Chalatenango
Homicidios
se originan en problemas personales
Los índices
de homicidios han bajado un poco. Hasta octubre
del año anterior, la PNC reportó
44. Hasta noviembre de 2001, sus
estadísticas totalizan 38
hechos.
- Salomón
Ayala
- El Diario
de Hoy
Problemas personales,
especialmente por posesión de terrenos o
discusiones, son el origen de muchos de los
homicidios que ocurren en este departamento. De
hecho, se deben más a estas causas que a
consecuencias de otros hechos delictivos,
asegura el subcomisionado Ciro Antonio Barrera
Solórzano.
El jefe policial se
amparó en las estadísticas para
explicar el problema. Los asaltos, robos y
secuestros provocan menos muertes violentas que
las diferencias personales.
El consumo de licor y
las peleas entre miembros de una misma familia
encabezan las causas de lesiones, que
también mantienen índices
similares en comparación con el
año anterior: En total, 198 en el 2000, y
192 de enero a noviembre de 2001.
Del total de casos, 50
son graves y el resto leves.
"Chalatenago es uno de
los departamentos donde la violencia
intrafamiliar ocupa los primeros lugares",
indicó el jefe policial.
El señala que,
muchas veces, un esposo o padre ebrio agrede a
la compañera de vida o los hijos. Sin
embargo, en muchos de los casos, los agredidos
no denuncian los hechos.
Para él, la
cultura de la denuncia, la prevención y
las buenas relaciones en el interior de las
familias son factores que reducirían
mucho los índices de
violencia.
Un
llamado
No sólo la
violencia intrafamiliar o los homicidios son
problemas para los chalatecos. Muchos
ciudadanos, especialmente quienes viajan en
autobuses, llaman a la PNC a impulsar acciones
para controlar a las bandas de delincuentes que
operan en el sitio conocido como "desvío
de Amayo", 28 kilómetros al poniente de
la cabecera departamental, en
Tejutla.
En ese sitio se unen la
Carretera Troncal del Norte con carreteras que
conducen al norte, oeste y sur del departamento.
Los delincuentes interceptan unidades para
asaltar a los pasajeros o viajan junto a
éstos y, al llegar al sitio, los despojan
de dinero y objetos de valor para luego bajarse
de los buses.
A un kilómetro
del lugar se encuentra el puesto policial de El
Coyolito. Pero la rapidez con la que operan los
delincuentes dificulta el trabajo del cuerpo de
seguridad.
"Asaltan, se bajan de
los buses y se pierden en minutos",
expresó un afectado.
Los ciudadanos
consideran indispensable instalar un puesto o
casetas policiales de forma permanente en el
sector.