MAG
descarta importación para consumo
humano
Garantizan oferta de
granos
Hasta que salga la nueva producción
de granos básicos, el consumo nacional
está cubierto. Se cubrió la
pérdida que dejó la
sequía
Lourdes
Méndez
El Diario de Hoy
Con
la recuperación de las pérdidas en
cereales (maíz, frijol, arroz y
maicillo), la amenaza del desabastecimiento en
el mercado nacional ha dejado de ser un
problema. Recogida la cosecha de las siembras de
agosto, El Salvador descarta el mecanismo de la
importación de granos básicos.
La sequía, que durante mayo a julio
pasado afectó drásticamente los
cultivos que los productores de la zona oriental
habían sembrado al inicio de la
estación lluviosa, provocó una
pérdida de 2.4 millones de quintales
sólo de maíz. Otro porcentaje de
frijol y sandía se perdió.
Sin embargo, las siembras y resiembras de
agosto, también conocidas como
"tunalmil", generó una producción
de 3 millones de quintales de maíz.
La pérdida se
remontó.
"Se superaron las pérdidas y son las
sorpresas positivas que se registran
después de recogidas las cosechas", dijo
el ministro de Agricultura y Ganadería,
Salvador Urrutia Loucel.
"El oriente del país no sólo
reivindicó la posición de las
pérdidas, sino que se definió con
todo en la nueva producción. Gracias a
Dios que la naturaleza les
acompañó, porque las lluvias han
sido bastante buenas", destacó.
Aunque buena parte de la nueva cosecha ha
salido de la zona oriental, los 3 millones de
quintales se recolectaron a nivel nacional.
Hasta el momento, no se puede precisar el
volumen de la producción que deriva de
las resiembras, porque, históricamente,
la zona oriental suele sembrar más en
agosto, detalló el Ministro de
Agricultura y Ganadería.
Las pérdidas por la sequía en
la zona oriental oscilaron entre 1.4 a 1.5
millones de quintales de maíz.
El consumo
Las estadísticas del MAG indican que
el consumo nacional frente a la oferta local de
cereales no hace prever algún tipo de
desabastecimiento.
"Como país, tenemos la capacidad
alimentaria y no necesitamos efectuar
importaciones", apuntó el funcionario,
luego de indicar que la producción total
de maíz, (que por la cultura es el
principal componente de la dieta alimenticia de
los salvadoreños) ronda los 12 millones
de quintales, incluyendo la nueva cosecha.
No obstante, el funcionario aclaró que
la industria de concentrados para animales y las
empresas que procesan harina que empacada se
destina al consumo humano suelen recurrir a las
importaciones.
"Siempre los países (centroamericanos)
importamos de alguna forma para el consumo
animal y se diferencia la semilla por colores,
pero las importaciones tienen una área
focalizada", dijo.
Sin embargo, aclaró que, cuando la
producción nacional es alta, la
importación que efectúa la
industria se sustituyen por compras en el
mercado local. Ese movimiento de mercado, que
suele traer maíz amarillo y que no se
produce en el país, es diferente a
importar para el consumo humano masivo.
De esa forma, el MAG asegura que la
provisión de cereales alcanzará a
cubrir la demanda nacional hasta que vuelva a
salir la nueva cosecha. Es decir, la semilla que
se sembrará a partir de la primera
quincena de mayo del próximo
año.
Pero aun cuando no habrá
superávit en la producción,
respecto a la demanda nacional, la oferta es la
necesaria para cubrirla.
Aunque no es matemática exacta, la
plaza salvadoreña también tiene el
abastecimiento de la región. "La mano
oculta del mercado (por el libre mercado)
siempre abastece. No estamos confinados en un
punto del mundo, sino en la región",
destacó Urrutia.
MAG
evaluó planes de emergencia en
oriente
Con los planes
Granero, Sembrador y Empleo, el gobierno
auxilió a los afectados por la
sequía