Sudafricanos y
agrisal deciden caminar juntos
Producirán la cerveza y Coca Cola
de Honduras y El Salvador
- Lafitte
Fernández
- El Diario
de Hoy
Los
teléfonos del prestigioso despacho de
abogados de Washington están conectados,
a una extraña hora, con tres ciudades de
tres continentes diferentes: Londres,
Johannesburgo y San Salvador.
Existe una generosa razón para que ese
contacto telefónico ocurra: un importante
grupo de hombres de negocios, rodeados de toda
suerte de asesores, está a punto de
cerrar una de las mayores negociaciones
financieras que se recuerda en
Centroamérica.
Todos esas personas saben que aquello se
convertirá en el inicio de un verdadero
remezón en la industria cervecera del
área, en el que salvadoreños,
unidos con poderosos sudafricanos,
tratarán de construir un nuevo mapa de
esa actividad en la región, para contener
la voracidad de uno de los más fuertes
grupos económicos de Colombia.
Son las 4:00 de la mañana del jueves
29 de noviembre. Graham Mackey, director
ejecutivo de South African Breweries (SBA), la
quinta compañía cervecera del
mundo, y su negociador, Dominique de Lorenzo,
caminan, tranquilamente, por los pasillos del
bufete de Valentine y sus abogados asociados,
localizado en una de las calles más
céntricas de Washington.
Roberto Murray Meza, cabeza de la mayor
empresa cervecera de El Salvador y presidente
del partido en el poder en su país, trata
de buscar algún sitio que le permita
fumar un cigarrillo. Sus familiares y socios se
juegan todo, esa fría madrugada,
incluidos 95 años de tradición y
dominio en el mercado de cervezas de su
país.
Todos esperan, a las 4:00 de la
mañana, que abran los bancos de Londres.
Nada pueden hacer ante la diferencia horaria en
Europa. Necesitan escuchar la voz de un banquero
londinense para consolidar y confirmar los
bienes de una nueva "trading" que sudafricanos y
salvadoreños formaron algunas horas
antes.
Del banquero necesitan escuchar cuatro
vocablos: "La transacción está
hecha". Desde ese momento, juntos serán
propietarios, en Honduras, de una empresa
cervecera, de la embotelladora de Coca Cola, de
un ingenio y unas siete mil manzanas de tierra,
a cambio del pago de varias centenas de millones
de dólares.
Ese dinero lo recibirán los banqueros
estadounidenses de la malograda transnacional
frutera Dole Food Company, empresa que
decidió deshacerse de esos bienes en
Honduras desde que caminó hacia una
quiebra que mantenía nerviosos a sus
acreedores.
Cuando finalmente sonó el
teléfono de Washington y una grave voz
avisó que la gigantesca
transacción estaba hecha, Murray Meza y
sus nuevos socios se estrechan las manos: el
negocio está listo y, en adelante, la
cerveza y Coca Cola que toman los
salvadoreños y hondureños
será producida y vendida por un consorcio
local y por descendientes de ingleses que hace
muchísimos años se instalaron en
Sudáfrica.
El pago que se hizo a la Dole se
convirtió en una de las sumas más
grandes que se recuerda en
Centroamérica:$537 millones.
El dinero lo pusieron los sudafricanos pero
Agrisal colocaría, a cambio de eso, el
100 por ciento de las acciones a una nueva
"trading" en la que se asociaría con los
nuevos inversionistas.
La
globalización manda
El Grupo Agrisal, propietario, en El
Salvador, de la embotelladora de Coca Cola, de
la cervecería La Constancia, de una
fábrica de empaques, de otras
embotelladoras de agua y de jugos no
carbonatados, pasó tiempos
difíciles, al igual que otras
compañías, durante el conflicto
armado salvadoreño.
Cuando acabaron las balaceras, hace casi diez
años, Roberto Murray Meza y sus asociados
levantaron la vista y trataron de recuperar el
terreno perdido, en un momento en que los
empresarios del mundo hablaban de
globalización, nuevas inversiones y un
mayor desarrollo tecnológico.
El mercado cervecero centroamericano, en el
que el grupo Agrisal participa, muestra
características muy particulares.
Así, por ejemplo, los salvadoreños
toman, en promedio, 16 litros de cerveza al
año, mientras los costarricenses duplican
esa cifra. La firma cervecera de ese país
gana más dinero porque ese producto posee
menos gravámenes para impedir que la
gente tome licor fuerte . De esa manera, se
piensa, se combate el alcoholismo.
