Martes 27 de noviembre 2001


Tomando la palabra
Políticas equivocadas del primer mundo
Evangelina del Pilar de Sol*

Para darse cuenta de yerros en las políticas mundiales de parte de los países líderes que rigen -nos guste o no- al resto de países del mundo, no es indispensable ser analista político o enteramente versado en el tema. Basta con observar la ley de causa y efecto en algunas de estas políticas hacia los países tercermundistas y veremos cómo en políticas buenas el efecto será bueno, o en las malas el efecto será malo.

Cuando el Sha Mohamed Rehza Pahlevi, en 1941 subiera al poder como emperador de Irán, el país fue conducido hacia una era de progreso y modernización, que había sido iniciada por el padre de éste. Combatió al lado de los Aliados en la Segunda Guerra Mundial, estrechando posteriormente sus lazos con el Occidente. Pero como sucede con todo jefe de Estado cuando se siente poderoso, el Sha se endiosó (defecto que parece ser inherente al ser humano que no entiende que así no funcionan las cosas), la monarquía constitucional democrática instaurada por él mismo se revirtió, convirtiéndose en una dictadura.

En 1978 movimientos izquierdistas del pueblo se levantaron, alentados, ayudados y respaldados erradamente por el gobierno del entonces presidente Jimmy Carter, de Estados Unidos, y por la fuerza religioso-política fundamentalista chiíta, que se encontraba en el exilio y que era comandada por el Ayatollah Khomeini. Este, mediante la ayuda de Carter, ascendió al poder y puso en marcha un proceso de erradicación de todo lo occidental, alentó el anti norteamericanismo, se tomó la embajada americana en Teherán, y eliminó dictatorialmente toda oposición hacia su gobierno al tiempo que alentaba los movimientos fundamentalistas islámicos en otros países árabes, cuyas repercusiones estamos viendo ahora en Afganistán.

O sea que Irán, por esta política equivocada de Carter,, la política de los "derechos humanos", famosa por el desequilibrado proteccionismo hacia la izquierda, por lo que jocosamente se tildara como los "izquierdos humanos", retrocedió su adelanto en cientos de años. Esto no implica no reconocer que no debe aceptarse tampoco a dictadores que oprimen a su población, pero antes de una intervención en las políticas de un país debería ponerse en una balanza los pros y los contras de a qué, o a quién debe apoyarse, tomando en cuenta y respetando de un pueblo, su identidad, su cultura, y otros principios como la religión, para no causar peores males a dicho pueblo, con el consiguiente peligro que se revierta hacia el mismo país que ha intervenido, como sucediera debido a aquella equivocada política de Carter, en Irán, que ahora ha repercutido tan trágicamente, en el atentado contra el noble pueblo norteamericano, en el espantoso holocausto de las Torres Gemelas y del Pentágono, en donde millares de inocentes fueran sacrificados en aras del odio irracional del fanatismo.

Los Estados Unidos parece actualmente estar "poniendo sus barbas en remojo" a raíz de esta tragedia, pues las noticias informaban que había profunda preocupación del Gobierno "Bush" hacia las últimas encuestas en Nicaragua antes de las recientes elecciones presidenciales, que ponían a Daniel Ortega con un par de puntos de ventaja hacia Enrique Bolaños, a quien este gobierno norteamericano daba ahora su total apoyo y no como sucediera en tiempos de Anastasio Somoza en que Carter, también, en su política de derechos humanos desbancando toda dictadura, apoyara al comunismo nicaragüense, ayudando al mismo Ortega a ascender al poder, llevando a Nicaragua al estado de extremada y mísera pobreza en que se encuentra actualmente y que doña Violeta Chamorro tratara inútilmente de mejorar, debido a que su esfuerzo fue tirado por la borda posteriormente, por la voraz, despiadada e insaciable corrupción del actual gobierno de Alemán.

No obstante, el pueblo nicaragüense además de ser muy religioso y habiendo ya vivido el comunismo, también sabe que una víbora jamás dejará de ser víbora. Así, aunque Ortega en su propaganda de candidato presidencial, apareciera dándose golpes de pecho por su supuesta conversión a la religión católica, y pidiendo perdón a todos los nicaragüenses por la "piñateada" que se dieran los sandinistas con las propiedades de todos los anti-sandinistas, ricos o pobres, pero cuidándose muy bien de devolver la enorme residencia con más de una manzana de jardines, que le "piñateara" a su antiguo y legítimo dueño, el pueblo, muy por encima de las encuestas, a la hora cero, nuevamente inspirados por el Señor, que protege a un país que le ama y que tiene como patrona a su Santísima Madre, la Virgen de Concepción, tal como sucediera cuando doña Violeta Chamorro ganara las elecciones, votaron por quien se sabe que es un hombre bueno, respetable y honrado, en quien ahora la sufrida población nicaragüense cifra sus esperanzas, el electo presidente don Enrique Bolaños.


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