Tomando
la palabra
Políticas
equivocadas del primer mundo
Evangelina
del Pilar de Sol*
Para darse cuenta de yerros en las
políticas mundiales de parte de los
países líderes que rigen -nos
guste o no- al resto de países del mundo,
no es indispensable ser analista político
o enteramente versado en el tema. Basta con
observar la ley de causa y efecto en algunas de
estas políticas hacia los países
tercermundistas y veremos cómo en
políticas buenas el efecto será
bueno, o en las malas el efecto será
malo.
Cuando el Sha Mohamed Rehza Pahlevi, en 1941
subiera al poder como emperador de Irán,
el país fue conducido hacia una era de
progreso y modernización, que
había sido iniciada por el padre de
éste. Combatió al lado de los
Aliados en la Segunda Guerra Mundial,
estrechando posteriormente sus lazos con el
Occidente. Pero como sucede con todo jefe de
Estado cuando se siente poderoso, el Sha se
endiosó (defecto que parece ser inherente
al ser humano que no entiende que así no
funcionan las cosas), la monarquía
constitucional democrática instaurada por
él mismo se revirtió,
convirtiéndose en una dictadura.
En 1978 movimientos izquierdistas del pueblo
se levantaron, alentados, ayudados y respaldados
erradamente por el gobierno del entonces
presidente Jimmy Carter, de Estados Unidos, y
por la fuerza religioso-política
fundamentalista chiíta, que se encontraba
en el exilio y que era comandada por el
Ayatollah Khomeini. Este, mediante la ayuda de
Carter, ascendió al poder y puso en
marcha un proceso de erradicación de todo
lo occidental, alentó el anti
norteamericanismo, se tomó la embajada
americana en Teherán, y eliminó
dictatorialmente toda oposición hacia su
gobierno al tiempo que alentaba los movimientos
fundamentalistas islámicos en otros
países árabes, cuyas repercusiones
estamos viendo ahora en Afganistán.
O sea que Irán, por esta
política equivocada de Carter,, la
política de los "derechos humanos",
famosa por el desequilibrado proteccionismo
hacia la izquierda, por lo que jocosamente se
tildara como los "izquierdos humanos",
retrocedió su adelanto en cientos de
años. Esto no implica no reconocer que no
debe aceptarse tampoco a dictadores que oprimen
a su población, pero antes de una
intervención en las políticas de
un país debería ponerse en una
balanza los pros y los contras de a qué,
o a quién debe apoyarse, tomando en
cuenta y respetando de un pueblo, su identidad,
su cultura, y otros principios como la
religión, para no causar peores males a
dicho pueblo, con el consiguiente peligro que se
revierta hacia el mismo país que ha
intervenido, como sucediera debido a aquella
equivocada política de Carter, en
Irán, que ahora ha repercutido tan
trágicamente, en el atentado contra el
noble pueblo norteamericano, en el espantoso
holocausto de las Torres Gemelas y del
Pentágono, en donde millares de inocentes
fueran sacrificados en aras del odio irracional
del fanatismo.
Los Estados Unidos parece actualmente estar
"poniendo sus barbas en remojo" a raíz de
esta tragedia, pues las noticias informaban que
había profunda preocupación del
Gobierno "Bush" hacia las últimas
encuestas en Nicaragua antes de las recientes
elecciones presidenciales, que ponían a
Daniel Ortega con un par de puntos de ventaja
hacia Enrique Bolaños, a quien este
gobierno norteamericano daba ahora su total
apoyo y no como sucediera en tiempos de
Anastasio Somoza en que Carter, también,
en su política de derechos humanos
desbancando toda dictadura, apoyara al comunismo
nicaragüense, ayudando al mismo Ortega a
ascender al poder, llevando a Nicaragua al
estado de extremada y mísera pobreza en
que se encuentra actualmente y que doña
Violeta Chamorro tratara inútilmente de
mejorar, debido a que su esfuerzo fue tirado por
la borda posteriormente, por la voraz,
despiadada e insaciable corrupción del
actual gobierno de Alemán.
No obstante, el pueblo nicaragüense
además de ser muy religioso y habiendo ya
vivido el comunismo, también sabe que una
víbora jamás dejará de ser
víbora. Así, aunque Ortega en su
propaganda de candidato presidencial, apareciera
dándose golpes de pecho por su supuesta
conversión a la religión
católica, y pidiendo perdón a
todos los nicaragüenses por la
"piñateada" que se dieran los sandinistas
con las propiedades de todos los
anti-sandinistas, ricos o pobres, pero
cuidándose muy bien de devolver la enorme
residencia con más de una manzana de
jardines, que le "piñateara" a su antiguo
y legítimo dueño, el pueblo, muy
por encima de las encuestas, a la hora cero,
nuevamente inspirados por el Señor, que
protege a un país que le ama y que tiene
como patrona a su Santísima Madre, la
Virgen de Concepción, tal como sucediera
cuando doña Violeta Chamorro ganara las
elecciones, votaron por quien se sabe que es un
hombre bueno, respetable y honrado, en quien
ahora la sufrida población
nicaragüense cifra sus esperanzas, el
electo presidente don Enrique
Bolaños.