Esclavo de un
respirador
Una enfermedad que le imposibilita
respirar ha hecho que un pequeño de cinco
años dependa de un respirador para
sobrevivir.
Margarita
Sánchez
El Diario de Hoy
A
pesar de su corta edad, Omar Leonel Granadino,
de cinco años, ha tenido que olvidarse de
los juegos y pasatiempos con sus amigos. La
atrofia espinal que padece lo ha obligado a
permanecer en una cuna y a depender de un
aparato que le ayuda a respirar.
El neumólogo, Adán Figueroa,
explicó que la atrofia espinal es una
enfermedad hereditaria y de carácter
neurológico. Ésta produce
debilidad en los músculos.
"La debilidad hizo que el niño ya no
pudiera respirar solo y por ello ha permanecido
más de año y medio en el
hospital", dijo el especialista.
Para que pueda usar el respirador, los
médicos han tenido que hacerle una
traqueotomía, la cual consistente en
colocar un tubo en la parte anterior del cuello.
Éste se introduce hasta llegar a la
traquea. También se extraen las
secreciones acumuladas para evitar
complicaciones.
"Durante el tiempo que ha estado aquí,
ha padecido tres neumonías, producto de
la acumulación de secreciones y otros
factores", explicó el doctor.
En la actualidad, se encuentra aislado en una
cuna de la Sala de Pediatría II del
hospital, para evitar que por su delicado estado
de salud enfrente otro tipo de riesgos.
Durante su estadía en el hospital,
"Omarcito", como lo conocen
cariñosamente, se ha convertido en el
consentido de las enfermeras y médicos,
quienes comparten con él sus juegos y le
ayudan a colorear sus dibujos.
Por esta razón, un grupo de personas
ha iniciado una campaña para ayudar a
Omar y comprar un respirador para que el
pequeño pueda regresar a su ambiente
familiar.
"El respirador pertenecerá siempre al
hospital, pero le permitirá a Omar
regresar a casa", dijo el médico.
El doctor Figueroa aclara que el hospital le
puede seguir brindando el tratamiento, pero
estar en su casa mejoraría su calidad de
vida y su recuperación emocional.
El objetivo de la campaña es
ambicioso, ya que se piensan reunir 114 mil
colones, con los cuales se comprarían el
respirador y algunos accesorios.
Hasta la fecha, los médicos han
logrado que el niño se mantenga un poco
más de dos horas fuera del respirador,
pero después de la última
neumonía, el niño no ha podido
dejar el equipo que le ha dado la vida en los
últimos meses.
Herencia
fatal
La atrofia espinal es una enfermedad
hereditaria, la cual ya cobró una
víctima en la familia de Omar.
Su hermano mayor, Kevin, murió hace
un año, a causa del mismo padecimiento
que tiene a Omar, quien se encuentra en cama
desde hace 20 meses.
Por ello se dice que la atrofia espinal
muscular es una enfermedad "autosomal
regresiva"; es decir, que ambos padres son
portadores del gen responsable para la
enfermedad.
Consciente de este mal familiar, Edith
Virginia Granadino, tía de Omarcito, ha
convertido el Hospital Bloom en su hogar.
Ella es la única familiar del
niño, ya que sus padres se encuentran es
Estados Unidos, indocumentados, y por ello no
pueden venir a El Salvador.
"Ellos mandan para los pañales y los
gastos médicos de Omarcito",
explicó la tía, quien la mayor
parte del tiempo permanece a la par de su cuna,
contestando sus preguntas u observando sus
juegos.
El cansancio y la tristeza le han quitado el
brillo de la mirada, pero espera que
eventualmente se pueda recaudar el dinero que
permita llevar el respirador de Omarcito a
casa.
Los médicos y familiares de Omar
confían en el corazón altruista de
los salvadoreños, quienes con poco a poco
pueden hacer realidad una obra de amor.