En la búsqueda de nuevos esquemas de
negocios, Murray Meza y sus colaboradores
siempre mantuvieron conversaciones con los
dueños de las restantes
cervecerías centroamericanas, para tratar
de hacer negocios juntos.
La verdad es que todos ellos
coincidían en encuentros. Cada firma es
propietaria de cervecerías aisladas que
comercializan cinco, seis o siete marcas
diferentes, incluidas las locales y algunas
extranjeras como Guinnes, Heineken y otras.
Esos empresarios centroamericanos siempre
estuvieron tentados a realizar negocios
conjuntos. Por eso es que, no hace muchos
años, cuando cayeron los sandinistas, los
cerveceros de Guatemala, Costa Rica y El
Salvador se asociaron y, junto con el grupo
nicaragüense Pellas, compraron la industria
de su ramo en Nicaragua, a pesar de que
sabían que Daniel Ortega y sus hombres la
dejaron hecha una verdadera chatarra.
Ahora, la productora de la cerveza
"Toña" y otras marcas que se toma en
Nicaragua, no sólo posee una planta
moderna. También es símbolo de
negocios conjuntos entre los cerveceros de tres
países centroamericanos, incluido El
Salvador.
Murray Meza, al fin y al cabo, siempre
caminó con ojo globalizador. En el caso
de la Coca Cola, sabía que, tarde o
temprano, su competidor local de Pepsi Cola
caería en manos de empresarios mucho
más agresivos, como recientemente
ocurrió. Todo eso aumentaba los retos
para Agrisal y su gente, y la necesidad de hacer
nuevos negocios, sin temor a lo
foráneo.
El primer esfuerzo
Calladamente , Roberto Murray Meza; Rodolfo
Jiménez, de Costa Rica; los Castillo, de
Guatemala, y representantes de los intereses de
la Dole Food Company en Honduras, realizaron,
desde principios del año 2000, una serie
de reuniones para tratar de hacer una alianza
estratégica entre los cerveceros
centroamericanos.
Discutieron, durante muchísimas horas,
la necesidad de realizar compras conjuntas de
materias primas, racionalizar el mercado
centroamericano y los procesos de transacciones.
Pero, sobre todo, examinar la idea de crear una
nueva "trading", entre ellos,
intercambiándose acciones, de acuerdo con
los valores de cada planta y su
rentabilidad.
Cuando todo caminaba hacia eso y los
empresarios centroamericanos esperaban celebrar
la unión material de la industria
cervecera de la región, ocurrió un
hecho inesperado: la transnacional Dole Food
Company, una de las compañías
fruteras más grandes del mundo, y
dueña de la cervecería y de la
embotelladora de Coca Cola de Honduras, se
declaró en quiebra.
Los problemas del mercado del banano, una
sequía que arruinó sus gigantescas
plantaciones de piña en Hawai, la
caída de sus acciones en la Bolsa de
Nueva York, la presión de créditos
que nunca terminaron de pagarse y una
retahíla de dificultades, acabaron con el
futuro de la Dole.
El huracán "Mitch" le dio el tiro de
gracia a los intereses de la Dole en Honduras y
en buena parte del mundo porque destruyó
millares de hectáreas sembradas de banano
que mantenía en ese país
centroamericano.
Por todo eso es que, en mayo del 2000, los
intercambios de acciones y la unión de
los cerveceros centroamericanos se vinieron en
picada.
Pero, eso también agitó a los
productores de cerveza de todo el mundo, sobre
todo cuando banqueros acreedores de la Dole Food
Company, ansiosos por tener dinero en efectivo,
sacaron a la venta, mediante una subasta
privada, importantes bienes que poseían
en Honduras: la cervecería, la
embotelladora de Coca Cola, un ingenio de
azúcar y unas 7 mil manzanas de
tierra.
Algunas de las más importantes
compañías cerveceras del mundo
retiraron los formularios de
participación, apenas los banqueros
estadounidenses anunciaron la venta de esos
bienes. Entre ellas, algunas
compañías cerveceras de Estados
Unidos y Europa. El platillo era apetitoso para
todos.
Otros efectos
La venta de bienes en Honduras produjo,
quizá sin quererlo, dos efectos
adicionales al rompimiento del primer esfuerzo
centroamericano de crear una nueva "trading"
regional en el que todos aportarían
acciones de sus empresas.
Primero, los propietarios de las
cervecerías de Guatemala y Costa Rica se
unieron para tratar de adquirir, entre ellos,
los bienes que dejaba la Dole Food Company.
