Los cerebros
anticontrabando
Todos ellos se reúnen en una mesa
rectangular. El grupo lo preside el ministro de
Hacienda, Juan José Daboub, quien
está empeñado en no pasar
desapercibido en esa cartera en la que se
instaló hace pocos meses. Por eso quiere,
en un plazo de un año o, quizás
muy poco tiempo más, arrancarle $100
millones de dólares a los contrabandistas
para depositarlos en las cuentas bancarias del
Estado.
- El Diario
de Hoy
A Daboub lo acompañan siempre, en esa
mesa, el director de Impuestos Internos,
Francisco Rovira; el subdirector de Aduanas,
Mario Aquino; el jefe de la Sección de
Finanzas de la Policía Nacional Civil
(PNC), Azucena, y el coronel del Ejército
salvadoreño, Mendoza, además de
otros importantes asesores.
Ese grupo se nutre de cualquier
información que permita identificar todos
los trucos que utilizan quienes tradicionalmente
se dedican al contrabando. A la mayoría
de ellos los tiene identificados. Saben
cómo trabajan, cómo corrompen,
como actúan. Conocen hasta el
tamaño de sus fortunas.
También poseen información
sobre algunos empresarios que, agarrados de los
grandes vientos del contrabando, compiten con
deslealtad contra todos aquellos comerciantes
que sí están dispuestos a pagar
los impuestos como lo fijan las leyes.
De pronto, Daboub se para frente a una
pizarra y, en menos de tres minutos,
diseña el mapa de las acciones que se
deben realizar y las metas que se pretenden
alcanzar. Siempre se ha dicho que su cerebro
tiene la capacidad de ordenar, en segundos,
cualquier nivel de información, como si
se tratara de una computadora activa.
Además, donde está Daboub, toda
acción humana se debe contabilizar. Y la
suma que aspira arrebatar a los contrabandistas
es, precisamente, $100 millones para dedicarlos
a hacer obras.