Disparos
al aire
Alto a la
inconciencia
En menos de tres años, se han
registrado 83 casos de niños lesionados
por armas de fuego. Elnúmero va en
aumento
- Verónica
Ferrufino
- El Diario
de Hoy
En
septiembre y octubre, ocurrieron dos hechos
trágicos para la niñez
salvadoreña ocasionados por armas de
fuego: una niña perdió la
motricidad en sus piernas, en Sonsonate, y un
menor de 10 años murió, en Santa
Ana.
Antes de ellos, cientos de niños han
resultado muertos o lesionados de por vida, ya
sea por balas perdidas o por accidentes al
encontrar un arma dentro de su mismo hogar.
Debido a que el número de casos va en
aumento, la Asociación Médica
Salvadoreña para la Responsabilidad
Social (MESARES) realiza una
investigación a nivel nacional para
conocer la morbilidad por lesiones provocadas
por arma de fuego.
Para ello, analizaron los expedientes
clínicos catalogados como lesiones por
armas de fuego en el Hospital de Niños
Benjamín Bloom, desde 1999 hasta mayo de
2001.
El doctor Ignacio Paniagua, médico
investigador, explica que resultados
preliminares del estudio "La
Epidemiología de las Lesiones por Armas
de Fuego en Niños y Niñas de El
Salvador", indican que el promedio de 33 casos
anuales de menores lesionados por arma de fuego
en el Bloom, si se comparan con otros
países, es un número bastante
alto.
"El Hospital Pediátrico de Montezuma,
de México, reportó- en 15
años de estudio- 69 casos de niños
lesionados; y, en El Salvador, sólo en 2
años y medio (1999, 2000 y parte del
2001) se reportan 83. El número es
alarmante", afirma Paniagua.
En comparación con 1999 (33 casos), el
año pasado reportó un visible
aumento de niños lesionados por armas de
fuego (37). Hasta el 31 de octubre de 2001, van
29 casos más y faltan las fechas
cruciales en que podrían
incrementarse.
A un niño que muere o resulta
lesionado por una bala perdida,
difícilmente se le hace justicia.
Según el estudio, en la mayoría de
los casos estudiados se desconoce quién
ha disparado el arma.
Así, de 7 mil homicidios anuales (de
personas de todas las edades) sólo se
logra un número de 500 capturas por la
policía y, de estos, no necesariamente
hay una condena.
Con una bala, la policía podría
establecer el calibre, la trayectoria y,
posiblemente, el tipo de arma. Si el arma
está matriculada, también
podrían encontrar el responsable de
disparar.
Sin embargo, muy pocas veces una
investigación policial inicia a partir de
una bala ya que con frecuencia el proyectil
pertenece a un arma no registrada o de
fabricación casera.
MESARES calcula que el número de armas
en El Salvador sobrepasa 400 mil. De
éstas, sólo una tercera parte se
encuentra debidamente registradas (143 mil 161
armas).
Nadie
está exento
Debido a que las fechas cuando ocurren
más tragedias por armas de fuego son
Navidad, Fin de Año y Semana Santa,
MESARES propone que haya "Días libres de
portación de armas de fuego".
Otros datos revelan que los niños
más expuestos a estos incidentes
pertenecen a familias de clase medianamente
acomodada del área urbana: posiblemente
es donde hay más acceso a armas.
En San Salvador, La Libertad y Santa Ana es
donde se reporta mayor número de armas y
por consiguiente de homicidios.
Secuelas
Muchos de los niños lesionados quedan
con:
- -Daño neurológico
- -Paraplejia
- -Convulsiones
- -Trastornos del habla
- -Hemiplejia
- -Parálisis facial
- -Amputación de algún
miembro
- -Cicatrices deformantes
- -Trastornos sicológicos
¿Por qué no prevenir?
El número de casos de muerte o
lesiones por armas de fuego podrían
evitarse, si se aplicara la ley.
"En la calle, puede portar armas de fuego
siempre y cuando no la exhiba de forma
amenazante, no dispare ni al aire ni a otras
personas y, además, cuando tenga una
licencia para portarla", explica el abogado
Henry Campos.
Esto, según los artículos 378,
147A, 154 y 346B del Código Penal.
El 1 de julio de 1999, la Asamblea
Legislativa redactó el decreto No 655 de
la Ley de Control y Regulación de Armas
de Fuego, Municiones, Explosivos y
Artículos Similares, la cual en el
artículo 62 se lee:
"Se prohibe la portación de armas de
fuego en instituciones públicas y
privadas, en centros sociales y culturales,
restaurantes, hoteles, pensiones, expendios de
bebidas alcohólicas, cervecerías,
billares o cualquier otro sitio de similares
características; así como durante
la realización de espectáculos
públicos, desfiles o reuniones
cívicas, religiosas, sociales o
deportivas".
Una
bala con nombre y apellido
Disparar al aire
para celebrar un acontecimiento significa llevar
luto a una familia salvadoreña. El blanco
resulta ser, la mayoría de veces, un
menor de edad cuyos sueños quedan
truncados