Viernes 14 de diciembre 2001



La Rubén Darío, punto crítico de la ciudad
Vuelve el desorden por Navidad

La capital ha vuelto al caos del que salió hace dos meses con el plan de reordena-miento. Motoristas incumplen las señales y se descarga mercadería a toda hora

Pedro Rodríguez
El Diario de Hoy

Previo a las festividades navideñas y de fin de año, el reordenamiento del transporte colectivo en la capital ya no se está cumpliendo.

Todo lo contrario. Motoristas de buses y microbuses han vuelto al desorden al realizar paradas donde no les corresponde, irrespetar la luz roja de los semáforos y, por si fuera poco, los camiones cargan y descargan mercadería en los almacenes a toda hora, lo que provoca congestionamientos.

La calle Rubén Darío, entre el Palacio Nacional y el parque Simón Bolívar, es, en estos días, el punto más crítico del Centro Histórico de San Salvador.

Los agentes de la Policía Nacional Civil, presentes en distintos puntos del centro, están más pendientes de evitar asaltos y robos, que de las infracciones de buseros y camiones de carga.

Entra el plan

Con el reordenamiento del transporte colectivo que inició el Viceministerio de Transporte en la ciudad, el 27 de octubre, algunas calles quedaron despejadas, como es el caso de la Rubén Darío, calle Arce y la 1a. Calle Poniente-Oriente.

Según el plan de reordenamiento, los comercios iban a fijar horario para la carga y descarga de mercadería con el propósito de no obstaculizar las vías en las horas hábiles. Hasta hoy, los camiones de cinco toneladas en adelante siguen causando problemas en pleno centro capitalino.

Con el mismo plan del VMT, se prohibió el estacionamiento de camiones con cereales en la calle Gerardo Barrios, pero la medida ya no se está cumpliendo.

Ayer, fueron sorprendidos algunos microbuseros mientras cruzaban a la izquierda en la ciudad, algo prohibido desde octubre.

Invaden vías

El viceministro de Transporte, Ricardo Yúdice, solicitó hace dos meses la cooperación del alcalde capitalino para reubicar las ventas ambulantes y que las calles del centro quedaran más despejadas.

La municipalidad no procedió y las vendedoras se han tomado las arterias principales.

Los peatones corren el riesgo de ser arrollados por los vehículos, debido a que las aceras y vías están obstaculizadas con canastos y cajones con ventas.

El Cuerpo de Agentes Municipales poco puede hacer en estos momentos para evitar este desorden.


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