Miércoles 12 de diciembre 2001


En defensa de la moral
La globalización de la pornografía
Julia Regina de Cardenal*

Antes de morir en la silla eléctrica, Ted Bundy, violador y asesino en serie, advirtió a los padres de familia sobre los peligros que corren los niños en estos tiempos. Permitió que grabaran una entrevista en la que cuenta cómo se fue hundiendo en el mundo de la pornografía, hasta llegar a convertirse en un protagonista más de videos del mercado negro que compraba. Estos videos muestran secuestros, violaciones y asesinatos reales de mujeres y niños.

Bundy manifiesta que cuando tenía 12 años, él y sus amigos tenían que salir de su casa a buscar revistas pornográficas, en farmacias y tiendas. Declara que la pornografía es tan adictiva como las drogas; las revistas fueron el comienzo, pero en búsqueda de más placer, llegó hasta caer en las garras del crimen organizado. Dice que al mezclar toda la porquería que tenía en la cabeza con alcohol, violó y mató a su primera víctima. Al día siguiente, no podía creer lo que había hecho pero añade: "La segunda vez es más fácil".

Este criminal, antes de su ejecución, aconseja a los padres de familia a cuidar a sus hijos, pues ahora, los niños, reciben en su propia casa todo tipo de pornografía en la música, televisión, revistas de modas o de chambres, Internet, etc. El desarrollo y el incremento de la pornografía en nuestra sociedad cuenta hoy con dos grandes aliados: uno ideológico, como es la defensa irrestricta de la libertad de expresión por sobre todo otro valor, y otro tecnológico, como es la revolución en las tecnologías de la información.

AT&T Corporation, la mayor empresa de comunicaciones, ofrece un canal de sexo duro, llamado Hot Network. También es propietaria de una compañía que vende videos de sexo a cerca de un millón de habitaciones de hotel. Según la industria hotelera, al menos la mitad de todos los huéspedes compra estas películas para adultos, lo que puede generar unas ventas de en torno a 190 millones de dólares al año. Los estadounidenses compran o alquilan videos de sexo por más de 4 mil millones al año y gastan otros 800 millones adicionales en filmes sexuales menos explícitos. Según los servicios de clasificación de la red de Internet, 21 millones de norteamericanos visitan uno de los más de 60 mil sitios de sexo en la red, al menos una vez al mes.

Según el "Globe and Mail" (2-11-00), casi una tercera parte de 77,4 millones de norteamericanos con acceso a Internet de estos usuarios, más de 23 millones, es visitante habituales de sitios porno. Ofrecer pornografía poniéndola en manos de cualquiera que tenga acceso a Internet ha llevado a un vasto aumento del número de personas adictas a material clasificado X. Se estima que 5,5 millones de norteamericanos emplean más de 11 horas a la semana en este tipo de sitios.

En una conferencia sobre pornografía, Robert Showers, fiscal de Washington, en el último Congreso de Vida Humana Internacional que se llevó a cabo en Toronto, Canadá, expuso unas estadísticas escalofriantes: una de cada tres niñas y uno de cada siete niños son abusados sexualmente antes de los 18 años. 1.3 millones de niños son abusados sexualmente cada año. Una de cada 8 mujeres es violada. Cada 46 segundos ocurre una violación. 85 a 90% de toda la pornografía es controlada por el crimen organizado. 86% de los violadores usa pornografía antes de la agresión.

Cada vez más las grandes compañías de medios de comunicación están promoviendo programas de sexo explícito. Canales nacionales están produciendo programas de consejos íntimos para la mujer, la pareja y los jóvenes, patrocinados por organismos internacionales, en obvio detrimento de la familia y los niveles de moralidad. Los anuncios, cada vez más agresivos y bajos -a toda hora- con mensajes perjudiciales a los adolescentes: "Vive tu mejor momento". Esta campaña millonaria de "Pro familia" (filial de la IPPF) -organización inescrupulosa-, con tal de vender su producto, viola los derechos de los padres, robando la inocencia y pureza de los niños.

Nuestro sufrido país, por desastres naturales y guerras, ya está viendo cómo la pornografía está cobrando demasiadas víctimas inocentes aquí también: violaciones, enfermedades de transmisión sexual, desintegración familiar, secuestros, entre otras. Hagamos valer nuestros derechos contra la corrupción de niños con cartas de protesta o llamadas a los canales de TV, radio, prensa, Ministerio del Interior, almacenes o cualquier negocio que esté dando un mensaje nocivo. No podemos quedarnos en la queja cómoda, esperando que alguien más lo haga. Mujeres, no permitamos que usen nuestro cuerpo como objeto sexual para propaganda. Padres de familia, no sigamos cerrando nuestros ojos, unámonos en defensa del futuro nuestros hijos.


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