Día
de finados en Nueva San Salvador
Un ramo al pie de Las
Colinas
Era día de difuntos y los arreglos
florales se iban sumando de uno en uno, era el
gesto de los que guardan la memoria de quienes
allí perecieron
Enrique
Miranda
El Diario de Hoy
La
maleza se ha abierto paso entre lo que un
día fue el piso de la residencial La
Colina, en Nueva San Salvador. El deslave que
soterró los centenares de viviendas el 13
de enero, ya fue cubierto con un manto vegetal
del que resaltan los arbustos de higuerilla.
El sol inclemente de mediodía pega
fuerte en la nuca. El ambiente es silente, como
todo allí desde los últimos
días de enero.
A un extremo de la devastada residencial se
divisa un ramillete de rosas rojas y otras
hechas a mano, con papel rosado. Son un tributo
que Norma Pérez y Sandra Ibarra rindieron
ayer al alma de una amiga personal, quien
murió allí el día del
terremoto.
El gesto, espontáneo, tenía
mucho de especial porque aunque las autoridades
organizaron un homenaje a las víctimas
del terremoto en el Cementerio General de la
localidad, Norma y Sandra prefirieron depositar
las flores allí, porque "es
simbólico".
Un recuerdo
Ellas no eran las únicas. A lo largo
de la mañana y de la tarde, familiares de
víctimas de la tragedia fueron llegando
poco a poco al lugar, para recordar a sus seres
queridos.
Sencillos arreglos, elaboradas coronas y
algunas leyendas que hacen revivir el dolor son
las muestras de cariño que muchos
tecleños depositaron en el día de
finados.
A ellos también se unieron los
valerosos Comandos de Salvamento. Un bonito
recuerdo con el característico color
amarillo que los identifica yace entre uno de
los desolados pasajes de la residencial. "Un
recuerdo para las víctimas del
terremoto", se leía.
Esos mismos hombres y mujeres que un
día lucharon a la par de dolientes
personas en busca de sus familiares y amigos,
hoy llegaban a depositar sus muestras de
cariño.
Pero no sólo ellos llegaron a Las
Colinas ayer. El Día de Difuntos
también atrajo a curiosos que estacionan
sus autos y posan su vista en el horizonte, como
en busca de una explicación.
Todos se mezclan con otros familiares que, en
una esquina de lo que un día fue una
pintoresca residencial, se reúnen para
escuchar los tristes relatos que seguramente han
repetido en muchas otras conversaciones con
seres queridos.
Al fondo, laboriosos hombres martillan la
estructura de lo que será la casa de uno
de los sobrevivientes. Al cabo de un rato los
curiosos se marchan, pero al instante otros
llegan a ocupar su lugar. Seguramente muchos de
ellos llegarán a leer la frase escrita
sobre una hoja de papel, colocada en el piso:
"Siempre los llevaré en mi
corazón"...
Homenaje
En el Cementerio General de Nueva San
Salvador los tecleños se presentaron
desde temprano.
Las ventas de flores, hojuelas con miel y
artículos alusivos al Día de
Finados hacían difícil el paso
hacia la estrecha puerta que da paso al
camposanto.
Es Nueva San Salvador el municipio que fue
ejemplo vivo del drama que dejó el
terremoto para El Salvador.
Allí, en ese tranquilo camposanto,
autoridades edilicias y eclesiales inauguraron
un monumento en honor de las víctimas del
terremoto del 13 de enero pasado.
Un breve discurso y una oración
elevada por las víctimas selló el
sencillo altar, que fue construido en la fosa
común del cementerio, donde yacen los
restos de al menos 360 personas que perecieron
durante el terremoto de principios de
año.
El monumento, que consiste en una cruz
metálica coronada por dos aves, se
localiza al final del camposanto, donde la
sombra de frondosos árboles da
cobijo.
El acto fue presenciado por muchos
tecleños, pero sólo por algunos
familiares, quienes no pudieron contener las
lágrimas al recordar a sus seres
amados.
Es ese monumento el que, según las
autoridades, servirá para que quien
quiera evocar a su ser más querido, pueda
llegar y sentarse a hacer el recuento de cada
uno de los momentos felices que se
compartió, con ellos, antes de
partir.