Sentido
común
Desenganchados
Ricardo
Rivas*
El
bloque de diputados de la derecha ha levantado
la mano para aprobar la Ley Reguladora del
Alcohol y las Bebidas Alcohólicas, pero,
al parecer, han levantado la que no era. De eso
que aprobaron el otro día, dos cosas han
llamado la atención: la primera, el
horario de las 2:00 a las 6:00 de la
mañana; la segunda, la exclusión
de la cerveza en el proyecto avalado por los
diputados de ARENA, PCN et al. Con respecto al
horario aprobado para vender y consumir bebidas
alcohólicas, lo acordado es un merengue
que raya en burla para la ciudadanía. Lo
otro, la exclusión de la cerveza del
paquete, una broma de mal gusto para medio
mundo
hasta para la misma empresa que
elabora la cerveza en el país.
Lo infiere su mismo presidente &emdash;quien
a su vez es presidente de ARENA&emdash; en una
carta dirigida al jefe del Ejecutivo el 30 de
octubre : "La Constancia, S.A. respetuosamente
desea solicitar a usted incorporar al referido
decreto, la inclusión de la venta de
cerveza dentro de los límites de horario
que la ley busca establecer, de manera que su
aplicación no pueda ser malinterpretada
de ninguna forma". La empresa cervecera del
país tiene un largo historial de
éxitos y preferencia reconocida por la
historia y por los mismos consumidores, y lo que
menos necesita son "regalitos" o flirteos
diputadiles que la pongan en el lado negro de la
mira.
Tampoco lo acordado por los diputados de su
partido favorece a Roberto Murray, empresario de
visión que no ha necesitado de la
política ni de los políticos para
conducir con éxito las empresas e
instituciones a él encomendadas o por
él mismo fundadas. Los diputados, pues,
no han quedado bien ni con Dios ni con el
diablo.
Y es que en estos tiempos en los que se
intenta que cada salvadoreño valga por
igual, que cada empresa sea tratada como al
resto y que las políticas públicas
se elaboren en función del bienestar de
la mayoría, salir con imposiciones de
esta naturaleza &emdash;que de ribete son
absurdas&emdash;, desengancha a la gente de la
calle con nuestros representantes, puestos
ahí para decidir, velar y empujar en
favor nuestro.
Hoy han sido los diputados de la derecha los
desenganchados: desenganchados con lo que
quiere, siente y pide la mayoría.
Desenganchados con la realidad social de la
calle, a donde el alcohol ciega vidas, trunca
ilusiones y deshace hogares. Desenganchados con
el llamado de quienes sí se juegan la
vida preservando la seguridad de los
demás: la PNC, las autoridades de
Tránsito, los cuerpos de socorro, las
unidades antidopaje y los hospitales.
Desenganchados con la población y
enganchados en los garfios del juego
político que busca golpear al oponente a
costa de cualquier cosa, aun del mismo bienestar
ciudadano. Por eso lo actuado y aprobado por
estos diputados se ha quedado sin el aplauso de
nadie.
Esta discusión ha evidenciado
cuánto nos falta crecer en madurez
cívica y política. Es como haber
regresado a la época en que los diputados
vestían elegantes guayaberas yucatecas,
usaban lentes de sol Ray Ban y al unísono
levantaban la mano para congraciarse con su
jefecito, sin que les importara medio
rábano lo que pensara y necesitara la
gente allá afuera. Es como cuando la
izquierda se empecina en no aprobar
créditos que serán de gran
beneficio para el país, sólo
porque piensa que con esto favorece al partido
en el gobierno. Es como cuando el PCN cambia de
opinión y de posición conforme a
la dirección en la que sople el norte. Es
como no haber entendido que el país ha
cambiado. Es como pensar que los
salvadoreños somos borregos &emdash;por
no decir otra cosa menos elegante&emdash;.
Escribir o decir las cosas entre
líneas, quedando bien con todos y mal con
nadie, es una las tantas virtudes de las que
algunos adolecemos. Hoy, los diputados de ARENA,
PCN et al han votado en contra de una ordenanza
que, si bien va pintada de rojo y rubricada con
la firma del alcalde Silva, es positiva y ha
comenzado a dar resultados concretos. Los
diputados de la derecha han pensado más
en términos partidarios que en el
beneficio ciudadano. Han querido golpear a Silva
y no se han dado cuenta de que nos han golpeado
a todos. Han estimulado ese enanismo mental que
no alcanza a distinguir entre lo que le conviene
a la gente y lo que le conviene a un
partido.
Gobernar y legislar a expensas del fracaso
del oponente, despreciando las necesidades de la
mayoría, además de ser un claro
síntoma de desenganche con la realidad
del mundo actual, exalta la impunidad
política y es dar marcha atrás. No
importa del partido que venga. En el pasado
hemos visto a un FMLN cerrado en sus posiciones,
privilegiando sus dogmas y buscando a toda costa
zancadillear a ARENA, sin percatarse que muchas
veces lo que en realidad afecta, es la seguridad
y el bienestar de la familia salvadoreña.
Hoy, el partido de gobierno ha caído en
el mismísimo error. Desafortunadamente,
al final, los costos de tanta
politiquería los terminamos pagando la
mayoría.