"Los terceristas
entregaron el FMLN al Partido
Comunista"
Facundo Guardado, líder del
movimiento renovador del FMLN, seguirá
luchando por recobrar la confianza que las bases
tenían en el FMLN. Lo hará
consciente de que el grupo ortodoxo
obstaculizará su trabajo.
- Ana
Giralt/El Diario de Hoy
El
líder del movimiento renovador del FMLN,
Facundo Guardado, vaticina la creación de
nuevas alternativas políticas, de
ideología de izquierda, producto del
descontento que ha causado la "toma de los
ortodoxos" en la dirigencia del partido.
Por ahora, sin embargo, los revisionistas se
mantendrán luchando dentro del partido
para recobrar la confianza de las bases.
Guardado responsabiliza al grupo tercerista,
liderado por Gerson Martínez, del
descalabro electoral que ocurrió el 25 de
noviembre. Lo hace convencido de que esta
tendencia se prestó para "tratar de
acabar a los renovadores" por mandato del ala
ortodoxa. Reconoce que no todos apoyaron a
Martínez, por lo que no descarta
"coaliciones internas" para luchar contra las
medidas arbitrarias y comunistas que
tomará la nueva dirigencia.
El Diario de Hoy ¿Qué va a
pasar con los renovadores? ¿A qué le
van a apostar?
Facundo Guardado (F.C.) Mientras se pueda,
seguiremos trabajando por convertir al FMLN en
una fuerza en que la sociedad, en su conjunto,
pueda confiar. El problema central del FMLN se
llama, ahora, déficit de confianza.
Trabajaremos, también, por que en el
Frente pueda existir una institucionalidad, un
conjunto de reglas en las que la militancia
pueda confiar.
¿Por qué déficit de
confianza?
F.G. Eso está expresado en las
últimas encuestas, particularmente en la
de la UCA. El comportamiento de algunos
dirigentes del partido con su posición
sobre lo que pasó en los atentados de las
Torres Gemelas, la política de
expulsiones, la utilización de un
tribunal de honor fantasma como instrumento de
represión y, ahora, el proceso
eleccionario viciado desde el inicio. Todo eso
ha generado un conjunto de desconfianza, tanto
de la sociedad como de la militancia del Frente.
Restablecer bases de confianza en las cuales la
sociedad y la militancia podrán creer,
será nuestro intento, nuestro
esfuerzo...
¿No es difícil lograrlo, si
ustedes son casi una minoría en el
partido?
F.G. Posiblemente sea difícil y,
posiblemente, sea imposible, pero hacia
ahí irá dirigido nuestro esfuerzo.
¿Cuál es la estrategia?
¿Trabajarán junto a la nueva
dirigencia del FMLN?
F.G. Trabajaremos en todas las instancias en
las que tenemos participación,
proponiendo que haya entendimiento en el Frente.
Presentaremos, también, las candidaturas
para los cargos de elección popular, de
alcaldes y diputados, en el momento en que se
realicen las elecciones internas.
¿No temen un "boicot". Los ortodoxos
van a dominar las estructuras de
elección?
F.G. El FMLN está dominado,
absolutamente, por el partido comunista, en el
sentido cuantitativo y cualitativo. Los
resultados que tenemos en el Consejo Nacional
obedecen a la regla que establecieron con los
terceristas: "el que tiene una mayoría
relativa se queda con toda la dirección
del partido". El grupo tercerista creyó
que sería de los beneficiarios, estaban
seguros de que iban a ganar, pero el que
tenía los instrumentos y la
decisión de ganar a toda costa era el
grupo ortodoxo. ¿Qué hicieron los
terceristas en esta jornada? Dividir el voto
renovador. Se lo dije a Gerson Martínez
hace dos años y se lo repetí hace
dos meses: "Gerson, tú no le vas a quitar
un solo voto a los ortodoxos, pero, en cambio,
vas a tener la capacidad de partir a los
renovadores".
¿Fue una estrategia?
F.G. La opinión generalizada es:
"¿Cómo es posible que los
terceristas, sabiendo que podía resultar
este escenario, compitieron con ese
reglamento?". Los renovadores les advertimos que
esa regla a lo que iba a llegar era a que una
minoría se impusiera sobre la
mayoría.
¿Todo fue premeditado?
F.G. Hubo un acuerdo entre ortodoxos y
terceristas: "Acabémonos a los
renovadores en el FMLN". Y tú lo puedes
ver en el comportamiento de Gerson. Una semana
antes de que anunciaran mi expulsión, los
terceristas llegaron a convencerme de que
jamás me iban a expulsar, a la semana
siguiente, cuando el tribunal fantasma anuncia
mi expulsión, los terceristas
desaparecieron del mapa. Cuatro días
después, Fabio Castillo los hizo firmar
un documento en el cual, por unanimidad,
respaldaban mi expulsión.
¿A qué obedeció esa
actitud?
F.G. El cálculo de los terceristas era
que, acabándose a los renovadores, iban a
ganar. Ese era el cálculo y por eso es
que Schafik y Leonel se están riendo de
ellos. El tercerismo sorprendió a una
parte de la militancia que actuó de buena
fe. Esta claro que ellos fueron el instrumento
para terminar de dividir al FMLN. Los
terceristas le entregaron el FMLN al Partido
Comunista, gracias a la ambición de
querer tener mayoría a cualquier
costo.
Coaliciones internas
¿Habría acuerdos con los
terceristas?
F.G. Estamos en la búsqueda de
entendimientos porque es la manera de construir
una mayoría progresista. Hoy, en el
liderazgo del FMLN, hay una mayoría
retrógrada. La mayor parte de la
militancia tercerista está indignada con
lo que ha pasado, pero sus líderes les
han dicho que no pongan denuncias, que no
protesten, porque le van hacer más
daño al partido, con lo cual lo que
están haciendo es institucionalizar los
mecanismos de fraude y la impunidad. ¿Es
posible entendimiento con militancia tercerista?
Sí, por supuesto.
¿Con los militantes
descontentos?
F.G. Buscaremos que se diga la verdad. Los
renovadores no van a entrar en la lógica
de los terceristas. El Partido Comunista le ha
puesto dos alternativas a los terceristas: "o se
someten por las buenas, o se someten por las
malas", los terceristas prefieren una tercera:
un poquito de cada una. Nuestra gente no
entrará en la lógica del
entendimiento sobre la base del sometimiento.
¿Estará Gerson arrepentido del
"acuerdo" con los ortodoxos?
F.G. No sé, no he hablado del tema con
él. Lo que sé es que muchas
personas que trabajaron con él le han
reclamado su comportamiento. Algunos han salido
a denunciar el fraude públicamente. Todos
los líderes terceristas, sin
excepción, han reconocido que hubo
fraude, que hubo relleno de urnas, pero
prefieren callar.