- Comentando
- "El perfil de un
nicaragüense"
- Manuel
J. Aguilar Trujillo
Asiduo
lector y espontáneo colaborador de El
Diario de Hoy, debo de confesar que al igual que
pasa con mis colaboraciones, no todas son del
agrado de muchos, y con toda seguridad las pasan
por alto. Sin embargo, hay otros, columnistas
les dicen hoy -muy pocos por cierto- que leo sus
"columnas" con agrado y atención. Entre
ellos, una, que escribe muy, pero muy
esporádicamente. Y es por eso que me tomo
la libertad, libertad que me dan los muchos
años que tengo cumplidos, para hacerle
las siguientes observaciones, todas ellas
relacionadas con la mención que hace del
episodio del sitio del Castillo de la Pura,
Limpia e Inmaculada Concepción de
María, aquel lejano 1762, cuando un
puñado de oficiales de su graciosa
majestad Jorge III, rey de Inglaterra, es
enviado a nueva expedición
pirática sobre Nicaragua,
acompañado de sus inseparables
auxiliares, zambos, moscos y caribes.
Este episodio ha sido tema de historiadores
nicaragüenses, entre ellos don Tomás
Ayón y don José Dolores
Gámez, quienes al referirse a este
interesante episodio de la vida colonial de
Nicaragua, parece que consultaron
únicamente el Memorial que doña
Rafaela de Herrera y Udiarte dirige al rey de
España Carlos III (1759-1788), el 16 de
marzo de 1780.
Sobre este Memorial, en que doña
Rafaela, acuciada por la extrema pobreza en que
se encontraba, pide, basada en los indudables
méritos de sus antepasados y los de su
propio padre, se le dé una
pensión, para lo cual y reafirmar su
petición, menciona los suyos, ocultando
el nombre del verdadero defensor de la
fortaleza, consiguiendo así la tan
ansiada como necesaria pensión. Este
documento que se encuentra en el Archivo General
de Indias, en Sevilla, España bajo
"Guatemala 875 (5)" fue, hasta hace pocos
años, el único conocido sobre este
suceso, hasta que el distinguido historiador
nicaragüense don Carlos Molina
Argüello descubre en el Archivo General de
Indias, en Sevilla, España bajo
"Guatemala 425" el diario que se llevó
durante la acción, en el que se demuestra
una serie de errores, no solamente de
doña Rafaela, sino de los dos
historiadores que hemos mencionado: Ayón
y Gámez.
El primero, confunde dos fechas, dando como
verdadero 1780, año en que el castillo
cayó en manos de los invasores ingleses,
siendo su alcaide don Juan De Aysa.
También se equivoca llamando al padre de
doña Rafaela, don Juan de Herrera, cuando
su nombre fue Joseph, error que comete
Gámez llamándolo a su vez
Pedro.
En cuanto al hundimiento de la famosa
balandrita y lo del "fuego griego" son
invención de Gámez, en un
afán de magnificar el sitio y defensa del
castillo, y digo es invento por la sencilla
razón que siendo de tanta importancia el
hundimiento y lo del "fuego griego" ni
doña Rafaela en su Memorial ni el
alférez real don Juan Francisco de
Aguilar y Santa Cruz, verdadero defensor del
castillo, lo hubiesen omitido en el diario.
Muchas otras cosas, mitos y leyendas se han
escrito en la historia de Nicaragua, en especial
sobre el sitio y defensa del castillo de la
Pura, Limpia e Inmaculada Concepción de
María, aquel lejano año de gracias
de 1762, los que por falta de espacio y no
agobiar a nuestros lectores, con tantos datos y
fechas, los he dejado detallados en mi trabajo
de incorporación al Ateneo de El
Salvador, el jueves 21 de febrero de 1985, que
titulé: "La leyenda y la historia".
Para poner punto final a estos
"brevísimos comentarios",
únicamente me resta lamentar el que a los
nicaragüenses se les aplique en "El perfil
de un nicaragüense" el despectivo mote de
"chochos".