Viernes 30 de noviembre 2001


Tomando la palabra
¿Fue 2001 Año Internacional de Diálogo entre Civilizaciones?
Carmen Gallardo de Hernández

Cuando Naciones Unidas declaró, en 1998, el 2001 Año Internacional de Diálogo entre las Civilizaciones, la Organización cumplía con su misión de fomentar la paz entre los hombres a través del respeto y la comprensión de la diversidad cultural. La Asamblea General hizo, en aquel entonces, un llamado a los gobiernos, organismos del sistema de Naciones Unidas, ONG y dirigentes comunitarios, para que elaborasen programas culturales, educativos y sociales con miras a promover el concepto de diálogo entre civilizaciones. La iniciativa fue ciertamente loable. Ha faltado posiblemente respaldarla mediante la voluntad política y la acción concreta. En algunos países se la dio a conocer; en El Salvador, poco se ha sabido de ello.

En contraposición, al cierre de este año nos quedan grabadas en la mente atroces imágenes de violencia en Kosovo, España, Colombia, en el Medio Oriente, en Nueva York y en Washington, entre otras. Lo cual nos demuestra que las naciones, pese a los avances tecnológicos, no logran aún sustituir el debate y la comprensión por la hostilidad y la confrontación.

La cooperación internacional se puede convertir hoy en día en un valioso instrumento para solucionar los problemas internacionales de índole económico, social, cultural y humanitario, fomentando simultáneamente el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales de cada quien. El diálogo entre civilizaciones necesario para la humanidad en este siglo XXI, requiere cierta apertura de mentalidades acerca de los aspectos positivos de la mundialización. Esta tiene sus beneficios en la medida en que permite estrechar los vínculos entre los pueblos e intensificar la interacción entre las diferentes culturas. Naciones Unidas hace hincapié en el hecho de que la mundialización no sólo es un proceso económico, financiero y tecnológico sino también, en cierta forma, un desafío humano que nos obliga a aceptar la interdependencia entre los seres humanos y a apreciar la riqueza de la diversidad cultural. La comunicación digital que caracteriza nuestra época puede ser un canal importante para permitir a los seres humanos conocerse mejor entre sí y, unir esfuerzos en búsqueda de una convivencia armoniosa.

La violencia debe ser combatida a través de la búsqueda de espacios de entendimiento en aras de la paz y de la justicia. El diálogo entre las distintas civilizaciones pasa por la aceptación de la diferencia entre los distintos pueblos y religiones. Ser diferente, lejos de percibirse como una amenaza, ha de percibirse como un elemento favorable para el progreso sociocultural de las comunidades. En la diversidad está la riqueza de la humanidad. Y del respeto de la diversidad nace la convivencia armoniosa entre pueblos.

El diálogo entre quienes son diferentes contribuye a prevenir los conflictos y propicia el rechazo de la violencia. Cuando existe la voluntad de diálogo, desaparece la distancia y se borran las fronteras, sostiene Naciones Unidas.

La voluntad de diálogo permite abordar los problemas nacionales desde una perspectiva integral. Incluso cuando los conflictos parecen insuperables, existe la esperanza de que surja el ser humano capaz de convencer, de acercar, de dialogar. Este año internacional tenía, entre otras metas, formar a promotores y líderes en el diálogo intercultural. Son los héroes desconocidos que, habiendo superando las barreras culturales, religiosas o ideológicas, lograron acercar a otros seres humanos diferentes, para que dialogasen entre sí acerca de sus problemas económicos, sociales o raciales. A todos ellos Naciones Unidas rinde tributo en este año. Es de esperar que entre los salvadoreños más de alguno forme parte de esos héroes silenciosos del diálogo.

El diálogo se ha convertido además en uno de los principales fundamentos de las relaciones internacionales y del concepto moderno de la diplomacia. Sin entender la diversidad entre culturas difícilmente se puede crear el clima de confianza necesario para dialogar sobre aspectos políticos sociales o comerciales.

El Salvador dio prueba de ello ante el mundo hace diez años, a lo largo de las negociaciones de paz.

Cabe hacernos la pregunta: ¿cuáles fueron las iniciativas gubernamentales, privadas y académicas que marcaron este Año Internacional de Diálogo entre Civilizaciones? En otros términos, ¿en qué medida a lo largo de este año hemos cumplido con nuestro compromiso histórico de dialogar por la paz, en los momentos de dificultad y de divergencia de opiniones? Respondamos ante nosotros mismos y -digámoslo al mundo a través de la página web de Naciones Unidas -www.un.org/Dialogue-.


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