La
Nota del
Día
Quieren cobrar por luz y
aire
"
Los concejales de la alcaldía
capitalina discutieron ayer la posibilidad de
regular la instalación de cualquier tipo
de anuncios publicitarios ubicados en espacios
públicos o privados, visibles desde la
vía pública.
"
De ser aprobada esta ordenanza, la
alcaldía cobrará un impuesto anual
por cualquier anuncio publicitario que sobrepase
dos metros cuadrados de medida, en paredes
públicas o privadas con vista hacia la
vía pública
"
EL DIARIO DE HOY, -- de diciembre de 2001
La municipalidad de San Salvador ha dispuesto
cobrar impuestos por las vallas, anuncios,
rótulos y gráficas en paredes y
espacios privados, porque le da su real gana.
Sin prestar servicio alguno a los dueños
de esos espacios, quiere ahora sacar tajada, en
parte para cubrir los crecientes déficit
causados por mala administración.
¿Qué justifica el cobro? Hasta
donde sabemos, la alcaldía no es
dueña del aire, ni de la luz solar, ni
gasta dinero adicional en iluminar calles para
que la gente vea los rótulos. Tampoco el
impuesto es una tasa a los transeúntes
por "ver" lo que va encontrando en su camino.
Cobra por lo que la gente hace.
El siguiente paso será cobrar impuesto
a los rótulos en vehículos,
incluidas las identificaciones que llevan.
Eventualmente puede cobrar impuesto por el
rótulo, por las ventanas que tenga una
vivienda o edificio, por las alturas de muros y
hasta por la clase de material con el que
estén hechos.
Por el contrario, la municipalidad tolera que
bandas de sujetos manchen cuanta pared
está a su alcance, o se dedique a
pintarrajear lo que le sale al paso en desfiles
y manifestaciones. Cuando se preguntó a
los munícipes de por qué se
dejaban unas imágenes draculescas en los
postes de alumbrado, la respuesta que recibimos
es que no había problema con ello. Y no
hay problema, tampoco, con los llamados a la
revolución mundial, a rechazar la
privatización, o a continuar "la lucha".
La cuestión, empero, va más
allá de la ocurrencia en sí. Lo
que debemos todos rechazar es que la
municipalidad, cualquier municipalidad, invente
tributos, formule su propia política
fiscal y monte "modelos económicos". Que
cobre por servicios prestados y nada más.
La alcaldía no puede usurpar funciones y
competencias que son del Poder Legislativo y del
Judicial. Y en el caso de ese impuesto a los
rótulos que afecta patrimonios privados,
sólo la Asamblea tiene las atribuciones
para decretarlo.
¿Cómo está
el negocio de los rótulos?
Desde hace ya rato, la alcaldía se ha
metido en el negocio de los rótulos en la
vía pública, echando mano de los
más turbios expedientes. Nadie sabe si se
llevaron a cabo licitaciones para autorizar unos
rótulos luminosos que están sobre
las aceras de medio San Salvador. La
alcaldía prácticamente no cobra
por el espacio y suministra corriente para esos
rótulos. Además, esa corriente la
pagan los contribuyentes por "alumbrado
público".
En esto hay una contradicción. Por una
parte, la alcaldía da en concesión
por sí y ante sí, espacios en las
aceras y calles de la ciudad, espacios que no
son para quioscos o ventas, o para colocar
publicidad, sino para caminar. Por el otro,
quiere cobrar lo que la gente pinte o instale en
lo que le pertenece. Estrictamente, la
dueña de las aceras no es la
municipalidad, sino la ciudad, tomándola
como el conjunto de ciudadanos e instituciones
allí vecindadas.