Murray Meza y su gente quedó fuera de ese
esquema.
¿Por qué esa unión? Porque
comprar la partida de bienes hondureños
suponía desembolsar unos $500 millones en
dinero efectivo. Frente a ese reto, ninguna
cervecera de la región podía
encarar ese reto en forma aislada.
El segundo hecho que evidenciaron los
movimientos en Honduras es que la
cervecería Bavaria, de Colombia, apenas
parte de uno de los grupos económicos
más importantes de Colombia y
América Latina, estaba dispuesta a
comprar y comerse, como "pac man" moderno, las
industrias de su ramo en
Centroamérica.
El mejor ejemplo de eso es que ese grupo,
dueño, entre otras cosas, de la
aerolínea colombiana Avianca, alista la
adquisición de la cervecera
panameña y está dispuesta a
seguir, camino arriba, ofreciendo jugosas
ofertas a los cerveceros de cada país
centroamericano.
La guerra colombiana y una cantinela de
problemas juntos obligó a los empresarios
de ese país sudamericano, a lanzarse
afuera de sus fronteras, como una forma de
madurar nuevas inversiones y mejores
negocios.
La cervecería colombiana es propiedad
del grupo Santo Domingo, un conglomerado de
empresas que maneja, en ese país, bancos,
compañías de seguros,
aerolíneas, medios de
comunicación, inversiones en
petróleo y gas y muchas otras
actividades.
Aparecen los sudafricanos
Puestos en venta los bienes de la Dole Food
Company en Honduras, nuevos personajes inician
una serie de visitas por las empresas cerveceras
centroamericanas. Son representantes de la South
African Breweries (SAB), otro inmenso
conglomerado de firmas de ese país
africano, que maneja, entras otras cosas, una
cervecería, la embotelladora de Coca
Cola, inversiones en minas y muchísimas
otras actividades.
Se trata de Graham Mackey, director ejecutivo
de la SBA, y Dominique de Lorenzo. Ellos forman
parte de una suerte de avanzada de hombres de
negocios que quieren no sólo comprar los
bienes de Honduras sino que traen en sus
portafolios una propuesta interesante: buscan,
entre los cerveceros del área, un socio
que esté dispuesto a entrar con ellos en
el futuro de las bebidas hondureñas.
Al parecer, en los restantes países
del área no les prestan toda la
atención que pretendían. Roberto
Murray Meza se interesa por ellos e inician una
relación que se traduciría, en
poco tiempo, en muchos viajes entre
Sudáfrica y El Salvador, llamadas
telefónicas y diálogos personales
hasta que deciden estudiar, seriamente, la
posibilidad de crear un "trading" entre ambas
cerveceras.
La fase de negociaciones y supervisiones fue
intentísima, principalmente para
determinar las condiciones en que se
podría producir la fusión y
valorar, entre otras cosas, los bienes de cada
compañía. Los sudafricanos se
asesoraron con expertos de un prestigioso banco
extranjero y los miembros del grupo Agrisal se
acercaron a "Mesoamérica", una firma de
expertos que, entre otras cosas,
supervisó los procesos de
privatización que se realizaron en El
Salvador.
Los sudafricanos, además de
poderío económico, gustaron a los
salvadoreños no sólo por poseer la
quinta compañía cervecera del
mundo y por hacer buena cerveza, sino
también porque, en la última
década, se especializaron en mercados
emergentes. Son dueños de
cervecerías en varios países de
África, Europa, incluyendo la India pero
también en países que dejaron el
comunismo como Rusia, Polonia, Checoslovaquia,
China y muchos otros.
Además, a los africanos les atrae
trabajar con empresarios de cada país y
no tienden a imponer sus marcas sino a potenciar
las cervezas de cada país. Y esto
último lo hacen con tecnología y
calidad mundial.
Los salvadoreños también
agradaron a los sudafricanos. Opinaron que hacen
cerveza de excelente calidad, dominan el mercado
local, poseen una estupenda tecnología y
cuadros gerenciales valiosos, entre
muchísimas otras cosas. Pero, un hecho
que tomaron muchísimo en cuenta es que
harían una inversión en un
país dolarizado y que eso daría
estabilidad a sus ganancias porque, en la
mayoría de países donde poseen
intereses, las monedas locales están
sujetas a devaluaciones y fluctuaciones.
