Un modelo
deficiente
Otro de los datos que arroja el censo de
la FIFA es que El Salvador, a diferencia de
otros países de la región, tiene
su mayor concentración de futbolistas en
el ejercicio federado mayor, y la menor en
juveniles.
De 280,043 salvadoreños que
practican el fútbol, el 89.2% lo hace de
modo recreativo o no federado. Pese a la
densidad poblacional, sólo se registran
5,546 juveniles en actividad.
Daniel
Herrera
Según
el censo mundial del fútbol elaborado por
la Federación Internacional de
Fútbol Asociado (FIFA), El Salvador
cuenta con un total de 280,043 personas
practicando el deporte, ocasional o
profesionalmente. De esa cantidad, 24,497 lo
hacen en estratos semiprofesionales (el 8.74%
del total), 250,000 a nivel no federado o
recreativo (el 89.2%), y sólo 5,546 en
régimen juvenil (el 1.98%).
Por años se ha escuchado sobre la
necesidad de trabajar en las bases
(entiéndase divisiones menores), pero el
país cuenta con apenas 5,546
jóvenes en esa actividad, cuando vecinos
como Honduras o Costa Rica, con menores
densidades poblacionales y, en el caso 'tico',
con un promedio de edad demográfico mayor
que el nuestro, tienen al menos el triple de esa
cantidad.
"En Costa Rica, la mayoría de los
equipos poseen divisones menores. No es una
obligación, pero han tomado conciencia de
que se hace necesario centrarse más en
los jóvenes para desarrollar el
fútbol", comentó Donny Grant,
guardameta costarricense que milita en el FAS, y
quien empezó su trabajo como futbolista
desde los doce años.
Grant dijo que de los doce equipos que
existen en Costa Rica poseen divisones menores,
a pesar de que no es un requisito para aquellos
equipos de segunda división que ascienden
de categoría. "Desde que yo me acuerdo se
ha trabajado con los infantiles y juveniles.
Creo que a principio de los ochentas se
inició con esta idea",
señaló el meta del cuadro
tigrillo.
Costa Rica registra 65,988 personas
practicando el fútbol, y de ellos
sólo un 4.15% lo hace de modo federado, y
el 42.85% son jóvenes.
Los buenos ejemplos
En el censo realizado por la FIFA se
corrobora el caso de países como
Argentina, Brasil, Uruguay, Alemania y Francia
-por mencionar algunas potencias- donde la cifra
de juveniles es mayor que la de profesionales, o
al menos mantiene una proporción
equitativa.
Para tener una mejor referencia -dada la
popularidad de la selección auirverde- en
Brasil existen 275,000 futbolistas en la Primera
Categoría, y 1,222,828 adolescentes, es
decir cuatro veces más.
A modo de ejemplo en otro país del
Cono Sur, el entrenador de Águila, el
uruguayo Saúl Rivero, dijo que en su
país por lo general existen cuatro
categorías menores. Es una
obligación el hecho de que los equipos
tengan divisiones menores. "Acá
únicamente existe la reserva. Se promueve
a lo mucho uno, pero es un jugador que no trae
lo básico en idea
técnico-táctica, por lo que es uno
más o desaparece del fútbol",
comentó.
Casi siempre, hay de cuatro a cinco
jóvenes futbolistas que se van
promoviendo de categoría. Los
entrenadores de cada una de las divisiones
tienen el mismo programa de trabajo y existe un
coordinador que evalúa el rendimiento de
cada uno de los adolescentes y decide a
quién promover. "Cuando esos
jóvenes llegan a la Primera
Categoría pueden servir como base de un
equipo y ya tienen cinco años de jugar
juntos. Es beneficioso para un equipo",
afirmó el estratega uruguayo.