
tecnología de punta, serán de
inmenso valor para la eficiencia y la
expansión de la nueva sociedad, Beverage
Company (BevCo), a la caza de oportunidades de
mercado.
Los sudafricanos, por su parte, ganan un
confiable y estratégico socio en el
país de mayor proyección en
Centroamérica. Ganar-ganar parece ser el
nombre de la apuesta, y las oportunidades para
otros grupos centroamericanos permanecen
abiertas. Trascendental paso el alcanzado,
frente a las demandas de la
globalización, por uno de los más
sólidos grupos económicos de El
Salvador.
El contraste, por la cuasi simultaneidad de
los acontecimientos, no podría haber sido
mayor.
Mientras en un bufete de abogados de
Washington, según el reporte de Lafitte
Fernández, se daba una conexión
telefónica con tres ciudades diferentes:
Londres, Johannesburgo y San Salvador,
políticos de oposición
salvadoreños eran parte de la
concurrencia en Cuba a la enésima
edición del "Foro de Sao Paulo".
"Este Hemisferio debe librar una lucha por la
supervivencia, por la soberanía, para no
ser absorbido &emdash;por el Área de
Libre Comercio de las Américas
(ALCA)&emdash;", dijo como parte de su discurso
de clausura, de cinco horas de duración,
el comandante Fidel Castro.
Con su tradicional uniforme verde olivo,
acorde con la información provista por la
agencia EFE, Castro hizo un llamado a la
izquierda latinoamericana y caribeña a
mantenerse unida frente a los retos que impone
el "modelo neoliberal" y la actual coyuntura
internacional, ya que "el mundo transita por una
situación muy difícil, mucho
más alarmante que la vivida durante y
después de la Segunda Guerra
Mundial".
En otras palabras, en un mundo
irremediablemente insertado en la
globalización, el veterano líder
comunista le dijo a los 500 y tantos asistentes
al evento, que añoraba los dorados
tiempos aquellos.
A solventar los
problemas
Demostrada la culpabilidad de los ataques
terroristas del 11 de septiembre a través
de un infame vídeo en el cual Osama Bin
Laden se ríe del dolor y del luto
ocasionado y se congratula con sus
lugartenientes por haber logrado sobrepasar las
metas establecidas, ya que él tan
sólo esperaba el colapso de unos cuantos
pisos de la estructura superior de las Torres
Gemelas del World Trade Center, de Nueva York. E
independientemente de cuán cercado se
encuentre este mesiánico personaje en la
región de Tora Bora, células
terroristas existen alrededor del mundo y el
narcotráfico intenta tomar ventaja de lo
que, durante tres meses, fue atención
centralizada en Al Qaeda y el oprobioso y
desvanecido régimen talibán.
No fue entonces casualidad que declarara ayer
el presidente George W. Bush que el combate
hacia el narcotráfico volvía al
"centro de la agenda nacional", al hacer una
comparación con lo que a escala
internacional es la guerra contra el terrorismo.
Días antes, a manera de ejemplo, el
"Post" había informado que los narcos
colombianos buscaban reactivar el terrorismo en
Perú, mediante la entrega de semillas de
heroína para su cultivo, armas y dinero
para protección.
El narcotráfico, además de
corromper sociedades y del daño que causa
entre los consumidores, termina con facilidad
por apoyar causas terroristas, para no hablar
del narcoterrorismo.
En ese sentido, me parece que por primera vez
los Estados Unidos, desde la
administración Reagan &emdash;a
principios de los años ochenta&emdash;,
se enmarca en un esfuerzo nacional para reducir
el consumo de drogas. La moraleja para este
enmarañado mundo de hoy parecería
ser que desaparecen los márgenes de
tolerancia y que la solución de los
problemas llega hasta su propia raíz.
Inversiones como la de South African
Breweries en El Salvador nos confirman que el
mundo sigue su marcha, que vamos saliendo
adelante y que las perspectivas de mediano y
largo plazo para nuestro país resultan
bastante halagüeñas.
Licenciado en Ciencias Jurídicas y
columnista de EL DIARIO DE HOY.