Sector
afronta crisis por irrentabilidad del
cultivo
Persiste dilema
económico del henequén
Agobiados por la irrentabilidad, los
henequeneros dicen venderlo a precios bajos
porque no existe una competencia en el sector
que transforma la fibra burda. Por otro lado,
los industriales piden eliminar la
protección al cultivo.
El Diario de
Hoy
Productores
de henequén de los cantones "Agua Zarca",
de Osicala y "El Zúngano", de
Morazán, aseguran estar excluídos
de los planes del Gobierno. Según ellos,
el cultivo ya no es rentable, pero se insiste en
protegerlo mediante un Decreto que sólo
favorece a dos empresas locales, que
industrializan la fibra burda.
Adán Villela, miembro de la
Asociación de Desarrollo Comunal
(ADESCO), identificada como "Ríos de Agua
Viva" y que funciona en Morazán,
aseguró que mientras el producto lo
acaparan las empresas Salvamex y Agave, el
campesino únicamente subsiste con la
venta a intermediarios y artesanos.
Según Villela, el intermediario lo
compra aproximadamente a 250 colones el quintal
de fibra lavada, y los artesanos lo pagan a 300
colones el quintal, por lo que muchas veces
prefieren vendérselos a ellos.
Esa operación reduce la oferta para la
industrialización. No obstante, los
productores señalaron que existe una
demanda forzada de más de 3 millones de
sacos anuales que empresas como Fertilizantes de
Centroamérica S.A. de C.V. (Fertica),
compran a Salvamex,
Fertica adquiere los sacos para envasar el
fertilizante. No obstante, voceros de dicha
empresa explicaron que ante la baja
producción de henequén en El
Salvador, las empresas transformadoras de fibra
burda lo importan desde Bangladesh.
Gobierno sin programa
Según los productores del
henequén, el subsector necesita que el
Gobierno les apoye con programas que estimulen
el cultivo. De ahí que la petición
es urgente porque embargo recordó que en
las condiciones actuales, ni para productores y
campesinos de la zona oriental, les es rentable.
"Por la irrentabilidad, el henequén ya
no es un negocio. Ese es el gran problema",
comentó Villela, tras agregar que "le
pedimos al Gobierno que cree las condiciones
para que más empresas puedan trabajar la
fibra burda".
De esa forma, los productores creen que bajo
el esquema de libre mercado habrá
más competencia y por ende los precios en
la comercialización mejorarían.
Con las cotizaciones actuales, los denunciantes
sostienen que no recuperan, por quintal vendido,
ni el 50% de los costos de producción.
Para ilustrar el pasado con el presente,
Villela mencionó que anteriormente la
empresa "El Platanar" generaba competencia con
las empresas Salvamex y Agave, lo que
beneficiaba a los productores con mejores
precios. Hoy en cambio sólo operan las
dos últimas.
Una de las desventajas del sistema es que
cuando el productor transporta por sus medios el
henequén, Salvamex le paga por quintal
235 colones. En cambio, cuando se vende al
intermediario, el precio es mayor a 260 colones.
Esa discriminación en precios provoca
confusiones entre el sector.
Nelson Balmore Romero y José Mercedes
Gómez, trabajadores de las parcelas
ubicadas en el cantón "El
Zúngano", Morazán, explicaron que
a ellos, los intermediarios les pagan a 220
colones por quintal.
Sin embargo, como desde el lugar de
producción hasta donde se localiza el
intermediario es muy distante, ellos prefieren
hacer cordel y vender el "bollo" a 8 colones a
los fabricantes de matatas, hamacas y redes para
yuca. Con ese trabajo, suelen ganar cerca de 500
colones cada dos o tres meses.