Miércoles 7 de noviembre 2001



Disparos al aire
Alto a la inconciencia

En menos de tres años, se han registrado 83 casos de niños lesionados por armas de fuego. Elnúmero va en aumento

Verónica Ferrufino
El Diario de Hoy

En septiembre y octubre, ocurrieron dos hechos trágicos para la niñez salvadoreña ocasionados por armas de fuego: una niña perdió la motricidad en sus piernas, en Sonsonate, y un menor de 10 años murió, en Santa Ana.

Antes de ellos, cientos de niños han resultado muertos o lesionados de por vida, ya sea por balas perdidas o por accidentes al encontrar un arma dentro de su mismo hogar.

Debido a que el número de casos va en aumento, la Asociación Médica Salvadoreña para la Responsabilidad Social (MESARES) realiza una investigación a nivel nacional para conocer la morbilidad por lesiones provocadas por arma de fuego.

Para ello, analizaron los expedientes clínicos catalogados como lesiones por armas de fuego en el Hospital de Niños Benjamín Bloom, desde 1999 hasta mayo de 2001.

El doctor Ignacio Paniagua, médico investigador, explica que resultados preliminares del estudio "La Epidemiología de las Lesiones por Armas de Fuego en Niños y Niñas de El Salvador", indican que el promedio de 33 casos anuales de menores lesionados por arma de fuego en el Bloom, si se comparan con otros países, es un número bastante alto.

"El Hospital Pediátrico de Montezuma, de México, reportó- en 15 años de estudio- 69 casos de niños lesionados; y, en El Salvador, sólo en 2 años y medio (1999, 2000 y parte del 2001) se reportan 83. El número es alarmante", afirma Paniagua.

En comparación con 1999 (33 casos), el año pasado reportó un visible aumento de niños lesionados por armas de fuego (37). Hasta el 31 de octubre de 2001, van 29 casos más y faltan las fechas cruciales en que podrían incrementarse.

A un niño que muere o resulta lesionado por una bala perdida, difícilmente se le hace justicia. Según el estudio, en la mayoría de los casos estudiados se desconoce quién ha disparado el arma.

Así, de 7 mil homicidios anuales (de personas de todas las edades) sólo se logra un número de 500 capturas por la policía y, de estos, no necesariamente hay una condena.

Con una bala, la policía podría establecer el calibre, la trayectoria y, posiblemente, el tipo de arma. Si el arma está matriculada, también podrían encontrar el responsable de disparar.

Sin embargo, muy pocas veces una investigación policial inicia a partir de una bala ya que con frecuencia el proyectil pertenece a un arma no registrada o de fabricación casera.

MESARES calcula que el número de armas en El Salvador sobrepasa 400 mil. De éstas, sólo una tercera parte se encuentra debidamente registradas (143 mil 161 armas).

Nadie está exento

Debido a que las fechas cuando ocurren más tragedias por armas de fuego son Navidad, Fin de Año y Semana Santa, MESARES propone que haya "Días libres de portación de armas de fuego".

Otros datos revelan que los niños más expuestos a estos incidentes pertenecen a familias de clase medianamente acomodada del área urbana: posiblemente es donde hay más acceso a armas.

En San Salvador, La Libertad y Santa Ana es donde se reporta mayor número de armas y por consiguiente de homicidios.

Secuelas

Muchos de los niños lesionados quedan con:

-Daño neurológico
-Paraplejia
-Convulsiones
-Trastornos del habla
-Hemiplejia
-Parálisis facial
-Amputación de algún miembro
-Cicatrices deformantes
-Trastornos sicológicos

¿Por qué no prevenir?

El número de casos de muerte o lesiones por armas de fuego podrían evitarse, si se aplicara la ley.

"En la calle, puede portar armas de fuego siempre y cuando no la exhiba de forma amenazante, no dispare ni al aire ni a otras personas y, además, cuando tenga una licencia para portarla", explica el abogado Henry Campos.

Esto, según los artículos 378, 147A, 154 y 346B del Código Penal.

El 1 de julio de 1999, la Asamblea Legislativa redactó el decreto No 655 de la Ley de Control y Regulación de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y Artículos Similares, la cual en el artículo 62 se lee:

"Se prohibe la portación de armas de fuego en instituciones públicas y privadas, en centros sociales y culturales, restaurantes, hoteles, pensiones, expendios de bebidas alcohólicas, cervecerías, billares o cualquier otro sitio de similares características; así como durante la realización de espectáculos públicos, desfiles o reuniones cívicas, religiosas, sociales o deportivas".


Una bala con nombre y apellido

Disparar al aire para celebrar un acontecimiento significa llevar luto a una familia salvadoreña. El blanco resulta ser, la mayoría de veces, un menor de edad cuyos sueños quedan truncados


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