Sábado 3 de noviembre 2001


Sector afronta crisis por irrentabilidad del cultivo
Persiste dilema económico del henequén

Agobiados por la irrentabilidad, los henequeneros dicen venderlo a precios bajos porque no existe una competencia en el sector que transforma la fibra burda. Por otro lado, los industriales piden eliminar la protección al cultivo.

El Diario de Hoy

Productores de henequén de los cantones "Agua Zarca", de Osicala y "El Zúngano", de Morazán, aseguran estar excluídos de los planes del Gobierno. Según ellos, el cultivo ya no es rentable, pero se insiste en protegerlo mediante un Decreto que sólo favorece a dos empresas locales, que industrializan la fibra burda.

Adán Villela, miembro de la Asociación de Desarrollo Comunal (ADESCO), identificada como "Ríos de Agua Viva" y que funciona en Morazán, aseguró que mientras el producto lo acaparan las empresas Salvamex y Agave, el campesino únicamente subsiste con la venta a intermediarios y artesanos.

Según Villela, el intermediario lo compra aproximadamente a 250 colones el quintal de fibra lavada, y los artesanos lo pagan a 300 colones el quintal, por lo que muchas veces prefieren vendérselos a ellos.

Esa operación reduce la oferta para la industrialización. No obstante, los productores señalaron que existe una demanda forzada de más de 3 millones de sacos anuales que empresas como Fertilizantes de Centroamérica S.A. de C.V. (Fertica), compran a Salvamex,

Fertica adquiere los sacos para envasar el fertilizante. No obstante, voceros de dicha empresa explicaron que ante la baja producción de henequén en El Salvador, las empresas transformadoras de fibra burda lo importan desde Bangladesh.

Gobierno sin programa

Según los productores del henequén, el subsector necesita que el Gobierno les apoye con programas que estimulen el cultivo. De ahí que la petición es urgente porque embargo recordó que en las condiciones actuales, ni para productores y campesinos de la zona oriental, les es rentable.

"Por la irrentabilidad, el henequén ya no es un negocio. Ese es el gran problema", comentó Villela, tras agregar que "le pedimos al Gobierno que cree las condiciones para que más empresas puedan trabajar la fibra burda".

De esa forma, los productores creen que bajo el esquema de libre mercado habrá más competencia y por ende los precios en la comercialización mejorarían. Con las cotizaciones actuales, los denunciantes sostienen que no recuperan, por quintal vendido, ni el 50% de los costos de producción.

Para ilustrar el pasado con el presente, Villela mencionó que anteriormente la empresa "El Platanar" generaba competencia con las empresas Salvamex y Agave, lo que beneficiaba a los productores con mejores precios. Hoy en cambio sólo operan las dos últimas.

Una de las desventajas del sistema es que cuando el productor transporta por sus medios el henequén, Salvamex le paga por quintal 235 colones. En cambio, cuando se vende al intermediario, el precio es mayor a 260 colones. Esa discriminación en precios provoca confusiones entre el sector.

Nelson Balmore Romero y José Mercedes Gómez, trabajadores de las parcelas ubicadas en el cantón "El Zúngano", Morazán, explicaron que a ellos, los intermediarios les pagan a 220 colones por quintal.

Sin embargo, como desde el lugar de producción hasta donde se localiza el intermediario es muy distante, ellos prefieren hacer cordel y vender el "bollo" a 8 colones a los fabricantes de matatas, hamacas y redes para yuca. Con ese trabajo, suelen ganar cerca de 500 colones cada dos o tres meses.


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