Puestos de acuerdo
Terminadas todas las evaluaciones, Murray
Meza, en representación de todos los
socios de Agrisal, y los sudafricanos acordaron,
finalmente, hace muy pocas semanas, juntar el
poder de ambas compañías y
lanzarse a la compra de los bienes que la Dole
dejó en Honduras.
Los acuerdos finales se tomaron la madrugada
del 29 de noviembre en la ciudad de Washington.
A las cuatro de la mañana también
se cerró la compra de los bienes en
Honduras y el traspaso de las acciones de
Agrisal. Graham Mackay llamó a un
periodista de su compañía en
África del Sur y le dictó las
siguientes declaraciones: "esta
adquisición es consistente con nuestra
estrategia de invertir en grandes mercados.
Bevco nos dará una posición
líder en el crecimiento de los mercados
de cerveza y bebidas suaves en El Salvador y
Honduras. Creemos que podemos obtener
significativos réditos, crecimiento y
sustanciales ahorros de costos, mientras
trabajemos muy estrechamente con nuestro socio
local".
Pero, hasta ahí no llegarán las
cosas. A los nuevos socios les interesa contener
las pretensiones de compra de cerveceras
centroamericanas que muestran los directores del
Grupo Santo Domingo de Colombia.
Estos últimos simplemente compran (
como en Panamá). No atraen socios
locales. la nueva "trading" tiene otros
propósitos: invitará a los
cerveceros centroamericanos a participar junto
con ellos en los negocios que puedan hacer en la
región.
Quizá por eso es que, este día,
Roberto Murray Meza y representantes de sus
nuevos socios sudafricanos tomarán un
avión hacia Costa Rica para reunirse con
los propietarios de la cervecería de ese
país. ¿El ofrecimiento?
"Únanse a nosotros y háganse
dueños de un tercio del nuevo "trading".
Para eso, aporten sus acciones y terminemos de
globalizarnos".
Más de 100 años de
historia
La South African Breweries, SAB, es la quinta
compañía cervecera del mundo
fundada en 1895 en Johannesburgo, bajo la sombra
de emigrantes ingleses que también
explotaban minas de oro.
Se fundó con un capital de 350 mil
libras esterlinas y rápidamente
diversificaron sus negocios, desde esa
época, para producir tabaco y pimienta en
tierras sudafricanas.
Su producción inicial de cerveza
apenas alcanzó los 50 mil barriles por
año, pero el crecimiento empresarial fue
una constante.
A mediados del siglo XX extendió sus
negocios de bebidas a Zambia y Rhodesia,
mientras el capital de la empresa crecía
a más de seis millones de libras
esterlinas.
Para 1961, la SAB producía 800 mil
hectolitros de cerveza pero, con el paso del
tiempo, comenzaron a producir otras marcas como
la Guinnes que se agregó a la Carling que
es su marca original.
Con un enorme empuje económico y
empresarial, la SAB no sólo creció
aceleradamente en su país sino que nunca
cesó de introducirse en nuevos mercados
como en Angola y hasta se convirtió,en
los años setenta, en la empresa
embotelladora de Coca Cola.
La diversificación también ha
sido política de los sudafricanos. A todo
lo que hacían le agregaron la
producción de jugos de frutas y colocaron
inversiones en las islas Canarias no sólo
en una cervecería sino en la
producción de bienes agrícolas.
Mientras tanto, la producción de cerveza
para los nativos de aquel país
llegó, en 1990, a 20 millones de
hectolitros.
Cuando cayó el muro de Berlín,
los líderes de SAB se especializaron en
mercados emergentes. Comenzaron por la
producción de cerveza en Hungría.
Luego siguió China, Rusia, Rumania,
Checoslovaquia, India y otros más.
La SAB se convierte, ahora, en la primera
compañía extranjera que invierte
en cerveza y Coca Cola en Centroamérica.
Los ejecutivos de esa compañía se
harán cargo de la administración
de las plantas en El Salvador y Honduras,
mientras los hombres fuertes de Agrisal
serán la junta directiva del nuevo
"holding".
Los sudafricanos tienen, como prioridad en
sus negocios, globalizar sus inversiones. Son
expertos en tecnología cervecera y manejo
de grandes compañías. La nueva
propuesta de Agrisal y SAB es, ahora, invitar a
las restantes empresas cerveceras
centroamericanas para que se les unan.
Más
de 100 años de
historia
La South African
Breweries, SAB, es la quinta
compañía cervecera del mundo
fundada en 1895 en Johannesburgo, bajo la sombra
de emigrantes ingleses que también
explotaban minas de oro.