Martes 27 de noviembre 2001


Orientando
El valor de la experiencia
Amadeo Cortés Martínez*

Primer aspecto. Frecuentemente, para hacer despidos, se esgrimen expresiones como la siguiente: "Se necesita gente nueva, gente joven, hay que quitar a los viejos".

Analicemos las repercusiones: la Enciclopedia Sopena Universal dice: "Experiencia (del latín experientia), conocimiento que se adquiere de las cosas por el uso práctico de ellas". En esta breve definición se aprecia que en cualquier actividad del quehacer humano, las personas con largo tiempo de trabajo ejecutan las obras con mayor acierto, rapidez y menor margen de error que los trabajadores bisoños. En tal concepto, las personas experimentadas constituyen un valiosísimo capital humano y es un desperdicio grande descartar y no aprovechar lo que ha requerido mucho tiempo, dinero, esfuerzo, etc. para formarse y que en el momento actual está en su plenitud para producir y enseñar.

Estas personas deben ser consideradas necesarias desde luego que se han formado un excelente currículum con su trabajo, han sido discretas, han cuidado los intereses de la empresa o del Estado y no se han aprovechado para su propio interés. Poseen lo que se denomina "inteligencia emocional": son accesibles, saben escuchar sugerencias, conocen las inquietudes de cada uno de sus compañeros de trabajo, no tienen conflictos, transmiten optimismo. Son líderes natos que buscan a quien ayudar y conocen sus propias posibilidades (recordemos la máxima: "Conócete a ti mismo" de Sócrates) para no emprender obras que no serán viables.

Un atinado empresario no dejará perder a ese experimentado empleado. Lo jubila para dar cumplimiento a la ley, pero le da trabajo como asesor. Los gobernantes deben hacer cosa parecida. Lo que produce es la capacidad de los que ya la han demostrado y evitar los funcionarios de conveniencia y mediocres.

Veamos otro aspecto: la experiencia en el ambiente familiar. En esta parte consideramos solamente el rol que tiene o puede tener la experiencia en la conducción de la familia. Omitimos el aspecto legal &emdash;tan complejo y cambiante&emdash; por pertenecer al ámbito de los legistas.

Para simplificar, consideraremos como familia: padre, madre, hijos, nietos, bisnietos, etc. Ascendientes: abuelos, bisabuelos, tatarabuelos, etc. Familia colateral: primos, tíos. Llama la atención que existan tantas madres solteras, madres adolescentes que no tienen madurez para educar a sus hijos, ni capacidad económica para mantenerlos. ¿Quién responderá por esos "hijos de Dios", como suele llamárseles? Comúnmente son los abuelos del recién nacido (r.n.), quienes se sacrifican &emdash;cuando ya soñaban con descansar&emdash; para que la hija "siga estudiando". La continúan manteniendo y también a su nieto, porque otras opciones como dar en adopción muchas veces son frustrantes. Es en casos como el señalado cuando se cumple el dicho que reza: "La experiencia entra por el pellejo". Se debe aconsejar a los hijos desde los 8 años y no dejarlos solos.

La misma norma debe aplicarse para prevenir el problema de la drogadicción y el alcoholismo.

Los padres están más cerca de sus hijos, deben vigilar quiénes son sus amigos y actuar en ayuda mutua con los padres de ellos. El medio ambiente en que se vive es impactante y puede inclinar al niño hacia lo bueno o hacia lo malo.

Tomemos en cuenta que cada niño &emdash;desde que nace&emdash; es diferente de los otros. Por consiguiente debe hacerse alguna variación en la educación, según el caso. La educación se verifica según las etapas del desarrollo psicomotor y físico. Hay manuales escritos por educadores (Ej.: "Comportamiento y Salud", por María E. Carbajal de Guerrero y Álvaro Rivera, etc.), que describen todas las etapas, desde la de r.n. hasta la del adolescente avanzado (18 años).

Algunas normas. Se sabe que es importante educar con el ejemplo. Hacer que el niño colabore con trabajos del hogar o sea "aprender haciendo". Se debe estimular aprobando las cosas buenas que haga. Evitar muchos reproches porque los vuelven reincidentes y dañan la autoestima. Es adecuado educar divirtiéndose con juegos, cuentos, canciones, con música cadenciosa (tipo vals, sinfonía), que forma un temperamento apacible. La música rock provoca violencia.

Es importantísimo el rol de los abuelos para ayudar en la educación de los nietos por la experiencia para cuidarlos.

Los abuelos son como esos grandes diplomáticos porque educan con ternura y respetan las órdenes de los padres para no restarles autoridad.

Los abuelos congregan y unifican a la familia.

Los abuelos tienen muchas necesidades y para estimularlos deben ser remunerados (sin que ellos lo pidan).

Recordemos que las abuelas son también madres. Los esposos deben meditar que para hacer el "dulce hogar", padre y madre deben tomar todas las decisiones de común acuerdo. No contrariarse en las órdenes porque así se pierde lo hecho. Evitar en lo posible las discusiones.

Respetar las diferencias ideológicas, religiosas, etc.

Siendo la familia la base fundamental de la sociedad, las madres y padres aportan excelente colaboración al país, propiciando educación integral a sus hijos, desde luego que El Salvador necesita nuevas generaciones con educación cívica, cultura, tecnificación para el trabajo, educación espiritual y profesionales universitarios.

Y aunque esa educación se verifica en parte en la intimidad del hogar, es tan meritoria como las mejores obras que pregonan con gran pompa y soberbio estilo algunos politiqueros de marras.

* Dr. en Medicina.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'01] [Portada] [Planeta Alternativo]

Copyright 1995 - 2001. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com