Lunes 5 de noviembre 2001


Un menú de lujo

El Real Madrid y Barcelona llenaron de alegría los bares y restaurantes de la capital. El encuentro con sabor a jamón ibérico y vino se vivió con consomé de garrobo y cerveza pero con la misma intensidad como si se estuviera en el "Bernabeu".

Rodrigo Baires Q.

Consomé de Garrobo, sopa de gallina india o un cocktel triple acompañado de una cerveza bien helada. De plato fuerte el "derby español": Real Madrid y Barcelona. ¿Qué más se podía pedir? El menú estaba servido y

Desde el medio día las mesas más cercanas a las pantallas gigantes y televisores habían sido tomadas. En otros locales, las reservaciones tenían una semana de anticipación. "No hay mesas", le dijo el dueño de un restaurante detrás del hotel Camino Real Intercontinental a un grupo de aficionados

Para cuando el reloj marcó las tres de la tarde no había un sólo lugar vacío. La mayoría de comensales con camisetas blancas y celestes denotaban la amplia preferencia por el Real Madrid. Los seguidores del Barcelona, en menor número, también se habían dado cita.

En las imágenes, los aficionados se cubrían con bufandas pero en nuestras tierras el calor del fútbol llama a la sed. "Un consomé y una helada, maestro... ¡Traigase la otra ronda de un sólo!", ordenó un hincha azulgrana al tiempo que el balón empezaba a moverse den el "Santiago Bernabeu".

Grito merengue

Las jugadas eran seguidas con detenimiento por los aficionados que al son de los brindis eran colegiadas con los vecinos de mesa mientras los meseros servían las ordenes esquivando las miradas fijas de los aficionados en el televisor.

Pero la fiesta estalló al '26 cuando Morientes le regaló a los madridistas la primera excusa para brindar al abrir el marcador a favor del Real Madrid. "Hoy si ya empezó el partido", gritó un seguidor estirando su elástica blanca.

"Ese tipo (Morientes) no ha hecho nada en todo el torneo y ahora viene a anotarnos un gol a nosotros", comentó un barcelonista decepcionado que se preguntaba por qué no habían alineado como titular a 'conejo' Saviola.

"El Madrid está obligado a ganar... Está en su casa y va mal en la tabla", razonó otro hincha mientras se empinaba su cerveza.

Las cosas no cambiaron para los azulgranas que mantenían la respiración cuando Zidane o Figo conducían el balón por el área de su equipo. "En el último minuto vamos a meter el gol del empate... ¡Así de buenos somos!", aseguró un aficionado catalán pero el silencio que acompañó a su frase dejó un halo de duda entre sus compañeros de mesa.

Con tres minutos extras el partido estaba ganado pero Figo llegó a perpetua la fiesta merengue con un remate de derecha. Luego de noventa minutos el grito era uno sólo: "¡Madrid!, ¡Madrid!, ¡Madrid!".

Los barcelonistas habían pedido sus cuentas mucho antes del segundo tanto. "No quiero oir los gritos de estos tipos", dijo a manera de excusa y despedida un aficionado azulgrana. Su camisa a rayas no era la vestimenta más adecuada para la fiesta.


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