Un refugio para los
ciegos
Desde su fundación en 1994, la Casa
de la Cultura del Ciego se ha convertido en un
centro del saber para las personas no videntes
del país.
Ricardo
Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Julio César
Avilés
La Asociación de Ciegos de El Salvador
surgió un siete de octubre de 1992,
cuando un grupo de usuarios del Centro de
Rehabilitación para Ciegos Eugenia de
Dueñas en San Salvador decidió
formar una entidad en la que se aglutinaran
personas no videntes deseosas de emprender
nuevos retos.
Casi un mes después de haber sido
creada se presentó en la ciudad de
Cataluña, España, un proyecto en
el cual se pretendía crear una Casa de la
Cultura del Ciego en nuestro país.
Luego de varias gestiones se consiguieron
algunos fondos para echar a andar el proyecto en
1994, dinero que tenía que ser invertido
en literatura, obras grabadas, equipo de
cómputo, etc.
"Todo el dinero tenía que ser
destinado a mobiliario y equipo, ya que desde un
principio se nos hizo ver que nosotros
teníamos que pagar el local y los otros
servicios básicos del local", afirma el
señor Julio César
Canizáles, presidente de la
asociación.
Sin embargo, luego de estar a punto de perder
el proyecto por falta de un local, el 26 de
febrero de 1998 empezó a funcionar la
Casa de la Cultura del Ciego cerca de la iglesia
Don Rúa, gracias a que la señora
Carmen Elena de Palomo les facilitó los
medios adecuados para rentar un local. La
Alcaldía de San Salvador también
contribuyó en el pago de tres meses de
alquiler.
La PAES en braile
Al tener listo todo el equipo y el material
que había donado España se
consiguió el primer trabajo en la
institución, que fue la impresión
para el Ministerio de Educación de la
PAES en sistema braile.
Asimismo se empezó a trabajar con las
Naciones Unidas y con el Consejo Nacional de
Atención Integral a la Persona con
Discapacidad, elaborando una variedad de
literatura en sistema braile.
En noviembre de 1999, el Consejo Nacional
para la Cultura y el Arte (Concultura)
empezó a colaborar parcialmente con el
pago de los servicios básicos de la
institución y del local. Desde el 2000,
esa dependencia se ha hecho cargo de los gastos
de agua y luz en la entidad.
En la actualidad, la asociación tiene
un total de 107 miembros, de los cuales en San
Salvador residen 45 y el resto en el interior
del país. Todos los miembros deben pagar
una cuota simbólica de cinco colones, que
sirven para mantener funcionando los
talleres.
Además realizan actividades sociales y
culturales para recaudar fondos, como por
ejemplo las tardes de cafés, en las que
se reúnen algunas personas ciegas para
contar sus experiencias laborales y familiares;
el buen vestir, la agricultura y los buenos
modales en las personas ciegas.
Pintores del alma
Entre las actividades principales que presta
la entidad se encuentra el apoyo a las personas
que necesitan lectura de textos,
grabación de obras literarias, libros,
folletos, etc. Esta actividad se realiza con el
apoyo de estudiantes universitarios en servicio
social.
También hay talleres en los que les
enseña el uso de las computadoras con
sistemas audibles, además del sistema de
lectura amplificada (existe un aparato que
amplifica las letras hasta 500 veces).
Además hay talleres de guitarra, teclado,
redacción y ortografía y de
masoterapia (técnicas de masaje).
Sin embargo, uno de los talleres más
importantes es el que impulsa el pintor
salvadoreño Joalgar, quien está
enseñando a pintar con los dedos a un
grupo de personas ciegas (cada dedo es usado
como pincel y a cada uno le corresponde un color
diferente).
La técnica consiste en que primero se
le enseña al no vidente un objeto, por
ejemplo una fruta, para que la visualice en su
mente y luego se le da el lienzo y las pinturas
para que empiece a pintarlas (es un proceso
largo y personalizado).
"Hace unos cinco meses que venimos trabajando
con las personas no videntes, quienes tienen un
enorme potencial artístico para plasmar
en un lienzo sus pensamientos", afirma Joalgar,
quien espera montar una exposición con
los trabajos realizados en el Patronato Pro
Patrimonio Cultural del 27 de noviembre al 23 de
diciembre próximos.
Horarios
La Casa de la Cultura del Ciego, ubicada en
el barrio San Miguelito en San Salvador,
está abierta para todas las personas no
videntes, sean o no socias.
El horario de atención es de lunes a
sábado de 8:30 a.m. a 5:30 p.m. El
teléfono es el 225-2727.