Chalatenango/Cuscatlán
Pesca en
riesgo
El futuro de la pesca en el Cerrón
Grande y el lago de Ilopango está en
manos de pescadores que todavía usan
métodos ilegales. La historia
también se repite en el resto de los
cuerpos de agua del país. Por su parte,
las autoridades intentan hacer conciencia sobre
el problema
- Julio
Mejía
- El Diario
de Hoy
Las
tilapias, mojarras, guapotes que se extraen del
embalse del Cerrón Grande y lago de
Ilopango están a la venta hasta en los
mercados de Guatemala.
Los pescadores esperan hacer de este rubro
una alternativa agropecuaria, pero
señalan varios abusos que impiden el
desarrollo, como el uso de explosivos.
"Así como le sacamos provecho a los
cuerpos de agua, así deberíamos de
aportarle sin usar explosivos", expresó
Julio Ramírez, del lago de Ilopango.
En consecuencia, todo pescador debe conocer y
respetar la Ley General de Actividades
Pesqueras.
El reglamento estipula la no
aplicación de métodos y artes que
alteren el ecosistema o que dañen la
salud humana, tales como explosivos, sustancias
químicas, la pesca de arrastre y el uso
de redes con luz de malla menor a 2 1/2
pulgadas.
Al usar el método de arrastre, los
pescadores trabajan desde la orilla hasta siete
metros al interior del agua. "Ellos (los
pescadores) muy bien saben que los peces anidan
en esas partes de los lagos, y cuando utilizan
ese método están sacando peces en
período de reproducción",
detalló la bióloga Cecilia
Aguillón, del Centro de Desarrollo
Pesquero (CENDEPESCA).
La ley, en el Artículo 14, inciso 1,
establece que las especies que tengan tallas
menores a 16 centímetros de longitud, en
el caso de guapote, tigre, mojarra y tilapia, y
las que se encuentran en estado de
reproducción deberán ser devueltas
al agua. Quedan exentas las especies menores
conocidas como sardinas, "burras", "chimbolo",
"plateadas", "ejotes" y "alma seca".
Con explosivos
Sobre la extracción de peces, el
Artículo 15 indica que los únicos
recursos permitidos son atarrayas, arpón,
anzuelo, trasmayo, trampas, red agallera o
trasmayo, luz de malla mayor o igual a 6.4
centímetros.
Aguillón afirmó que en el lago
de Ilopango se usan explosivos para extraer el
pescado. "Ahí necesitamos el apoyo de la
Policía Nacional Civil, para que nos
ayude al ordenamiento de la pesca", sostuvo la
bióloga.
El pescador Roberto Alas, en el embarcadero
de San Juan, del lago Suchitlán, en
Suchitoto, departamento de Cuscatlán,
mientras observaba una siembra de alevines,
aceptó que su gremio no cumple las
disposiciones de la Ley General de Actividades
Pesqueras. "Evitemos sacar el pez
pequeño", pidió a sus
compañeros. El sabe que el futuro de la
pesca está en juego.
Y el impacto negativo sería grande. En
Ilopango, CENDEPESCA tiene registrados 800
pescadores artesanales, y en el embalse del
Cerrón Grande, 6,000 y 980
embarcaciones.
La siembra de alevines
Actualmente, los factores que inciden en la
disminución de la producción
pesquera son la emigración de familias a
las riberas del lago de Ilopango y Cerrón
Grande, donde se da sobreexplotación del
producto; la explotación de la pesca con
métodos y aperos ilícitos, la no
aplicación de la ley de pesca y su
reglamento, la contaminación de los
recursos, la acumulación de desechos
sólidos y la deficiencia en los
métodos de producción.
Ante la baja en la población de peces,
el Centro de Desarrollo Pesquero (CENDEPESCA)
realiza siembra y repoblación en el
embalse del Cerrón Grande. El 4 de
octubre pasado se depositaron 30 mil peces
(alevines), en la zona de la isla Trinidad.
El día 14, 30 mil alevines se
sembraron en el Lago de Ilopango.
La preocupación es contribuir a la
recuperación de peces extraídos y
asegurar la disponibilidad de alimento y
comercio en las comunidades locales y en el
mercado nacional, lo que significará un
beneficio social y económico para los
pescadores de cada zona.
En buena época, cada docena de pescado
llega a valer hasta 30 colones en el mercado. Y
si la pesca es buena, al día, logran
sacar 20 docenas.