Viernes 9 de noviembre 2001


 Orientaciones familiares
El corazón del cónyuge infiel
Por Pastor Mario Vega

E-mail: orientaciones.familiares@navegante.com.sv

Los cónyuges infieles presentan diversas formas de reaccionar ante su adulterio, dependiendo de si se sienten culpables por la aventura o justificados de tenerla. Si se sienten culpables, pueden mostrar una predisposición a abandonar la aventura y restaurar su relación matrimonial. Si se sienten justificados, muestran mucha molestia cuando son descubiertos y reaccionan muy hostilmente.

El corazón del cónyuge infiel puede mostrar sentimientos variados, intensos y contradictorios que muestran la tormenta emocional que le azota. Algunos se sienten cansados de estar viviendo una doble vida y hasta anhelan ser descubiertos. Se sienten desalentados de mentir respecto a su adulterio y se preguntan hasta cuándo seguirán así.

También pueden mostrar impaciencia por dejar las cosas en el pasado. Se apresuran a afirmar que ya abandonaron la aventura, ya pidieron perdón y que el asunto debe quedar olvidado cuando en realidad no han sido tocadas las razones fundamentales que les movieron a la infidelidad.

Otros pueden mostrar ira. Piensan que son personas adultas y que pueden tomar sus propias decisiones tratando de convencerse de que se sienten bien. No advierten que con su actitud poco madura niegan la adultez de la cual presumen.

También existen las personas que tratan de encubrir su responsabilidad señalando a otros como culpables. Argumentan que se encuentran solos, que no tienen amigos, que nadie les ha buscado para ayudarles. Lo que en verdad quieren decir es que no han encontrado a alguien que los apoye en su adulterio.

Otros pueden mostrarse perplejos y confundidos. Se sienten divididos. No saben qué rumbo tomar. Dudan entre continuar con su matrimonio o intentar formalizar la nueva relación. Esta perplejidad puede ir acompañada de pesimismo en el sentido de pensar que su matrimonio nunca saldrá adelante, menos ahora que su aventura ha sido descubierta.

No faltan también aquellos que toman la actitud de mártires. Se confiesan ser tontos por haber arriesgado lo que tanto aman. Saben que están haciendo daño a sus hijos pero a la vez sienten aflicción al pensar que perderán a un amante.

Quien ha sido infiel se encuentra atascado en un patano de sentimientos encontrados. Hay muchas decisiones que deben ser tomadas para progresar en un proceso de restauración. Tales personas necesitan a un pastor con adiestramiento y experiencia que les ayude a clarificar sus pensamientos e ideas, pero, sobre todo, a reorientar sus vidas espiritualmente que es la base fundamental de un hogar estable.


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