Un menú de
lujo
El Real Madrid y Barcelona llenaron de
alegría los bares y restaurantes de la
capital. El encuentro con sabor a jamón
ibérico y vino se vivió con
consomé de garrobo y cerveza pero con la
misma intensidad como si se estuviera en el
"Bernabeu".
Rodrigo
Baires Q.
Consomé de Garrobo, sopa de gallina
india o un cocktel triple acompañado de
una cerveza bien helada. De plato fuerte el
"derby español": Real Madrid y Barcelona.
¿Qué más se podía
pedir? El menú estaba servido y
Desde
el medio día las mesas más
cercanas a las pantallas gigantes y televisores
habían sido tomadas. En otros locales,
las reservaciones tenían una semana de
anticipación. "No hay mesas", le dijo el
dueño de un restaurante detrás del
hotel Camino Real Intercontinental a un grupo de
aficionados
Para cuando el reloj marcó las tres de
la tarde no había un sólo lugar
vacío. La mayoría de comensales
con camisetas blancas y celestes denotaban la
amplia preferencia por el Real Madrid. Los
seguidores del Barcelona, en menor
número, también se habían
dado cita.
En las imágenes, los aficionados se
cubrían con bufandas pero en nuestras
tierras el calor del fútbol llama a la
sed. "Un consomé y una helada, maestro...
¡Traigase la otra ronda de un
sólo!", ordenó un hincha azulgrana
al tiempo que el balón empezaba a moverse
den el "Santiago Bernabeu".
Grito merengue
Las jugadas eran seguidas con detenimiento
por los aficionados que al son de los brindis
eran colegiadas con los vecinos de mesa mientras
los meseros servían las ordenes
esquivando las miradas fijas de los aficionados
en el televisor.
Pero la fiesta estalló al '26 cuando
Morientes le regaló a los madridistas la
primera excusa para brindar al abrir el marcador
a favor del Real Madrid. "Hoy si ya
empezó el partido", gritó un
seguidor estirando su elástica blanca.
"Ese tipo (Morientes) no ha hecho nada en
todo el torneo y ahora viene a anotarnos un gol
a nosotros", comentó un barcelonista
decepcionado que se preguntaba por qué no
habían alineado como titular a 'conejo'
Saviola.
"El Madrid está obligado a ganar...
Está en su casa y va mal en la tabla",
razonó otro hincha mientras se empinaba
su cerveza.
Las cosas no cambiaron para los azulgranas
que mantenían la respiración
cuando Zidane o Figo conducían el
balón por el área de su equipo.
"En el último minuto vamos a meter el gol
del empate... ¡Así de buenos
somos!", aseguró un aficionado
catalán pero el silencio que
acompañó a su frase dejó un
halo de duda entre sus compañeros de
mesa.
Con tres minutos extras el partido estaba
ganado pero Figo llegó a perpetua la
fiesta merengue con un remate de derecha. Luego
de noventa minutos el grito era uno sólo:
"¡Madrid!, ¡Madrid!, ¡Madrid!".
Los barcelonistas habían pedido sus
cuentas mucho antes del segundo tanto. "No
quiero oir los gritos de estos tipos", dijo a
manera de excusa y despedida un aficionado
azulgrana. Su camisa a rayas no era la
vestimenta más adecuada para la
fiesta.