Domingo 25 de noviembre 2001


Orientando
¡Haga la prueba!
José Antonio Romero

¿Cómo podemos iniciar el camino hacia el establecimiento y logro de nuestras metas? El primer paso es querer hacerlo, luego debemos hacer un plan y por último ejecutarlo. Para muchos esto parecerá muy obvio y demasiado sencillo para ser cierto, pero no se necesita que algo sea complicado para que funcione, de hecho en nuestra vida cotidiana establecemos metas y planificamos para hacer muchas actividades.

Cuando usted realiza una fiesta en su casa ¿desea que sea un éxito, verdad? ¿Qué hace para lograrlo? Planificar! ¿Qué planifica? Primero establece la fecha en que la va a realizar, después hace un presupuesto de gastos de acuerdo al número de invitados, luego se imagina lo mucho que la disfrutará y comienza quizás la parte más importante, llamar a los amigos para entusiasmarlos a que lleguen y así hacer que el evento sea todo un éxito. Si hacemos eso para una fiesta y resulta, ¿por qué no hacerlo para algo más trascendental en nuestra vida?

No pretendo darle un método para lograr la felicidad, únicamente quisiera proponerle hacer una sencilla prueba: establezca una meta corta, planifique cómo lograrla y sobre todo comprométase y motívese a lograrla. Los pasos son sencillos:

Defina la meta: escriba qué quisiera lograr en un período máximo de 3 semanas, piense en algo que requiera esfuerzo de su parte, que pueda medir y que le signifique un beneficio personal.

Evalúe los recursos: Haga una lista de lo que necesita para lograr esa meta, ¿con qué recursos cuenta? ¿En dónde puede conseguir lo que no tiene? ¿Quién le puede ayudar a conseguirlos?

Visualice los beneficios: Esta es la clave del plan, usted debe estar convencido de que vale la pena hacer el esfuerzo, para ello pregúntese: ¿para qué lo va a hacer? ¿Cómo se sentirá cuando lo logre?. En sus respuestas encontrará la razón para motivarse a lograrlo; recuerde que nadie puede motivar a otro, la motivación es interna y es la que le dará las energías para perseverar en el logro de la meta.

Comprométase: Escriba la meta y colóquela en un lugar visible, sea creativo, escriba algo que enfatice su compromiso, por ejemplo: "Hoy me he comprometido a…." Busque a una persona que sea el testigo de su compromiso, que lea su meta y pídale que durante su viaje al éxito le pregunte periódicamente cómo va.

Ahora que conoce este pequeño plan, usted tiene dos posibilidades: Buscar algún pretexto por el cual no lo va a hacer, o no lo puede hacer, o intentar hacerlo y lograrlo. Esa será su decisión, ser un perdedor o un ganador. Henry Ford decía: "Si crees que puedes o si crees que no, de todos modos tienes razón". ¡Buena suerte!

E-mail: joseantonio@elsalvador.com


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