Viernes 23 de noviembre 2001



























Una despedida con música y baile

En fecha reciente se llevó a cabo en el Instituto Nacional General Francisco Menéndez (INFRAMEN) el "Festival de Bailes Populares", con el que se despidió a la promoción de bachilleres 2001.

José Osmín Monge
El Diario de Hoy
Fotos MARITZA SANTOS

A eso de las 3:00 p.m. del domingo 18 de noviembre, decenas de niños, jóvenes y adultos se hicieron presentes al gimnasio del INFRAMEN para presenciar el ya tradicional "Festival de Bailes Populares".

El sofocante calor de esa tarde no fue impedimento para que todas esas personas fueran testigos del evento, que se caracteriza por el derroche de colorido, música y creatividad.

En las afueras de la cancha se encontraban los jóvenes artistas, quienes daban sus últimos retoques a sus llamativos vestuarios y maquillajes. La mayoría ensayaba por última vez las coreografía a presentar en el espectáculo. Tanto los bailarines como el público asistente se mostraban ansiosos e impacientes por que comenzara el concurso de baile.

Al compás de "La tradicional" (canto de batalla de esa institución) se dio por iniciado el festival, en el que participaron aproximadamente 200 alumnos de las distintas áreas y secciones. Los gritos, las barras y los aplausos se dejaron escuchar por doquier.

Que comience la fiesta

El jurado calificador estaba listo, el público y los participantes también. El concurso de baile se realizaría en dos etapas: la de bailes modernos y la de populares.

El momento de presentar a la primera de las comparsas llegó. A ritmo de merengue y luciendo coloridas vestimentas, el primer grupo de jóvenes se lució en la pista de baile. A este grupo le siguieron otros seis (de la etapa de bailes modernos), quienes deleitaron a la concurrencia con diversos ritmos como "reggae", "tecno", "pop" y "hop dance".

En esta primera fase del concurso abundaron los movimientos de cadera y de cintura, relizados al compás de los cadenciosos ritmos.

Cada conjunto participante hacía gala de su creatividad, con el objetivo de ganarse la atención del jurado y los aplausos del público asistente.

Fue así como algunos grupos se cambiaron hasta tres veces de vestuario, otros lucían modernos peinados y no faltó uno que aprovechara la oportunidad para pronunciarse en contra del secuestro.

La primera etapa del concurso concluyó a ritmo de merengue.

Luego de una exhibición de ballet, a cargo de una destacada alumna, se inició la segunda fase, la de bailes populares.

Gritos ensordecedores

Llegó la segunda etapa. En ella la creatividad fue el principal componente.

Los seis grupos participantes de esta fase pusieron de manifiesto su talento y su energía juvenil con diferentes bailes y ritmos, como can can, "swing", "rock and roll", disco y samba.

Después de tres horas de baile, y tomando en cuenta los aspectos de sincronía, originalidad, creatividad y técnica, el jurado dio su fallo final. Se escogieron a tres grupos ganadores de cada etapa.

En la primera de las fases, el primer lugar correspondió a la sección 3-2 de comercio, que bailó música "pop", y en la segunda, el triunfador fue la sección 3-7 de comercio, que representó un colorido carnaval brasileño.

Las señoritas participantes de este grupo se ganaron la simpatía del público y los jueces al lucir llamativos atavíos y al ejecutar provocativos y sincronizados movimientos de cadera y de piernas. A cada uno de los miembros de las comparsas sobresalientes se les otorgó medallas de metal.

Los ganadores recibieron la noticia del triunfo entre gritos ensordecedores y lágrimas de alegría.

"No lo puedo creer, ganamos, ganamos", gritaban los ganadores.

Y llegó la melancolía

Al dar por finalizada la premiación llegó el momento más triste de la tarde. Por una de las entradas del gimnasio se hizo presente un mariachi, que deleitó con reconocidas melodías a los asistentes, especialmente a los estudiantes de último año de bachillerato, que ese día se despedían.

Durante el tiempo que duró el acto de despedida, el llanto, la nostalgia y la tristeza invadieron los corazones de aquellos que le dicen adiós al instituto.

Canciones como "Las golondrinas" y "Adiós muchachos" hicieron llorar a los que egresan.

Más tarde, el cantante Cedamer ambientó el lugar con canciones que arrancaban suspiros y hacían derramar más lágrimas.

El gimnasio quedó a oscuras. Poco a poco se fue iluminando con las velas que portaban los estudiantes, quienes se fundieron en un fraternal abrazo y formaron un círculo alrededor de la cancha.

Ellos sabían que después de esa noche serán pocas las ocasiones en que estarán juntos. Estaban tristes, pues sabían que dejarían atrás sus cuadernos, sus preocupaciones y sus amigos.

Al igual que sus velas encendidas, la alegría se fue extinguiendo; estaban conscientes de que todos los momentos vividos sólo quedarían grabados en sus mentes y en sus corazones.





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