Martes 6 de noviembre 2001


Un modelo deficiente

Otro de los datos que arroja el censo de la FIFA es que El Salvador, a diferencia de otros países de la región, tiene su mayor concentración de futbolistas en el ejercicio federado mayor, y la menor en juveniles.

De 280,043 salvadoreños que practican el fútbol, el 89.2% lo hace de modo recreativo o no federado. Pese a la densidad poblacional, sólo se registran 5,546 juveniles en actividad.

Daniel Herrera

Según el censo mundial del fútbol elaborado por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), El Salvador cuenta con un total de 280,043 personas practicando el deporte, ocasional o profesionalmente. De esa cantidad, 24,497 lo hacen en estratos semiprofesionales (el 8.74% del total), 250,000 a nivel no federado o recreativo (el 89.2%), y sólo 5,546 en régimen juvenil (el 1.98%).

Por años se ha escuchado sobre la necesidad de trabajar en las bases (entiéndase divisiones menores), pero el país cuenta con apenas 5,546 jóvenes en esa actividad, cuando vecinos como Honduras o Costa Rica, con menores densidades poblacionales y, en el caso 'tico', con un promedio de edad demográfico mayor que el nuestro, tienen al menos el triple de esa cantidad.

"En Costa Rica, la mayoría de los equipos poseen divisones menores. No es una obligación, pero han tomado conciencia de que se hace necesario centrarse más en los jóvenes para desarrollar el fútbol", comentó Donny Grant, guardameta costarricense que milita en el FAS, y quien empezó su trabajo como futbolista desde los doce años.

Grant dijo que de los doce equipos que existen en Costa Rica poseen divisones menores, a pesar de que no es un requisito para aquellos equipos de segunda división que ascienden de categoría. "Desde que yo me acuerdo se ha trabajado con los infantiles y juveniles. Creo que a principio de los ochentas se inició con esta idea", señaló el meta del cuadro tigrillo.

Costa Rica registra 65,988 personas practicando el fútbol, y de ellos sólo un 4.15% lo hace de modo federado, y el 42.85% son jóvenes.

Los buenos ejemplos

En el censo realizado por la FIFA se corrobora el caso de países como Argentina, Brasil, Uruguay, Alemania y Francia -por mencionar algunas potencias- donde la cifra de juveniles es mayor que la de profesionales, o al menos mantiene una proporción equitativa.

Para tener una mejor referencia -dada la popularidad de la selección auirverde- en Brasil existen 275,000 futbolistas en la Primera Categoría, y 1,222,828 adolescentes, es decir cuatro veces más.

A modo de ejemplo en otro país del Cono Sur, el entrenador de Águila, el uruguayo Saúl Rivero, dijo que en su país por lo general existen cuatro categorías menores. Es una obligación el hecho de que los equipos tengan divisiones menores. "Acá únicamente existe la reserva. Se promueve a lo mucho uno, pero es un jugador que no trae lo básico en idea técnico-táctica, por lo que es uno más o desaparece del fútbol", comentó.

Casi siempre, hay de cuatro a cinco jóvenes futbolistas que se van promoviendo de categoría. Los entrenadores de cada una de las divisiones tienen el mismo programa de trabajo y existe un coordinador que evalúa el rendimiento de cada uno de los adolescentes y decide a quién promover. "Cuando esos jóvenes llegan a la Primera Categoría pueden servir como base de un equipo y ya tienen cinco años de jugar juntos. Es beneficioso para un equipo", afirmó el estratega uruguayo.


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