Orientando
El valor de la
experiencia
Amadeo
Cortés Martínez*
Primer aspecto. Frecuentemente, para hacer
despidos, se esgrimen expresiones como la
siguiente: "Se necesita gente nueva, gente
joven, hay que quitar a los viejos".
Analicemos las repercusiones: la Enciclopedia
Sopena Universal dice: "Experiencia (del
latín experientia), conocimiento que se
adquiere de las cosas por el uso práctico
de ellas". En esta breve definición se
aprecia que en cualquier actividad del quehacer
humano, las personas con largo tiempo de trabajo
ejecutan las obras con mayor acierto, rapidez y
menor margen de error que los trabajadores
bisoños. En tal concepto, las personas
experimentadas constituyen un valiosísimo
capital humano y es un desperdicio grande
descartar y no aprovechar lo que ha requerido
mucho tiempo, dinero, esfuerzo, etc. para
formarse y que en el momento actual está
en su plenitud para producir y
enseñar.
Estas personas deben ser consideradas
necesarias desde luego que se han formado un
excelente currículum con su trabajo, han
sido discretas, han cuidado los intereses de la
empresa o del Estado y no se han aprovechado
para su propio interés. Poseen lo que se
denomina "inteligencia emocional": son
accesibles, saben escuchar sugerencias, conocen
las inquietudes de cada uno de sus
compañeros de trabajo, no tienen
conflictos, transmiten optimismo. Son
líderes natos que buscan a quien ayudar y
conocen sus propias posibilidades (recordemos la
máxima: "Conócete a ti mismo" de
Sócrates) para no emprender obras que no
serán viables.
Un atinado empresario no dejará perder
a ese experimentado empleado. Lo jubila para dar
cumplimiento a la ley, pero le da trabajo como
asesor. Los gobernantes deben hacer cosa
parecida. Lo que produce es la capacidad de los
que ya la han demostrado y evitar los
funcionarios de conveniencia y mediocres.
Veamos otro aspecto: la experiencia en el
ambiente familiar. En esta parte consideramos
solamente el rol que tiene o puede tener la
experiencia en la conducción de la
familia. Omitimos el aspecto legal &emdash;tan
complejo y cambiante&emdash; por pertenecer al
ámbito de los legistas.
Para simplificar, consideraremos como
familia: padre, madre, hijos, nietos, bisnietos,
etc. Ascendientes: abuelos, bisabuelos,
tatarabuelos, etc. Familia colateral: primos,
tíos. Llama la atención que
existan tantas madres solteras, madres
adolescentes que no tienen madurez para educar a
sus hijos, ni capacidad económica para
mantenerlos. ¿Quién
responderá por esos "hijos de Dios", como
suele llamárseles? Comúnmente son
los abuelos del recién nacido (r.n.),
quienes se sacrifican &emdash;cuando ya
soñaban con descansar&emdash; para que la
hija "siga estudiando". La continúan
manteniendo y también a su nieto, porque
otras opciones como dar en adopción
muchas veces son frustrantes. Es en casos como
el señalado cuando se cumple el dicho que
reza: "La experiencia entra por el pellejo". Se
debe aconsejar a los hijos desde los 8
años y no dejarlos solos.
La misma norma debe aplicarse para prevenir
el problema de la drogadicción y el
alcoholismo.
Los padres están más cerca de
sus hijos, deben vigilar quiénes son sus
amigos y actuar en ayuda mutua con los padres de
ellos. El medio ambiente en que se vive es
impactante y puede inclinar al niño hacia
lo bueno o hacia lo malo.
Tomemos en cuenta que cada niño
&emdash;desde que nace&emdash; es diferente de
los otros. Por consiguiente debe hacerse alguna
variación en la educación,
según el caso. La educación se
verifica según las etapas del desarrollo
psicomotor y físico. Hay manuales
escritos por educadores (Ej.: "Comportamiento y
Salud", por María E. Carbajal de Guerrero
y Álvaro Rivera, etc.), que describen
todas las etapas, desde la de r.n. hasta la del
adolescente avanzado (18 años).
Algunas normas. Se sabe que es importante
educar con el ejemplo. Hacer que el niño
colabore con trabajos del hogar o sea "aprender
haciendo". Se debe estimular aprobando las cosas
buenas que haga. Evitar muchos reproches porque
los vuelven reincidentes y dañan la
autoestima. Es adecuado educar
divirtiéndose con juegos, cuentos,
canciones, con música cadenciosa (tipo
vals, sinfonía), que forma un
temperamento apacible. La música rock
provoca violencia.
Es importantísimo el rol de los
abuelos para ayudar en la educación de
los nietos por la experiencia para
cuidarlos.
Los abuelos son como esos grandes
diplomáticos porque educan con ternura y
respetan las órdenes de los padres para
no restarles autoridad.
Los abuelos congregan y unifican a la
familia.
Los abuelos tienen muchas necesidades y para
estimularlos deben ser remunerados (sin que
ellos lo pidan).
Recordemos que las abuelas son también
madres. Los esposos deben meditar que para hacer
el "dulce hogar", padre y madre deben tomar
todas las decisiones de común acuerdo. No
contrariarse en las órdenes porque
así se pierde lo hecho. Evitar en lo
posible las discusiones.
Respetar las diferencias ideológicas,
religiosas, etc.
Siendo la familia la base fundamental de la
sociedad, las madres y padres aportan excelente
colaboración al país, propiciando
educación integral a sus hijos, desde
luego que El Salvador necesita nuevas
generaciones con educación cívica,
cultura, tecnificación para el trabajo,
educación espiritual y profesionales
universitarios.
Y aunque esa educación se verifica en
parte en la intimidad del hogar, es tan
meritoria como las mejores obras que pregonan
con gran pompa y soberbio estilo algunos
politiqueros de marras.
* Dr. en
Medicina.