Tomando
la palabra
¿Fue 2001
Año Internacional de Diálogo entre
Civilizaciones?
Carmen Gallardo
de Hernández
Cuando Naciones Unidas declaró, en
1998, el 2001 Año Internacional de
Diálogo entre las Civilizaciones, la
Organización cumplía con su
misión de fomentar la paz entre los
hombres a través del respeto y la
comprensión de la diversidad cultural. La
Asamblea General hizo, en aquel entonces, un
llamado a los gobiernos, organismos del sistema
de Naciones Unidas, ONG y dirigentes
comunitarios, para que elaborasen programas
culturales, educativos y sociales con miras a
promover el concepto de diálogo entre
civilizaciones. La iniciativa fue ciertamente
loable. Ha faltado posiblemente respaldarla
mediante la voluntad política y la
acción concreta. En algunos países
se la dio a conocer; en El Salvador, poco se ha
sabido de ello.
En contraposición, al cierre de este
año nos quedan grabadas en la mente
atroces imágenes de violencia en Kosovo,
España, Colombia, en el Medio Oriente, en
Nueva York y en Washington, entre otras. Lo cual
nos demuestra que las naciones, pese a los
avances tecnológicos, no logran
aún sustituir el debate y la
comprensión por la hostilidad y la
confrontación.
La cooperación internacional se puede
convertir hoy en día en un valioso
instrumento para solucionar los problemas
internacionales de índole
económico, social, cultural y
humanitario, fomentando simultáneamente
el respeto de los derechos humanos y de las
libertades fundamentales de cada quien. El
diálogo entre civilizaciones necesario
para la humanidad en este siglo XXI, requiere
cierta apertura de mentalidades acerca de los
aspectos positivos de la mundialización.
Esta tiene sus beneficios en la medida en que
permite estrechar los vínculos entre los
pueblos e intensificar la interacción
entre las diferentes culturas. Naciones Unidas
hace hincapié en el hecho de que la
mundialización no sólo es un
proceso económico, financiero y
tecnológico sino también, en
cierta forma, un desafío humano que nos
obliga a aceptar la interdependencia entre los
seres humanos y a apreciar la riqueza de la
diversidad cultural. La comunicación
digital que caracteriza nuestra época
puede ser un canal importante para permitir a
los seres humanos conocerse mejor entre
sí y, unir esfuerzos en búsqueda
de una convivencia armoniosa.
La violencia debe ser combatida a
través de la búsqueda de espacios
de entendimiento en aras de la paz y de la
justicia. El diálogo entre las distintas
civilizaciones pasa por la aceptación de
la diferencia entre los distintos pueblos y
religiones. Ser diferente, lejos de percibirse
como una amenaza, ha de percibirse como un
elemento favorable para el progreso
sociocultural de las comunidades. En la
diversidad está la riqueza de la
humanidad. Y del respeto de la diversidad nace
la convivencia armoniosa entre pueblos.
El diálogo entre quienes son
diferentes contribuye a prevenir los conflictos
y propicia el rechazo de la violencia. Cuando
existe la voluntad de diálogo, desaparece
la distancia y se borran las fronteras, sostiene
Naciones Unidas.
La voluntad de diálogo permite abordar
los problemas nacionales desde una perspectiva
integral. Incluso cuando los conflictos parecen
insuperables, existe la esperanza de que surja
el ser humano capaz de convencer, de acercar, de
dialogar. Este año internacional
tenía, entre otras metas, formar a
promotores y líderes en el diálogo
intercultural. Son los héroes
desconocidos que, habiendo superando las
barreras culturales, religiosas o
ideológicas, lograron acercar a otros
seres humanos diferentes, para que dialogasen
entre sí acerca de sus problemas
económicos, sociales o raciales. A todos
ellos Naciones Unidas rinde tributo en este
año. Es de esperar que entre los
salvadoreños más de alguno forme
parte de esos héroes silenciosos del
diálogo.
El diálogo se ha convertido
además en uno de los principales
fundamentos de las relaciones internacionales y
del concepto moderno de la diplomacia. Sin
entender la diversidad entre culturas
difícilmente se puede crear el clima de
confianza necesario para dialogar sobre aspectos
políticos sociales o comerciales.
El Salvador dio prueba de ello ante el mundo
hace diez años, a lo largo de las
negociaciones de paz.
Cabe hacernos la pregunta:
¿cuáles fueron las iniciativas
gubernamentales, privadas y académicas
que marcaron este Año Internacional de
Diálogo entre Civilizaciones? En otros
términos, ¿en qué medida a lo
largo de este año hemos cumplido con
nuestro compromiso histórico de dialogar
por la paz, en los momentos de dificultad y de
divergencia de opiniones? Respondamos ante
nosotros mismos y -digámoslo al mundo a
través de la página web de
Naciones Unidas -www.un.org/Dialogue-.