Jueves 8 de noviembre 2001



Esclavo de un respirador

Una enfermedad que le imposibilita respirar ha hecho que un pequeño de cinco años dependa de un respirador para sobrevivir.

Margarita Sánchez
El Diario de Hoy

A pesar de su corta edad, Omar Leonel Granadino, de cinco años, ha tenido que olvidarse de los juegos y pasatiempos con sus amigos. La atrofia espinal que padece lo ha obligado a permanecer en una cuna y a depender de un aparato que le ayuda a respirar.

El neumólogo, Adán Figueroa, explicó que la atrofia espinal es una enfermedad hereditaria y de carácter neurológico. Ésta produce debilidad en los músculos.

"La debilidad hizo que el niño ya no pudiera respirar solo y por ello ha permanecido más de año y medio en el hospital", dijo el especialista.

Para que pueda usar el respirador, los médicos han tenido que hacerle una traqueotomía, la cual consistente en colocar un tubo en la parte anterior del cuello. Éste se introduce hasta llegar a la traquea. También se extraen las secreciones acumuladas para evitar complicaciones.

"Durante el tiempo que ha estado aquí, ha padecido tres neumonías, producto de la acumulación de secreciones y otros factores", explicó el doctor.

En la actualidad, se encuentra aislado en una cuna de la Sala de Pediatría II del hospital, para evitar que por su delicado estado de salud enfrente otro tipo de riesgos.

Durante su estadía en el hospital, "Omarcito", como lo conocen cariñosamente, se ha convertido en el consentido de las enfermeras y médicos, quienes comparten con él sus juegos y le ayudan a colorear sus dibujos.

Por esta razón, un grupo de personas ha iniciado una campaña para ayudar a Omar y comprar un respirador para que el pequeño pueda regresar a su ambiente familiar.

"El respirador pertenecerá siempre al hospital, pero le permitirá a Omar regresar a casa", dijo el médico.

El doctor Figueroa aclara que el hospital le puede seguir brindando el tratamiento, pero estar en su casa mejoraría su calidad de vida y su recuperación emocional.

El objetivo de la campaña es ambicioso, ya que se piensan reunir 114 mil colones, con los cuales se comprarían el respirador y algunos accesorios.

Hasta la fecha, los médicos han logrado que el niño se mantenga un poco más de dos horas fuera del respirador, pero después de la última neumonía, el niño no ha podido dejar el equipo que le ha dado la vida en los últimos meses.

Herencia fatal

La atrofia espinal es una enfermedad hereditaria, la cual ya cobró una víctima en la familia de Omar.

Su hermano mayor, Kevin, murió hace un año, a causa del mismo padecimiento que tiene a Omar, quien se encuentra en cama desde hace 20 meses.

Por ello se dice que la atrofia espinal muscular es una enfermedad "autosomal regresiva"; es decir, que ambos padres son portadores del gen responsable para la enfermedad.

Consciente de este mal familiar, Edith Virginia Granadino, tía de Omarcito, ha convertido el Hospital Bloom en su hogar.

Ella es la única familiar del niño, ya que sus padres se encuentran es Estados Unidos, indocumentados, y por ello no pueden venir a El Salvador.

"Ellos mandan para los pañales y los gastos médicos de Omarcito", explicó la tía, quien la mayor parte del tiempo permanece a la par de su cuna, contestando sus preguntas u observando sus juegos.

El cansancio y la tristeza le han quitado el brillo de la mirada, pero espera que eventualmente se pueda recaudar el dinero que permita llevar el respirador de Omarcito a casa.

Los médicos y familiares de Omar confían en el corazón altruista de los salvadoreños, quienes con poco a poco pueden hacer realidad una obra de amor.


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