Martes 27 de noviembre 2001


Chalatenango
Homicidios se originan en problemas personales

Los índices de homicidios han bajado un poco. Hasta octubre del año anterior, la PNC reportó 44. Hasta noviembre de 2001, sus estadísticas totalizan 38 hechos.

Salomón Ayala
El Diario de Hoy

Problemas personales, especialmente por posesión de terrenos o discusiones, son el origen de muchos de los homicidios que ocurren en este departamento. De hecho, se deben más a estas causas que a consecuencias de otros hechos delictivos, asegura el subcomisionado Ciro Antonio Barrera Solórzano.

El jefe policial se amparó en las estadísticas para explicar el problema. Los asaltos, robos y secuestros provocan menos muertes violentas que las diferencias personales.

El consumo de licor y las peleas entre miembros de una misma familia encabezan las causas de lesiones, que también mantienen índices similares en comparación con el año anterior: En total, 198 en el 2000, y 192 de enero a noviembre de 2001.

Del total de casos, 50 son graves y el resto leves.

"Chalatenago es uno de los departamentos donde la violencia intrafamiliar ocupa los primeros lugares", indicó el jefe policial.

El señala que, muchas veces, un esposo o padre ebrio agrede a la compañera de vida o los hijos. Sin embargo, en muchos de los casos, los agredidos no denuncian los hechos.

Para él, la cultura de la denuncia, la prevención y las buenas relaciones en el interior de las familias son factores que reducirían mucho los índices de violencia.

Un llamado

No sólo la violencia intrafamiliar o los homicidios son problemas para los chalatecos. Muchos ciudadanos, especialmente quienes viajan en autobuses, llaman a la PNC a impulsar acciones para controlar a las bandas de delincuentes que operan en el sitio conocido como "desvío de Amayo", 28 kilómetros al poniente de la cabecera departamental, en Tejutla.

En ese sitio se unen la Carretera Troncal del Norte con carreteras que conducen al norte, oeste y sur del departamento. Los delincuentes interceptan unidades para asaltar a los pasajeros o viajan junto a éstos y, al llegar al sitio, los despojan de dinero y objetos de valor para luego bajarse de los buses.

A un kilómetro del lugar se encuentra el puesto policial de El Coyolito. Pero la rapidez con la que operan los delincuentes dificulta el trabajo del cuerpo de seguridad.

"Asaltan, se bajan de los buses y se pierden en minutos", expresó un afectado.

Los ciudadanos consideran indispensable instalar un puesto o casetas policiales de forma permanente en el sector.


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