Santa Rita:
Paraíso para los depredadores
Para quienes gustan de destruir las pocas
reservas naturales de El Salvador, en Santa Rita
se encuentran cerca de 300 manzanas de bosque
con abundante fauna que nadie protege
Ahuachapán
El Diario de Hoy
Cuando
se asignaron las 333 manzanas de bosque tropical
húmedo de Santa Rita al entonces Centro
Nacional de Recursos Naturales, nadie
pensó en darle también los
instrumentos para protegerlas de la
depredación. Dos décadas
después, la situación sigue igual
o peor.
El área natural Santa Rita, en San
Francisco Menéndez, era parte de un
terreno que fue expropiado por la reforma
agraria. Cerca está, además, el
humedal de la laguna Gamboa, con 22 manzanas de
superficie.
Al expropiar el terreno, fue creada una
cooperativa que recibió 1.742 manzanas de
terreno. Esto causó una fuerte
presión sobre la reserva natural.
La crisis
Muchas de las cerca de mil cien familias que
viven en ocho comunidades alrededor de ambas
reservas están preocupadas por el nivel
de daños. La tala de árboles y
caza ilegal reducen a pasos agigantados la flora
local, que incluye guayabo, cojón,
tempate, huiscoyol, bejuco, guarumo, tihuilote,
cedro, caoba y muchas oras especies.
Se ha reducido la presencia de armadillos,
nutrias, cocodrilos, tacuacines, iguanas,
mapaches, ardillas cola gris y numerosas aves
silvestres.
Representantes de los pobladores han
solicitado asistencia al proyecto
AGUA-Salvanatura, para impulsar un programa de
protección.
Los detalles serán presentados hoy a
las autoridades en la calle central del
área natural Santa Rita.
Héctor Aguirre, del proyecto
AGUA-Salvanatura, explicó que, como parte
de la propuesta de las comunidades, se encuentra
el solicitar mayor presencia policial en la
zona, la distribución de hojas volantes
en las casas de la zona de amortiguamiento para
sensibilizar a los vecinos sobre las acciones
penales a las que se exponen en caso de
favorecer la depredación. También
orientará a los vecinos sobre los pasos
que pueden seguir para denunciar a las personas
que se dedican a tales prácticas
ilegales. Instalarán letreros para
indicar que la zona es una reserva.
Luego, sólo esperan el apoyo de
organismos ambientales, autoridades
gubernamentales y los vecinos, para evitar
nuevos daños a las reservas.