Orientaciones
familiares
El corazón del
cónyuge infiel
Por
Pastor Mario Vega
E-mail:
orientaciones.familiares@navegante.com.sv
Los
cónyuges infieles presentan diversas
formas de reaccionar ante su adulterio,
dependiendo de si se sienten culpables por la
aventura o justificados de tenerla. Si se
sienten culpables, pueden mostrar una
predisposición a abandonar la aventura y
restaurar su relación matrimonial. Si se
sienten justificados, muestran mucha molestia
cuando son descubiertos y reaccionan muy
hostilmente.
El corazón del cónyuge infiel
puede mostrar sentimientos variados, intensos y
contradictorios que muestran la tormenta
emocional que le azota. Algunos se sienten
cansados de estar viviendo una doble vida y
hasta anhelan ser descubiertos. Se sienten
desalentados de mentir respecto a su adulterio y
se preguntan hasta cuándo seguirán
así.
También pueden mostrar impaciencia por
dejar las cosas en el pasado. Se apresuran a
afirmar que ya abandonaron la aventura, ya
pidieron perdón y que el asunto debe
quedar olvidado cuando en realidad no han sido
tocadas las razones fundamentales que les
movieron a la infidelidad.
Otros pueden mostrar ira. Piensan que son
personas adultas y que pueden tomar sus propias
decisiones tratando de convencerse de que se
sienten bien. No advierten que con su actitud
poco madura niegan la adultez de la cual
presumen.
También existen las personas que
tratan de encubrir su responsabilidad
señalando a otros como culpables.
Argumentan que se encuentran solos, que no
tienen amigos, que nadie les ha buscado para
ayudarles. Lo que en verdad quieren decir es que
no han encontrado a alguien que los apoye en su
adulterio.
Otros pueden mostrarse perplejos y
confundidos. Se sienten divididos. No saben
qué rumbo tomar. Dudan entre continuar
con su matrimonio o intentar formalizar la nueva
relación. Esta perplejidad puede ir
acompañada de pesimismo en el sentido de
pensar que su matrimonio nunca saldrá
adelante, menos ahora que su aventura ha sido
descubierta.
No faltan también aquellos que toman
la actitud de mártires. Se confiesan ser
tontos por haber arriesgado lo que tanto aman.
Saben que están haciendo daño a
sus hijos pero a la vez sienten aflicción
al pensar que perderán a un amante.
Quien ha sido infiel se encuentra atascado en
un patano de sentimientos encontrados. Hay
muchas decisiones que deben ser tomadas para
progresar en un proceso de restauración.
Tales personas necesitan a un pastor con
adiestramiento y experiencia que les ayude a
clarificar sus pensamientos e ideas, pero, sobre
todo, a reorientar sus vidas espiritualmente que
es la base fundamental de un hogar estable.