Jueves 8 de noviembre 2001


En sintonía con Dios
Vida moderna del matrimonio
Por el padre Eugenio Hoyos

E-mail: fatherhoyos@utinet.net

Gracias a Dios, el matrimonio se estableció como una institución sagrada que Jesucristo elevó como sacramento santo e indisoluble; es el compromiso del hombre y la mujer para vivir eternamente hasta que la muerte los separe.

Pero al hablar de matrimonio como compromiso serio no podemos dejar atrás la palabra "pareja". Son tantas las demandas encontradas, nos dice el escritor Luis Carlos Restrepo en su libro " El Derecho a la Ternura", que parece sser que construir este tipo de relación es por momentos una tarea imposible.

La primera de estas exigencias en apariencia insoluble consiste en la obligación que tiene la pareja de resolver en su vida privada, en el escaso espacio de la alcoba, algo que no ha podido solucionar la humanidad en su conjunto: la batalla de los sexos. Sólo a partir de los años Cincuenta del siglo pasado podemos hablar con propiedad de pareja.

Antes el matrimonio era, incluso legalmente, una relación desigual. Sin derechos ciudadanos, la mujer no podía aspirar a una relación de igualdad amorosa con el esposo. Su condición era más bien de hija mayor de la familia, bajo la soberana autoridad del pater familias. Desde entonces hasta hoy las cosas han cambiado. Vino la moda "unisex", las mujeres se tomaron los tractores, la universidad y las fábricas. creciendo de manera sensible su presencia en la vida pública. Hoy asistimos a una feminización del espacio social y de la escena política. Sin embargo, estamos lejos de saber cómo vivir en la intimidad con una pareja del otro sexo.

Es triste que en este nuevo milenio los viejos modelos de la sociedad machista y del dominio femenino sobre la casa y los hijos, siguen aún vigentes. Da lástima cuando vemos las noticias de los últimos acontecimientos de la guerra contra el terrorismo y nos damos cuenta de que, por ejemplo, en Afganistán existe terrorismo desfondado contra la institución del matrimonio y contra la mujer. A la mujer, el hombre afgano la ha enjaulado y le ha mutilado los derechos, Mientras que en otros países la mujer goza de todas las libertades y derechos que la sociedad le ha concedido y que bien se merece.

Durante los siglos los amantes se diferenciaron de los cónyuges porque los primeros se entregaban a su pasión con una intensidad que podía conducirles a la muerte, mientras al interior del matrimonio el alboroto erótico era un buen escaso, no siendo del todo necesaria su presencia.

Hoy hay que construir una relación íntima gratificante. Hace falta una educación directa de vida conyugal, de enamoramiento continuo, de toma de decisiones del hogar en armonía.

Es cierto que matrimonios perfectos no los vamos a encontrar pero si vamos a empezar a ver parejas que aprenden a ser felices, más amorosos que oran y trabajan juntos.

 ¡Animo! ¡Piensa positivo y busca a Dios!


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com