Aseiva se queja por
impuestos
Por un vehículo usado que ingresa
al país se paga más que por un
vehículo nuevo, según la
Asociación de Importadores de
Vehículos Usados. El Ministerio de
Hacienda desmintió la afirmación
al explicar casos concretos
El Diario de
Hoy
Los importadores de vehículos usados
se quejaron por los trámites de aduana,
por los altos pagos de impuestos y por las
exigencias de facturas firmadas por notarios y
cónsules en los países donde se
compra el bien.
La exigencia de las aduanas
salvadoreñas es para impedir,
según se dijo, que el vehículo que
se introduce en el país sea producto de
un robo en otra nación.
Pero, a pesar de ello, los importadores de
autos usados aseguran que sólo a ellos se
les exige ese requisito.
Fuentes del Ministerio de Hacienda
desmintieron tal afirmación y aseguraron
que el trato es igual, tanto para
pequeños como grandes importadores de
carros usados o nuevos.
La Asociación de Importadores de
Vehículos Usados (Aseiva) considera que
por la importación de un vehículo
usado se paga el triple de lo que se paga uno
nuevo, debido a la presentación de la
factura con las firmas mencionadas.
Sin especificar el tipo de vehículo,
Aseiva ejemplificó que por un Toyota
Corola, usado, de 1998, se pagan cerca de 42 mil
colones mientras que por un nuevo 2002, ¢12
mil.
A tal afirmación, Hacienda
respondió con otro ejemplo. Un Toyota
Land Cruiser, usado, año 1998, motor
4.700 CC, con un valor CIF (costo, seguro y
flete) de $20,568 paga un impuesto de $8,484
(¢74,232).
Y por un vehículo con las mismas
características nuevo del año 2002
con un costo CIF de $37,479 el pago de impuesto
es de $15,460 (¢134,680).
En la insistencia de esa diferencia de pago,
Aseiva considera que es un trato desigual.
La gremial de importadores considera que las
grandes empresas importadoras de
vehículos nuevos pagan menos impuestos
porque les aceptan las facturas de compra sin
firmas de notarios y del cónsul.
Aseguran que ese trato desigual ocurre desde
hace años y que, a pesar de que piden
explicaciones a los directores de aduanas, no
las obtienen. "Ni siquiera nos atienden las
peticiones de audiencia", dijo.
Los impuestos se pueden pagar
únicamente con la factura de compra
porque así lo exige la normativa de la
Organización Mundial del Comercio (OMC),
en materia de importación de bienes, dijo
el presidente de la gremial.
Sin embargo, la aduana no cumple esa medida
cuando se trata del sector de importadores de
vehículos usados, señala
Sigarán.
Consideró que si las autoridades
tienen sospechas de la procedencia de los
vehículos usados, lo deberían
comprobar por medio de la factura.
Los documentos que se presentan en aduanas
deben tener el número de teléfono
y nombre de la empresa que vende el producto
para que las autoridades puedan investigar. De
ese modo se evitan la firma del notario y del
cónsul, lo cual hace incurrir en gastos y
en contratiempos, según
Sigarán.
Aseguró que por notarizar y
consularizar las facturas se pagan unos $40, por
cada uno $20. Pero, como El Salvador sólo
tiene consulados en ocho estados de EE.UU. se
debe incurrir en gastos de traslado.
Otro problema
Sigarán aseguró que por
trasladar un vehículo de un estado a otro
el costo es en algunos casos hasta de $1,000, lo
cual consideran innecesario.
Otro problema que denunció la gremial
es el retraso que provoca la medida de seguridad
y modernización de la aduana implementada
a partir del 7 de noviembre.
Con ello, el representante de Aseiva
aseguró que se tardan hasta ocho
días para tramitar la
documentación aduanal, mientras que antes
de esa fecha el tiempo era de cuatro horas.
La tardanza se debe en, primer lugar, a la
espera en las fronteras para que se reúna
una flota de unidades de camiones con
mercadería, para luego enviarlos en
convoy a la aduana de Acajutla. En segundo
lugar, la acumulación de
mercancías en dicha aduana.
Para solventar esos retrasos, el Ministerio
de Hacienda informó de que el fin de
semana abrirá otras ventanillas de
colecturía.