El
Salvador en perspectiva
La médula del
conflicto
Mario
Rosenthal
Mario Rosenthal
E-mail: mrelsalv@cyt.net
Afganistán
es un país relativamente pequeño y
muy pobre, pero el mundo islámico no es
ni pequeño ni pobre, y casi todos
recibieron importante apoyo de los EE.UU.
durante la Guerra Fría
Las guerras casi siempre se han hecho para
conquistar o por lograr el poder político
sobre un territorio ajeno. La guerra que Estados
Unidos hace a Afganistán es una de las
excepciones, porque nada le puede interesar
menos a Estados Unidos que dominar
políticamente al objeto de sus masivos
ataques aéreos que están
preparando el camino para una incursión
de infantería. El motivo que ha anunciado
Estados Unidos es castigar a los responsables de
la masacre del 11 de septiembre y de los ataques
terroristas a sus embajadas y a un portaaviones
y desmembrar al Talibán, que es la
organización política de
fanáticos fundamentalistas que manda en
Afganistán y que protege a los
terroristas.
¿Por qué el Talibán
atacó a Estados Unidos? Esto no es muy
claro. No se puede discernir un motivo concreto.
No se ha exigido que Estados Unidos se retire de
un territorio específico. Ni que cambie
determinada política exterior. Fuentes de
inteligencia occidental han recopilado
declaraciones de los líderes terroristas
en distintas ocasiones que las finalidades que
persiguen son: (1) derrocar los gobiernos pro
occidentales en el Medio Oriente, (2) expulsar
los Estados Unidos de la región, y (3)
descarrilar el proceso de paz
Palestina/Israel.
Afganistán es un país
relativamente pequeño y muy pobre, pero
el mundo islámico no es ni pequeño
ni pobre, y casi todos recibieron importante
apoyo de los Estados Unidos durante la Guerra
Fría. Entre ellos podemos mencionar
Pakistán, India, Bangladesh, Irán,
Siria, Jordania, Arabia Saudita, Turquía,
Irak y Egipto. En todos estos países hay
minorías anti americanas y en algunos han
habido manifestaciones de protesta por los
ataques estadounidenses a Afganistán.
Estados Unidos se está esforzando para
mejorar relaciones con los cientos de millones
de musulmanes en el Medio Oriente y otras partes
del mundo que no simpatizan con los
fanáticos Talibanes, pero que tienen
resentimientos contra los americanos por haber
intervenido en los asuntos internos de sus
países.
El punto más sensitivo en todo este
panorama del conflicto entre los extremistas
islámicos y los Estados Unidos es Israel.
Algunos observadores han dicho que Israel hace
una guerra paralela a la de los Estados Unidos
en Afganistán con sus interminables
ataques contra la intifada de Arafat. Israel es
un leal aliado de Estados Unidos; durante la
Guerra del Golfo, Israel se mantuvo neutral,
aunque Irak le dirigió algunos misiles
"scud" que hicieron poco daño. Israel ha
sido el mayor beneficiario de ayuda
económica de Estados Unidos desde que fue
reconocido como un Estado independiente en 1948,
porque se considera indispensable para mantener
un equilibrio en el Medio Oriente. La ayuda que
recibe no es programada ni hay oficina de AID en
el país. En 1998, recibió $1,200
millones y en 1999, recibió $1,080
millones. Para dar una idea de la disparidad del
monto de ayuda extendida a otros países,
citaremos a El Salvador, que tiene más o
menos la misma extensión territorial y
población que Israel. El Salvador
recibirá durante este año,
alrededor ¢37.8 millones para docenas de
programas supervisados por AID, incluyendo ayuda
por dos terremotos y los daños sufridos
por el huracán "Mitch".
El peligro que se percibe es que el Jihad
islámico dé todo su apoyo a la
Organización para la Liberación de
Palestina de Yasser Arafat y se arremeta sin
medida contra Israel, para lograr su cometido de
recuperar todo el territorio ocupado, obligando
así a Estados Unidos a ir en su defensa,
abriendo un frente nuevo y provocando la guerra
santa mundial de los fanáticos
musulmanes, que mandan en algunos países
islámicos, contra los infieles, que es
precisamente lo que el Talibán desea. En
conclusión podemos decir que creemos que
esto es la médula del conflicto en el
Medio Oriente.
*Escritor y periodista.
Columnista de El Diario de Hoy.